Sembrar en semillero (almácigo) te garantiza que vas a proveerles a las semillas las condiciones ideales de sustrato, de riego y de temperatura para que tengan una germinación exitosa y un crecimiento saludable. Y no necesitas gran cosa para hacer tus siembras en un semillero. De hecho, puedes hacerte tus propios semilleros caseros de forma muy sencilla.

Aquí te contamos las ventajas de sembrar en semillero, cómo hacer semilleros caseros y qué cuidados específicos necesitan las plántulas cuando empiezan a crecer en el semillero.

Por qué sembrar en semilleros

Esta técnica de siembra tiene muchas ventajas:

Ventajas de usar semilleros para la organización en el huerto:

  • Aprovechas eficientemente la superficie del huerto: mientras están creciendo los cultivos en los bancales o en las jardineras hasta su cosecha, los planteles de la estación siguiente se van desarrollando en espacios pequeños y protegidos.  
  • Ahorras semillas: ya que no hay “ataques” de pájaros, ni heladas, ni pisoteos. Además, cada semilla recibirá un cuidado intensivo y personalizado según la especie sembrada. Por ejemplo, las apiáceas como el hinojo, el perejil o el apio germinan lentamente. Estando en semillero no hay riesgos de pérdidas.  
  • Puedes escalonar las siembras: lo que implica una provisión constante. Es la forma más segura de obtener plantas sanas y vigorosas con mayor resistencia a plagas y enfermedades. 
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Ventajas de usar semilleros para las plantas:

Hay, además, otras ventajas para las plantas de sembrar en semilleros en casa, sean semilleros comprados o semilleros caseros,:

  • Para proteger las plantas. Los planteles sensibles a las bajas temperaturas como pepinos, tomates, berenjenas o pimientos puedes comenzar a sembrarlos en pleno invierno en condiciones protegidas y esperar a que suban las temperaturas primaverales para realizar los trasplantes a tierra.
  • Para ganar espacio. Con los cultivos que llevan mucho tiempo desde la siembra a la cosecha y, en consecuencia, ocuparían mucho tiempo los bancales, puedes adelantar su desarrollo sembrándolos en un semillero y trasplantarlos en pequeñas macetas cuando ya han crecido un par de meses. Mientras tanto, puedes sembrar rabanitos, rúculas o canónigos en los bancales y producir tus ensaladas. 

Semilleros caseros: qué necesitas para hacerlos

La disponibilidad de elementos y la creatividad dan una amplia gama de opciones para utilizar como base para semilleros. Desde cajones de madera o plástico, envases de todo tipo (inclusive armándolos de papel, tipo “origami”) hasta las bandejas alveoladas más profesionales, todo sirve para la autoproducción los planteles. Buen drenaje, un sustrato poroso con perlita y humedad serán la clave. 

Las bandejas termoformadas están compuestas por pequeños alveolos, que se rellenan con el sustrato y en cada una se colocan una o dos semillas. Se comercializan con diferente número de alveolos. Las de 40 son las ideales para la escala familiar. Cuánto más pequeño es el alveolo, exige más cuidados de riego, fertilización natural o trasplante más temprano. 

Cómo usar los semilleros correctamente

Necesitarás una bandeja alveolada o algún recipiente reciclado con drenaje. Encontrarás mezclas de sustratos comerciales preparadas para siembra, pero también puedes hacerla tú mismo recordando que esta mezcla debe ser muy porosa y a la vez tener la capacidad de retener agua y nutrientes. Una fórmula de sustrato puede ser: 60% de fibra de coco, 30% de compost o de lombricompost y 10% de perlita agrícola. 

Rellena el sustrato todos los alveolos y humedécelo. Haz uno o dos hoyos pequeños y coloca ahí las semillas. Cubre con una fina cobertura de sustrato y riega en forma de lluvia fina, hasta que veas que se escapa algo de agua por el agujero de drenaje de cada alveolo. Coloca un cartelito identificador con la especie y la fecha de siembra. 

Los cajones plásticos o de madera reutilizados también son una buena solución para producir planteles. En este caso, en lugar de ser alveolos individuales, es un solo recipiente, por lo tanto, el sustrato puede ser más sencillo.  

Cubre el fondo con una capa de paja, pasto seco o ramitas finas, por encima una capa de 5 cm de tierra negra y llena el cajón con una mezcla a partes iguales de tierra negra tamizada, perlita y compost maduro. Marca surcos paralelos a 10 cm con una tablita. Antes de colocar la semilla a la profundidad ideal para cada hortaliza o flor, humedece el surco. Pon las semillas y cubre con una mezcla de tierra tamizada y compost. Riega con lluvia fina, hasta que veas salir agua por la base del cajón. 

¿A qué profundidad se siembra en semillero? 

Recuerda que la profundidad de siembra depende del tamaño de la semilla. Una regla sencilla de recordar es colocar la semilla en el sustrato a una profundidad que sea el doble de su diámetro. De esta forma la pequeña plántula enraizará y tendrá la energía suficiente para llegar a la luz del sol y empezar a fotosintetizar cuando se terminen sus reservas.

Si siembras muy profundo, el embrión podría agotar sus reservas en crecer y no alcanzaría la luz del sol. Si dejas las semillas muy cerca de la superficie, corres el riesgo de que se sequen rápidamente, nunca se hidraten y no germinen.   

  • Muchos planteles de hortalizas son atacados por el Mal de los almácigos. Esta enfermedad está causada por diferentes hongos que atacan en esta etapa inicial. Una medida preventiva y muy efectiva es colocar una fina capa superior de vermiculita. Su gran capacidad de absorber agua, protegerá el cuello de los jóvenes planteles.  

Cuidados de las plantas en el semillero

Los planteles van a necesitar sol para su desarrollo cuando emerja la plántula, de lo contrario se alargan mucho, debilitándose.  

El sustrato siempre debe estar húmedo al tacto. Programa los riegos según la demanda del crecimiento vegetal y de la temperatura interior del invernadero o del lugar de la casa donde estén los planteles. A fines de primavera o en verano si la temperatura interior es muy alta, ventila y provee de sombra en las horas centrales de calor. 

Dependiendo la temporada a la que pertenezca cada hortaliza, tiene sus rangos de temperatura para germinar exitosamente. Aquí tienes algunos ejemplos orientativos: 

 

Temp. Mínima (ºC) 

Temp. Máxima (ºC) 

Acelga 

30 

Berenjena 

15 

30 

Cebolla 

24 

Espinaca 

21 

Lechuga 

24 

Perejil 

24 

Pimiento 

10 

30 

Remolacha 

30 

Repollo – Coliflor 

30 

Tomate 

10 

30 

Zanahoria 

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