Nutritivo y delicioso

Kamut, el trigo de los faraones

Esta variedad recupera las propiedades nutricionales originarias del cereal de Mesopotamia. Su mayor concentración de nutrientes se une a su versatilidad.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

Los primeros agricultores de Mesopotamia descubrieron el poder nutritivo del trigo, una planta que procede de Irán, y lo cultivaron hace varios miles de años.

Pero las semillas casi silvestres que utilizaron se han ido transformando a lo largo de los siglos hasta las variedades actuales, dóciles y productivas. Por el camino se han perdido aromas y nutrientes.

El granjero norteamericano Bob Quin recuperó comercialmente en 1970 la semilla que sedujo a los faraones y que ahora conocemos por su marca, kamut, que en egipcio significa "alma de la tierra".

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Propiedades del kamut

Al parecer se trata de una variedad híbrida de Triticum turanicum y T polonicum que todavía se cultiva en algunos rincones del sur de Europa y norte de África.

La semilla, alargada y de color tostado, es entre dos y tres veces más grande que la del trigo común. Su sabor es dulce, untuoso y recuerda ligeramente a la mantequilla, pero resulta especialmente interesante por su valor nutritivo.

¿En qué se distinguen el kamut y otras variedades de trigo? Como contiene menos agua, la concentración de nutrientes es mayor: un 16% de proteínas frente al 11,5% del trigo común y un 2% más de hidratos de carbono. Además es rico en vitaminas del grupo B y E, así como en magnesio, cinc y selenio.

En cambio la variedad integral aporta menos fibra, pues su piel es muy fina.

Si se germina el grano de kamut se multiplica su poder nutritivo.

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Para qué se usa el kamut y cómo prepararlo

El grano se puede utilizar en recetas muy diversas, que van desde los panes y pasteles, hasta las sopas y potajes, pasando por las ensaladas.

En los potajes, dada su consistencia, puede reemplazar en parte a las legumbres.

La preparación es igual a la del arroz integral, pero antes de hervirlo se pone media hora en remojo. Una vez cocido se deja en agua fría a la que se añade sal marina y unas hojas de laurel.

Además del grano entero, en las tiendas dietéticas y ecológicas se encuentra una amplia variedad de productos a base de kamut, siempre con las garantías de la producción ecológica.

  • Con los copos, una vez tostados, se hacen mueslis y los granos inflados son más dulces que los de trigo común.
  • La harina es muy recomendable para utilizar en panadería. No necesita azúcar y apenas levadura. Debido a su notable contenido en gluten, tras amasarla la harina integral de kamut leuda más rápido que la de trigo común. Y el pan adquiere un peculiar aroma anuezado.
  • El kamut con sirope de trigo es ideal para hacer repostería.
  • Los espaguetis, macarrones y espirales se elaboran con harina de kamut o con una mezcla con harina común.
  • También se encuentran deliciosas tortitas de arroz con kamut, galletas y bizcochos.
  • Los brotes se pueden licuar y el resultado es un zumo de sabor delicado.

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