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Adictos a la nueva tecnología: la epidemia oculta en 13 trastornos

Las alteraciones físicas y psicológicas provocadas por el uso y abuso de las tecnologías son más graves y frecuentes de lo que pensamos.

Claudina Navarro

Es la epidemia del siglo XXI de la que nadie está hablando.

El uso sin medida de las nuevas tecnologías son la causa de las tecnopatologías, una serie de alteraciones físicas y psicológicas que se infravaloran, se ocultan o se consideran inevitables porque son el precio que hay que pagar a cambio de las supuestas comodidades y ventajas que nos ofrecen los móviles, los ordenadores, las tablets, las redes sociales…

13 dolencias que puedes sufrir por abusar de la tecnología

Sin duda, las tecnologías de la información son muy útiles en la búsqueda de respuestas y en la comunicación entre personas, pero el exceso en el uso –sea por obligación laboral o por afición– genera patologías psicológicas y físicas.

Convivir con la tecnología sin dañar la salud

Contaminación electromagnética

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Los traumatólogos saben que prácticamente cada aparato conlleva su propio trastorno. Estos son los más habituales.

1. Síndrome del túnel carpiano

El uso continuado de ratones y teclados favorece el síndrome de túnel carpiano, una patología que afecta al nervio mediano y provoca pérdida de sensibilidad, dolor, hormigueos y debilidad muscular en manos y antebrazos. Una vez se ha desarrollado, la única solución es quirúrgica.

Este problema aparece en personas muy jóvenes que pasan las horas jugando con la consola (algunos expertos hablan de "wiitis" por la cantidad de casos relacionados con el mando de la Wii de Nintendo).

2. Síndrome de dolor cervical

Las malas posturas delante del ordenador, sostenidas durante horas, día tras día, junto con movimientos rápidos del cuello, acaban provocando cambios en la columna vertebral cervical y el tejido blando que la rodea.

El doloroso problema es más frecuente entre los usuarios de ordenadores portátiles y tablets porque inclinan demasiado la cabeza hacia delante.

3. Hombro de ratón

Se trata de una inflamación de la articulación glenohumeral o del manguito de los rotadores. Suele acompañarse de una miositis o tendinitis de la mano y el antebrazo. Si la inflamación se cronifica, produce dolor, rigidez y se reduce la movilidad del hombro.

Los jóvenes son quienes más sufren el trastorno.

4. Artrosis de costurera

Este trastorno ha vuelto y ya no es culpa del hilo y el dedal. Ahora es la posición que adoptan las manos para coger el móvil y teclear con los pulgares lo que provoca la inflamación de la articulación en la base del pulgar.

Lo peor de la alteración es que con el tiempo puede dar lugar a dolorosas artrosis (a buen seguro la sufrirán muchos jóvenes en el futuro).

Demasiado esfuerzo para ojos y oídos

Las nuevas tecnologías transmiten información a través de pantallas y altavoces. Por consiguiente, serán vista y oído los sentidos más afectados.

5. Síndrome visual del ordenador

En una situación normal parpadeamos 17 veces por minuto. En cambio, delante de una pantalla solo bajamos los párpados 7 veces.

Como consecuencia, el 75% de las personas que trabajan con ordenador u otros dispositivos con pantalla durante periodos de tiempo prolongados sufren de ojo seco, vista cansada, más miopía, dificultades para enfocar, picor de ojos, hipersensibilidad a la luz y dolores de cabeza.

Todos estos problemas se deben a la reducción del parpadeo y a la acomodación del cristalino a una distancia de enfoque constante y cercana.

6. Degeneración de la retina

Las pantallas con tecnología led de móviles, tablets y ordenadores emiten un exceso de luz azul, la más energética, que puede dañar la retina y favorecer la degeneración macular y las cataratas con el paso de los años.

A corto plazo, la luz produce un desenfoque en la imagen que obliga al cristalino a enfocar continuamente, lo que provoca fatiga visual.

7. Mal de mp3

Sobre todo si se llevan auriculares de botón, que se introducen en el interior del conducto auditivo externo, la energía sonora del dispositivo de audio (que puede alcanzar los 120 decibelios, el equivalente al ruido de un avión despegando a pocos metros de distancia), afecta al tímpano y, a largo plazo, a la capacidad auditiva.

La conexión constante aumenta el riesgo de caer en situación de estrés

Las personas tecnoestresadas se sienten sobrecargadas de trabajo, pierden motivación y son incapaces de concentrarse en una tarea al ser interrumpidas por los mensajes, los correos electrónicos y por su propia necesidad de consultar internet a la mínima de cambio.

La ansiedad generada aumenta la tensión arterial (y, con ello, el riesgo de trastorno cardiaco) al tiempo que disminuye las defensas frente a infecciones y otras enfermedades.

8. Nomofobia

Puede ocurrir que el tecnoestresado no quiera acabar con la causa de sus males. La palabra nomofobia procede del acrónimo en inglés "non mobile phone phobia" y alude a la ansiedad que aparece como consecuencia de verse privado del móvil o de la conexión a internet.

Forma parte del síndrome de abstinencia típico de las adicciones, y afecta al 77% de los usuarios, según Andoni Anseán, Presidente de la Fundación Salud Mental España. En algunos casos puede manifestarse con una crisis de pánico.

9. Cibercondría

Es la hipocondría de siempre, pero agravada con la información que se halla en internet: el afectado siente que reúne todos los síntomas y malos presagios que lee en las páginas web.

Para ellos, el "doctor Google" es una fuente inacabable de malas noticias sobre su salud. Angustia y preocupación constante son los síntomas principales.

10. Vibración fantasma

Es una alucinación que sufren prácticamente todos los usuarios: la sensación de que el móvil está vibrando con una nueva llamada o un nuevo mensaje cuando en realidad no es así. El 14% de los usuarios lo experimenta cada día.

La razón es que el cerebro está tan a la expectativa de recibir una comunicación que interpreta equivocadamente un cambio en el contacto de la ropa o cualquier otro estímulo. También puede alucinar con los sonidos de llamada y mensaje nuevo.

El mal uso de la tecnología te hace perder el sueño... y el dinero

El abuso de las nuevas tecnologías puede provocar, muchas veces sin darnos cuenta, trastornos del sueño, patologías sociales y ludopatía.

11. Insomnio tecnológico

En la actual fase de enamoramiento de la humanidad con el móvil se ha vuelto habitual dormir con él y estar disponible para jugar o contestar mensajes a cualquier hora de la madrugada. Ocurre sobre todo con los menores de 30 años y los adolescentes

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Una encuesta de la Fundación Nacional del Sueño asegura que nuestro país lidera las clasificaciones de uso de smartphones y consumo de somníferos. Con el Orfidal se trata de arreglar lo que ha estropeado WhatsApp.

El insomnio no es solo causado por preferir el móvil a Morfeo, sino por el efecto de la pantalla sobre las hormonas. Un estudio publicado por Proceedings of the National Academy of Sciences explica que la luz de la pantalla junto al entretenimiento disminuyen la secreción de melatonina, lo que retrasa la llegada del sueño y reduce las fases REM.

Y la falta de descanso afecta a la inmunidad y a habilidades intelectuales como la memoria.

12. Ludopatía

Los afectados por este trastorno no solo pierden el sueño, también el dinero que se va en apuestas o en mejoras de sus juegos en línea.

La adicción va acompañada de trastornos del comportamiento como irritabilidad, aislamiento, conflictos en el trabajo y con la familia.

13. Patologías sociales

Las redes sociales se han apropiado de la necesidad de comunicación. La charla cara a cara entre amigos, familiares o compañeros ya no parece tan necesaria.

Este efecto es más alarmante entre los jóvenes. El 40% de los adolescentes pasa más de dos horas al día consultando sus redes sociales. Algunos pueden no desarrollar adecuadamente sus habilidades sociales, asegura Laura Carmona, psicóloga especialista en Psicología Clínica y de la Salud.

El caso extremo es el síndrome de hikikomori (estar apartado, en japonés) en que los afectados deciden vivir enclaustrados sin mantener contacto real con el mundo exterior por largos periodos de tiempo.

En Catalunya se registraron 164 casos en 2014, y hoy se calcula que solo en la ciudad de Barcelona ya son 190, según los últimos datos del Hospital del Mar.

Otro aspecto del problema es el ciberbullying o ciberacoso. Las amenazas, burlas, insultos y chantajes a través de las redes causan en las víctimas ansiedad, depresión e, incluso, intentos de suicidio. Para el Instituto Nacional de las Tecnologías de la Comunicación, el ciberbullying afecta especialmente a los estudiantes de 12 a 16 años.

Las nuevas tecnologías producen, pues, efectos sobre el cuerpo, la mente y las relaciones sociales de muchas personas, especialmente jóvenes. No se trata de rechazarlas de plano, pero sí de usarlas con sensatez y la información adecuada.

Etiquetas:  Claudina Navarro Salud

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