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Meditación guiada para sanar cuerpo y alma

Gracias a la meditación podemos aprender a cultivar pensamientos de mejor calidad. Una mente resolutiva y positiva siempre repercutirá positivamente en nuestra salud. Con esta meditación guiada conectarás con tu capacidad sanadora.

Es normal que, debido al ritmo frenético de nuestro día a día, nos olvidemos de nuestra capacidad para conectar con la salud y el bienestar. La meditación es una herramienta ideal para sanar cuerpo y mente y también para conectar con el hecho de tener salud, entendiendo por salud el estado natural en el cual deben estar el cuerpo y la mente. ¡Porque lo natural es estar sano!

Hoy te presento una meditación guiada para sanar cuerpo y mente. Sin embargo,no es necesario estar enfermo para seguirla, del mismo modo que no esperamos a tener alguna dolencia o enfermedad para cuidarnos. Una manera de honrar y darle las gracias a nuestro cuerpo y a nuestra mente es cuidándonos a diario. Debemos comer sano, practicar deporte, meditar, cuidar de la calidad de nuestros pensamientos...

Sea cual sea tu situación de salud actual, seguir esta meditación guiada para sanar cuerpo y mente te va a favorecer. Aprovecha tus capacidades curativas y ponlas a trabajar con la meditación. ¡Y recuerda que mereces toda la salud del mundo!

Por qué meditar para sanar cuerpo y mente

Cuando nos piden que pensemos un deseo, hay uno fundamental. Efectivamente, es la salud. Gozando de salud, seremos capaces de disfrutar de todo lo demás, incluso de la meditación.

Generalmente, cuando estamos sanos no somos conscientes de ello. Pero cuando tenemos alguna dolencia o sentimos algún dolor, en seguida nos damos cuenta de lo bien que funcionaba nuestro cuerpo y nuestra mente cuando teníamos plena salud.

La meditación es una herramienta maravillosa que nos ayuda y enseña a concentrar la atención en aquello en lo que nosotros decidimos focalizarnos. Tenemos el don de crear, en cada momento, nuevos pensamientos y está en nosotros la capacidad de decidir si nuestros pensamientos serán resolutivos o una sarta de quejas. Gracias a la meditación podemos aprender a cultivar pensamientos de mejor calidad. Una mente resolutiva y positiva siempre repercutirá positivamente en nuestra salud.

Vivimos sobreestimulados: las prisas, las exigencias externas e internas, los continuos inputs que recibimos, como, por ejemplo, las insidiosas notificaciones del móvil, todo ello nos aleja de nuestra capacidad natural para conectar con la salud y el bienestar. La meditación es un bálsamo que nos permite conectar con las emociones y la paz interior.

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Cómo seguir esta meditación para sanar cuerpo y mente

No necesitas ser un meditador experto. Solo te hacen falta veinte minutos para ti, para rebajar tu nivel de autoexigencia y permitirte escuchar y sentir. Recuerda que nunca se medita mal. En el momento en el que decides regalarte un ratito para meditar, ya lo estás haciendo bien.

Puedes hacer esta meditación en cualquier momento del día. Especialmente si te sientes desconectado de tu cuerpo y con el piloto automático mental revolucionado. Para sacarle todo el partido:

  • Si puedes, descárgate toda la meditación y luego pon tu dispositivo en modo avión. Si no puede ser, recuerda ponerlo en silencio y avisar que nadie entre en tu habitación durante ese ratito.
  • Si te apetece, puede resultarte gratificante hacer la meditación con auriculares. Sentirás el sonido más envolvente y podrás aislarte mejor del exterior.
  • Ponte algún aceite esencial en el difusor o algún incienso. Para la meditación se recomiendan los aceites esenciales de incienso, mirra, pachuli, pero escoge tú el que mejor vaya contigo.
  • Ponte en una postura cómoda: tumbado o sentado. Es necesario que no cruces las piernas y procura tener la espalda erguida, pero sin tensión.
  • Si durante la meditación necesitas moverte, adelante. Si estás incomodo, por favor, recolócate en una postura más cómoda con movimientos suaves.
  • Es esencial mantener una buena respiración durante la meditación. Te ayudará a activar el sistema nervioso parasimpático y a entrar en estado de relajación. Para ello, procura respirar por la nariz durante toda la meditación. En el interior de la nariz tenemos unos neurotransmisores que, al detectar el aire que inhalamos, envían señales a nuestro cerebro para comunicarle que todo está en calma. Si respiras por la boca, el cerebro no detectará las señales de esos neurotransmisores, creerá que puedes estar en peligro y empezará a segregar la hormona del estrés (el famoso cortisol).
  • Intenta, además, hacer respiraciones diafragmáticas, es decir, llevar el aire que inhalas hacia la tripa. Esto estimulará el nervio vago y mejorará la capacidad de adaptación al entorno de tu sistema nervioso.
  • Cuando estés meditando, verás que te invito a visualizar una inmensa cascada. El agua en movimiento nos ayuda a limpiar la energía estancada en nuestro cuerpo y mente y nos permite sanar.
  • También, observarás que insisto en la visualización del color verde. El color verde está relacionado con el chacra del corazón. El verde se relaciona con el amor y la esperanza, pero también con la salud.
  • Cierra los ojos y permítete fluir. Date permiso para relajarte y sanar. Susúrratelo antes de empezar: me permito relajarme y sanar. Siente estas palabras vibrando por todo tu cuerpo y permítete esta maravillosa oportunidad.

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