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Adiós cansancio

¡Siéntete vital en primavera! Tratamiento natural para la astenia

La primavera moviliza lo que estaba estancado en el organismo y puede generar diversos problemas de salud, como la astenia primaveral. La medicina natural ofrece recursos para agilizar ese proceso y recuperar la energía.

Dr. Daniel Bonet

La primavera es una época del año realmente especial. Una estación que representa el despertar de las fuerzas naturales hasta entonces latentes durante el periodo invernal. Se produce un aumento del dinamismo vital, se acrecienta la actividad corporal y las emociones se hacen más intensas.

Adaptarse sin demasiados problemas a las nuevas condiciones climáticas que supone este cambio de estación es conveniente y saludable. El organismo se adapta por sí mismo, aunque a veces hay que ayudar un poco a nuestro cuerpo.

¿Sufres astenia primaveral?

Mientras en el exterior asciende la savia de los árboles, en nuestro interior también la sangre se ve impulsada con más fuerza. Ahora bien, del mismo modo que al despertarnos por la mañana podemos hacerlo tranquilos y frescos tras el descanso nocturno, o bien cansados y trastornados por un sueño inquieto, lo mismo sucede con el despertar primaveral: puede tener el signo positivo de la renovación o, por el contrario, acompañarse de fatiga y pesimismo.

Así que, sí, "la primavera la sangre altera". Es la estación del amor, pues las estadísticas respecto al número de nacimientos indican el aumento de concepciones desde mediados de la primavera a comienzos del verano.

Pero muestran igualmente que también es la época en que se agravan los estados depresivos y aumenta el número de suicidios. Otros datos indican que en los países donde la temperatura cambia de forma acentuada en cada estación es en primavera cuando tiene lugar el más elevado coeficiente de enfermedades y de mortalidad.

Cómo se produce la astenia

En primavera, más que en las otras estaciones, son frecuentes las denominadas «crisis». Es el caso de personas para las cuales la llegada de la primavera supone un recrudecimiento de síntomas de alguna enfermedad crónica que venían padeciendo.

Para entender mejor estos hechos es conveniente recordar que el invierno propicia a que el organismo se autointoxique, por así decirlo. Esto se debe a que durante la estación fría el cuerpo soporta condiciones de vida bastante adversas: poca actividad muscular, vida sedentaria en locales cerrados, falta de sol y aire puro, tendencia a la sobrealimentación, al uso excesivo de alimentos acidógenos (grasas, conservas, pastelería...) y a un menor consumo de frutas frescas y ensaladas, lo que puede comportar deficiencias en vitaminas y oligoelementos minerales.

En estas condiciones, el organismo está recargado de toxinas y bajo de defensas, circunstancias muy favorables a la enfermedad. Por ello, a ciertas personas les sorprende la llegada de la primavera con brotes de problemas dermatológicos, alergias o dolores en las articulaciones.

Esto es así porque debido a los estímulos meteorológicos de la estación (luz, calor, electricidad, magnetismo), se produce un aumento del tono vital que facilita la eliminación de las impurezas acumuladas.

Esta expulsión es un esfuerzo de la naturaleza por depurar el organismo, un tanto alterado por las transgresiones cometidas durante el invierno.

Tus defensas están más activas

Es frecuente que al llegar la primavera muchas personas –se calcula que una de cada cuatro– se sientan invadidas por un cansancio inesperado, una especie de indolencia que les hace desear el reposo físico o mental. Hay una extraña apatía, sin ganas de hacer nada. Algunos llegan a sentirse incluso deprimidos psicológicamente.

Y no es que la primavera sea propiamente la causante. Se trata simplemente de un cambio en el ritmo vital que hace que personas con trastornos físicos o mentales puedan ver agudizados algunos de los procesos que estuvieron adormecidos durante el invierno.

Como se ha comentado, al llegar la primavera la sangre busca deshacerse de las toxinas acumuladas. Aumentan, por ejemplo, las tasas sanguíneas de urea y colesterol, y los glóbulos blancos inician una gran ofensiva contra los microorganismos patógenos. Estas reacciones son beneficiosas, pero algunas personas soportan mal este esfuerzo reactivo y quedan fatigadas.

Existe un cansancio general que se acentúa especialmente en la región cervical, los hombros, la espalda o la cabeza. Suele acompañarse de nerviosismo o apatía. Pueden aparecer insomnio o un sueño poco reparador. Además de cierta intoxicación de los tejidos, existe otro importante motivo para que todo esto suceda.

El baile de hormonas te cansa

Durante el invierno, debido a la disminución de la luz solar, se ha producido un descenso de la liberación de serotonina, un neurotransmisor que se relaciona con el buen humor, y al mismo tiempo un aumento de la melatonina, que favorece el sueño.

Con la llegada de la primavera y el aumento de la luminosidad ambiental al alargarse el día, este proceso se invierte: aumenta la serotonina y disminuye la melatonina. Esto puede provocar un cierto periodo de adaptación que incluye la sensación de cansancio.

Combatir la astenia primaveral con una buena alimentación

Si la alimentación durante el invierno, demasiado copiosa y calórica, es uno de los factores que propician la astenia primaveral, para compensar ese exceso conviene seguir una alimentación más fresca y ligera:

  • Daremos, pues, relevancia a los vegetales en forma de ensaladas crudas, verduras cocidas y abundante fruta. Sin olvidar las remineralizantes algas. Esto ayuda a depurar y alcalinizar el organismo, a la vez que asegura un adecuado contenido de vitaminas y minerales.
  • Los cereales y legumbres también deben formar parte de la dieta habitual. Por el contrario, mejor será disminuir las grasas saturadas de origen animal, el azúcar y la bollería industrial.
  • Asegurarse una adecuada hidratación, bebiendo alrededor de un litro y medio de agua al día, ayudará a drenar y desintoxicar el organismo.
  • Es preferible también tomar un desayuno abundante, hacer varias comidas menos copiosas durante la jornada y cenar unas dos horas antes de acostarse.
  • Para dinamizar el organismo, será adecuado incluir complementos dietéticos como la levadura de cerveza (rica en vitaminas del grupo B que ayudan al equilibrio del sistema nervioso), germen de trigo o polen.

Apio para depurar y ayudar al organismo

Para ayudar al organismo en el proceso de depuración propio de esta época, podemos preparar jugo de apio e incorporarlo a nuestra alimentación como refuerzo. Se toma un manojo, se retiran las hojas, se corta en trozos y se pone en la batidora o licuadora. Puede combinarse con manzana, lo que aumentará el volumen y mejorará el sabor. Se bebe un vaso de zumo por la mañana y otro por la tarde durante una semana.

El apio fortifica el hígado y los riñones, elimina toxinas y proporciona una tez magnífica.

La decisiva vitamina C

Esta vitamina guarda una estrecha relación con las glándulas suprarrenales. Las hormonas segregadas por estas glándulas cumplen varias funciones, entre ellas la de infundir dinamismo al organismo. Para la elaboración de estas hormonas es necesaria la vitamina C, y se ha comprobado que la resistencia a la fatiga disminuye proporcionalmente al grado de carencia de esta vitamina.

Durante el invierno, se toman en general menos alimentos ricos en vitaminas. Esto hace que pueda haber un déficit de vitamina C, lo que favorece la falta de energía vital.

Las personas de biotipo asténico (delgadas, altas, de tórax alargado y estrecho) parecen más predispuestas constitucionalmente a este estado de bajo tono vital (sus glándulas suprarrenales serían más pequeñas y su función estaría disminuida). Uno de los síntomas de déficit de vitamina C en algunas personas es la tendencia a que las encías sangren al limpiarse los dientes.

Entre las principales fuentes de vitamina C se encuentran naranjas, limones, tomates, coles, pimiento, apio, kiwi, melocotones, fresas y judías tiernas.

5 plantas medicinales que te dan energía en primavera

Para superar el cansancio y adaptarse a los cambios son recomendables las plantas adaptógenas, como el ginseng o el eleuterococo. También cabe la posibilidad de usar durante un tiempo más corto las de acción tonificante que combaten el cansancio: té verde, guaraná, hierba mate, maca…Además, al inicio de la primavera pueden hacerse curas depurativas a base de plantas diuréticas o desintoxicantes durante dos o tres semanas.

Estas son algunas de las mejores plantas adaptógenas y depurativas que puedes utilizar para ayudar a tu organismo a adaptarse a la primavera:

1. Ginseng

El ginseng (Panax ginseng) tonifica el organismo y le ayuda a superar situaciones de estrés, tonificándolo.

Entre sus propiedades, destaca que aumenta la sensación de energía tanto a nivel físico como mental; estimula las funciones hepáticas, especialmente las depurativas; disminuye el exceso de colesterol y triglicéridos en la sangre; potencia la libido o deseo sexual en ambos sexos; aumenta la capacidad muscular; y mejora la memoria en las personas ancianas.

La aparición de efectos secundarios o que el cuerpo se habitúe y, por tanto, el beneficio disminuya es raro en el caso del ginseng auténtico. Para evitarlo, el ritmo ideal de tratamiento sería: 3 semanas de cura alternadas con 3 semanas de descanso, y así sucesivamente.

Para aprovechar todas estas cualidades, es preferible elegir un producto de calidad, por ejemplo el denominado Panax ginseng C.A. Meyer, a ser posible de 5 o más años. El de ginseng de origen coreano es una buena opción. No es aconsejable tomarlo antes de acostarse, pues en algunas personas podría provocar insomnio.

2. Zarzaparrilla

Suele usarse como depurativo, especialmente frente a las enfermedades de la piel y reumatismo. Hervir, durante 10-15 minutos, de 50 a 60 g en un litro de agua y tomar, entre comidas, una taza diaria de esta decocción.

3. Saúco

Tiene propiedades desintoxicantes, sobre todo a niveles pulmonar y urinario. Se dejan en infusión cuatro cucharadas soperas de flores en un litro de agua hirviendo hasta su enfriamiento. Se bebe de medio a un litro diario.

4. Fumaria

Es una planta depurativa y adelgazante. Se prepara en la proporción de una cucharada por litro de agua hirviendo. Se deja en infusión y se toman de dos a tres tazas al día.

5. Pensamiento

En casos de problemas de la piel, suele dar buenos resultados tomar tres tazas diarias, entre las comidas, de la infusión de cuatro cucharadas soperas de la planta por litro de agua.

Ayuno, ejercicio y reposo para sentirse bien

También un poco de ayuno bien realizado depura y vitaliza, debido a la desintoxicación orgánica que consigue. Un ayuno a base de líquidos de uno o dos días de duración, seguido de dos o tres días a base de frutas frescas, será conveniente para quienes se noten excesivamente recargados. Las personas delgadas o que sigan habitualmente una dieta equilibrada no necesitan tanto el ayuno y bastará con dar preferencia en las comidas durante unos días a los vegetales crudos (ensaladas y frutas).

Para salir de la situación de astenia primaveral tan importante es descansar las horas suficientes como despertar el cuerpo de su letargo. Es aconsejable en ese sentido hacer ejercicio físico de forma regular, lo que tonifica el organismo y contribuye a la producción de endorfinas, también llamadas «hormonas de la felicidad », pues dan sensación de bienestar.

Como ejercicio bastar con dejar el coche si el desplazamiento habitual puede hacerse a pie, o con no usar el ascensor y, en su lugar, utilizar las escaleras. Sin embargo, un exceso de ejercicio físico, sea en intensidad o en asiduidad, lo que hará será aumentar la sensación de cansancio e incluso disminuir las defensas.

Conviene asimismo buscar entornos naturales, respirando aire puro y en contacto con los rayos solares (es preferible no usar gafas de sol). Esto último estimulará la producción de vitamina D, la cual habrá disminuido durante el invierno y también favorece la astenia.

Otros tratamientos para la astenia: hidroterapia y automasaje

Algunas prácticas ayudan a tonificar los sistemas nervioso y circulatorio, lo que las hace muy recomendables en primavera. Permiten sentirse con más energía al aumentan el tono vital y no solo sino que reducen molestias habituales como las piernas cansadas.

Agua fría en la ducha

En general, es conveniente que tras tomar una ducha caliente la termines con agua fría, lo que tonificará el organismo. Pero existe, asimismo, un sencillo procedimiento hidroterápico para recuperar fuerzas rápidamente. Consiste en duchar los muslos con agua fría durante varios días.

Esta técnica se basa en que existe a ese nivel una red nerviosa subcutánea en conexión con las glándulas suprarrenales. Su estimulación comportará un considerable aumento del tono vital. Por eso es importante que esta ducha localice estrictamente en los muslos.

Se procede del siguiente modo:

  • Se envuelven los muslos con una toalla gruesa.
  • Una vez sentados sobre el borde de la bañera o sobre un taburete colocado encima de una cubeta, se hace caer durante cinco minutos el agua, lo más fría posible, sobre la cara superior de los muslos, con ayuda del cabezal de la ducha o de una esponja grande.
  • Para terminar, hay que secarse y friccionarse enérgicamente con un guante de crin.

Automasaje para las piernas cansadas

Algunas personas, tras haber pasado durante el invierno demasiado tiempo sentadas y sin hacer ejercicio, en primavera presentan una mala circulación venosa, sensación de pesadez en las piernas, con los tobillos y los pies hinchados.

El siguiente automasaje, que se puede realizar fácilmente por las mañanas y por las noches durante 5 minutos, puede ser muy útil:

  • Se prepara una pequeña cantidad de aceite de almendras, al que se añaden unas gotas a partes iguales de aceites esenciales de romero y lavanda.
  • Con el aceite, date friegas en las piernas ascendiendo desde el tobillo hacia el muslo. Frota bien durante unos 5 minutos. Así se tonifican las venas y las arterias, lo que descongestiona las piernas.

Para hacer más fluida la sangre, mejorar la circulación local y evitar que se hinchen las piernas, puede complementarse esta técnica con una cura tomando cada mañana, durante quince días seguidos, una cucharada sopera de aceite virgen de maíz o girasol con jugo de limón recién exprimido.

Los aceites de maíz y de girasol son ricos en vitamina E, beneficiosa para la circulación, y el limón te aporta abundante vitamina C, que fortalece los vasos sanguíneos. Durante ese periodo también pueden utilizarse este tipo de aceites y el limón para aliñar las ensaladas y las verduras.

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