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Alimentación saludable

Cúrcuma milagrosa: sácale todo el partido en la cocina

La ciencia no da abasto para corroborar las propiedades de la cúrcuma: es antiinflamatoria, antioxidante y anticancerígena. Si la usas bien en la cocina, potenciarás sus beneficios.

Josep Lluis Berdonces

Es la planta sobre la que se están realizando más estudios científicos y estos están descubriendo una increíble variedad de propiedades. No se trata de ninguna planta inaccesible. Al contrario, en Asia se consume a diario en forma de especia y en el resto del mundo está ganando seguidores por motivos culinarios y de salud.

Cúrcuma, un gran antioxidante

La cúrcuma –se llama de la misma manera a la planta (Curcuma longa) y a la especia que se obtiene de los rizomas– es originaria del sudeste asiático. El rizoma fresco resulta amargo y picante, y cuando se seca adquiere matices dulces y aromáticos. Para obtener la especia en polvo se dejan secar los rizomas, se cuecen y luego se desecan de nuevo.

Su color amarillo intenso es debido a la acción antioxidante de la curcumina, un compuesto fenólico antioxidante que es responsable en gran parte de sus propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas.

La curcumina tiene verdaderamente un efecto prodigioso contra la acción de los radicales libres sobre los tejidos. Reduce su irritación y degradación, lo que explica la eficacia de la cúrcuma en enfermedades inflamatorias y neurodegenerativas.

Una especia con mucha historia

El uso terapéutico, en el marco de la medicina tradicional de la India o ayurveda, se remonta más de 4.000 años en la historia.

Forma parte, además, de los ritos del hinduismo: en la ceremonia de recepción de huéspedes, por ejemplo, se pone en la frente un lunar de pasta de cúrcuma, que se asocia a la pureza y al culto de Shakti, considerada divina madre, la energía primordial del Universo.

En la medicina tradicional sirve para tratar todo tipo de trastornos, desde desinfectar heridas a tratar resfriados, eccemas o picaduras.

Cocina con cúrcuma: ¡sácale todo el partido!

Sigue estos sencillos trucos y potenciarás al máximo sus efectos curativos.

Prepara tu propia mezcla de curry

El polvo de raíz de cúrcuma es el ingrediente esencial de los curries, aunque también se utiliza de manera aislada como colorante alimentario, tanto en la cocina como en la industria.

En las mezclas comerciales de curry, la cúrcuma es el ingrediente más abundante, seguido del cilantro y el comino. Otros posibles son la albahaca, la alcaravea, el cardamomo, el apio, el jengibre, la mostaza y la pimienta.

Para asegurarte de que tomas la cantidad suficiente de cúrcuma, haz tu propio curry mezclando de 0,5 a 1 g de esta especia (una media cucharadita) junto con pimienta negra y los demás ingredientes. Puedes tomar esta mezcla hasta tres veces al día.

Incluir pimienta negra es importante si se quieren aprovechar bien las propiedades de la cúrcuma. Gracias a la acción de la piperina, su compuesto picante, la pimienta negra aumenta la absorción de la cúrcuma una media del 158%.

Añade color y sabor a tus platos

La cúrcuma puede sustituir al azafrán en platos de arroz, pastas, verduras y sopas. Además, aporta sabor a quiches y quesos de frutos secos.

En las frituras y los salteados añádela en el último momento para que no se queme.

Combínala siempre con aceite

Para que sea más efectiva, combínala también con un ingrediente graso, como aceite de coco o de oliva.

Una salsa de cúrcuma para tus verduras

Añade media cucharadita de cúrcuma, tomillo, una pizca de sal y unas gotas de zumo de limón a un yogur natural de soja. Puedes utilizar esta salsa en platos de verduras al vapor o crudas.

Otros alimentos que la potencian

Puedes beneficiarte de mezclar los principios activos de la cúrcuma con los de la cebolla y las coles: la quercitina y los glucosinolatos respectivamente potencian sus propiedades anticancerígenas.

¡Prueba la leche dorada!

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