Mejorar la salud mental de forma natural

Sin fármacos

7 técnicas sanadoras para cuidar de nuestra salud mental

Cuerpo y mente mantienen un equilibrio dinámico. Si se rompe, disponemos de recursos para recuperar la armonía perdida sin intervenciones ni fármacos.

Jesús García Blanca

La psiquiatría considera los trastornos mentales como enfermedades y los trata con fármacos.

Existe una alternativa. Se trata de un enfoque holístico, más abierto y global que tiene en cuenta el equilibrio dinámico de cuerpo, mente, emociones e inquietudes espirituales.

Esto implica la posibilidad de que surjan desequilibrios debidos a momentos de cambio, inquietudes, la forma de relacionarnos o el mero hecho de vivir.

7 recursos para mejorar la salud mental sin fármacos

Afortunadamente existen recursos para retornar al equilibrio sin la necesidad de depender de por vida de determinados fármacos.

1. El enfoque de la psicología transpersonal

Esta psicología incide en experiencias de tipo místico que no pueden describirse con el lenguaje usual.

Aportan elementos de autoconocimiento, de evolución de nuestros valores hacia la bondad, la belleza o la verdad. Permiten, por ejemplo, superar el miedo a la muerte a través de un sentimiento de vida eterna o trascendencia.

2. La tradición de las plantas medicinales

Con la hierba de San Juan o hipérico, usada tradicionalmente para mejorar el ánimo, se han realizado estudios que han demostrado su eficacia contra la depresión; en estudios con animales ha probado tener un efecto neuroprotector.

La ayahuasca —un compuesto de diferentes sustancias elaborado por pueblos indígenas del Amazonas— está siendo investigada en el ámbito clínico y académico por su utilidad ante la depresión, la ansiedad y la esquizofrenia.

3. La música cura

La música ha estado presente en todas las culturas, acompañando rituales para sanar y comunicar con lo sagrado.

A partir del siglo XIX, numerosos estudios han demostrado que influye en el corazón, la respiración, la tensión arterial o las funciones endocrinas. Provoca cambios en el metabolismo, estimula la corteza cerebral y produce efectos calmantes, motivadores y armonizantes.

Hoy se utiliza para tratar trastornos graves como la esquizofrenia.

4. Sofrología y relajación

Desarrollada en la década de 1860 por el neuropsiquiatra Alfonso Caycedo, esta disciplina utiliza técnicas de relajación (creadas a partir del yoga, el budismo y el zen) y de dirección de la imaginación para fomentar el bienestar físico y mental.

Parte de elementos positivos de la personalidad y de la vida del practicante.

5. La estimulación bilateral del movimiento de los ojos

La desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR, en inglés) considera los traumas información almacenada de modo disfuncional en el cerebro y que no puede ser integrada en nuestra experiencia cotidiana, por lo que es fuente de desazón, miedo, ira o bloqueos.

La doctora Francine Shapiro descubrió que la estimulación bilateral del movimiento de los ojos —posteriormente añadiría la estimulación auditiva y la táctil— reordena esa información e integra de modo funcional las emociones que suscita, contribuyendo a solucionar problemas graves como fobias, traumas, ansiedad, crisis de pánico, dolores crónicos...

6. Meditación y mindfulness, también en los hospitales

Las palabras "medicina" y "meditación" tienen, al parecer, una misma raíz, la palabra indoeuropea "medere", que expresa la idea de curación a partir del conocimiento de la justa medida de cada cosa. Una medida interior que alude al equilibrio y que entronca con una visión holística e integradora de la salud.

Las técnicas inspiradas en la meditación que se practican en todas las tradiciones orientales han demostrado tener un enorme potencial sanador para numerosos trastornos psicoemocionales.

El mindfulness o "atención plena" comenzó a estudiarse en la Asociación Americana de Psiquiatría en 1977 y hoy se utiliza en cientos de hospitales estadounidenses como herramienta curativa y de autocomprensión y realización personal y espiritual.

7. Alimentación para mejorar la salud mental

Evita los alimentos industriales. Contienen mucho azúcar y fuerzan la segregación de insulina y de adrenalina, por lo que estimulan la agresividad y la hiperactividad y dificultan la atención y la estabilidad emocional. Suelen carecer de los nutrientes necesarios para la correcta formación de los neurotransmísores.

Los ácidos grasos omega-3 y el aceite de oliva virgen previenen enfermedades degenerativas, físicas y mentales. Algunas semillas (chía, lino...), frutos secos y aceites vegetales (lino, colza...) son ricos en omega-3.

Los polifenoles, presentes en frutas, hortalizas, frutos secos... tienen efectos protectores en el cerebro.

La bisdemetoxicurcumina de la cúrcuma previene la acumulación de proteínas beta-amiloides que destruyen neuronas.

Consume probióticos como yogur, kéfir o tempeh. Algunas especies de bifidobacterias y lactobacilos se han demostrado efectivas en tratamientos antidepresivos o en trastornos del sueño, estrés y síndrome de fatiga crónica.

El ácido fólico y las vitaminas del complejo B, y en especial B12 y B6, contribuyen a producir sustancias químicas que afectan al estado de ánimo. Si la dieta presenta déficits, pueden utilizarse complementos.

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