Frutas verduras temporada julio

Calendario de temporada

12 frutas y verduras de temporada para comer en julio

El buen tiempo del verano se refleja en una gran variedad de frutas y verduras de temporada este mes. Te contamos qué alimentos están en su punto, sus beneficios para la salud y cómo utilizarlos en la cocina.

Cuando arranca el verano todo es luz y abundancia en la naturaleza. La energía solar está en su apogeo y eso se nota en la huerta. Las frutas y las verduras que maduran con el calor se consolidan, cada vez más jugosas y expansivas.

Las altas temperaturas resultan muy exigentes para nuestro organismo. Nos deshidratamos fácilmente y nos cuesta mantener alto nuestro nivel de energía. Por eso es especialmente importante cuidar en esta época la dieta, una gran compensadora y equilibradora del calor.

Aumentar el consumo de agua, zumos, frutas, verduras y ensaladas es una manera de compensar esas altas temperaturas. De hecho, las frutas y las verduras ricas en agua se encuentran en su apogeo y es el momento de consumirlas en abundancia. Además nos ayudan a recuperar ese extra de minerales y oligoelementos que se pierden con el calor.

Los órganos que rigen en verano según la medicina tradicional china son el corazón y el intestino delgado, a los que los terapeutas chinos atribuyen como predilectos los sabores amargos. Las bayas, al estar repletas en antioxidantes, te ayudarán también a cuidar del corazón.

Los jugos de hortalizas caseros y ecológicos –aprovechando hortalizas y verduras de la estación como el tomate, la zanahoria, el apio o el perejil– te ayudarán a su vez a cuidar la piel, otro de los órganos que requiere especial atención en este mes de sol.

No tomar los líquidos ni los alimentos demasiado fríos evitará finalmente que el estómago se enfríe y empeore la digestión.

¿Qué frutas y verduras están de temporada en julio?

Las frutas más efímeras de la primavera habrán desaparecido, aunque seguiremos disfrutando de las más tardías, como el albaricoque y las cerezas, que siguen en temporada óptima.

Y es que el clima sigue siendo el propicio para las frutas de hueso. Melocotones, nectarinas y ciruelas también se encuentran entre las frutas de temporada de julio.

Las brevas, que ya pudimos empezar a disfrutar en junio, siguen madurando en las higueras. Grandes y dulces, son un maravilloso anticipo de la temporada de higos que nos brindará el final del verano.

Entre las frutas de verano otra gran estrella de esta época son los melones. Los de color naranja están en su punto, aunque también podemos encontrar ya melones piel de sapo fabulosos.

Por fin llegan también las jugosas peras de agua, como la pera limonera.

Y no será por falta de frutas: tampoco te puedes perder las que ofrece el bosque y que cada vez es más fácil encontrar de cultivo en nuestros mercados. La temporada de arándanos arranca ahora.

Todas las hortalizas necesarias para preparar la clásica ensalada de verano están asimismo a nuestra disposición en la huerta: lechugas, tomates, pimientos, cebollas, zanahorias, pepinos...

Las patatas del año empiezan a estar disponibles. Y con los pimientos y las berenjenas, que ahora crecen abundantemente, podrás preparar verduras asadas para consumir calientes o frías, tal cual o trituradas para obtener sabrosos patés vegetales.

Para tus sopas frías podrás recurrir a los puerros de verano, más finos y suaves que los de invierno.

12 frutas y verduras de la estación: ¡incorpóralas a tu menú!

La gran variedad de frutas y verduras de temporada de julio nos permite llevar una dieta muy nutritiva y abundante en agua. Esta es una selección de los alimentos que llegan en este mes y que podrás disfrutar con todo su sabor.

1. Berenjena rica en fibra

El intenso color púrpura de esta hortaliza veraniega –que se combina con blanco en la variedad listada– se debe a la presencia de antocianinas como la nasunina, un pigmento con propiedades anticancerígenas. Además posee ácidos cafeico y clorogénico, que protegen frente al cáncer de estómago.

Su fibra se considera depurativa, ya que reduce la absorción del colesterol de otros alimentos. Además te proporciona pequeñas cantidades de varios minerales y vitaminas del grupo B.

Aunque se trata de una hortaliza muy ligera, hay que tener en cuenta que su fibra actúa como una esponja y puede absorber mucho aceite. Si vas a freírlas, para que no absorban tanto, córtalas en rodajas, hazlas al vapor unos minutos, enharínalas y fríelas en poco aceite muy caliente.

Con berenjena se elaboran deliciosas recetas veraniegas, como la ratatouille, la ensalada caponata, la musaca griega o el mutabal o baba ganush, un paté vegetal en el que se combina con tahini, ajo, aceite y limón.

2. Arándanos repletos de antioxidantes

Te comes unos cuantos arándanos y enseñas a tus compañeros de excursión la lengua teñida de azul. El color es debido a unos pigmentos llamados antocianinas, que lo convierten en uno de los alimentos más antioxidantes que existen.

Las antocianinas del arándano y otros alimentos de color morado contribuyen a la protección frente a trastornos cardiovasculares, el deterioro cognitivo y el cáncer.

Los arándanos se recomiendan para prevenir y tratar infecciones urinarias, pues las antocianinas evitan que las bacterias se adhieran y multipliquen en los uréteres.

También son buenos para los sistemas circulatorio y nervioso.

Si los recoges de la montaña, evita los que están más cerca del suelo y lávalos con suavidad y mucha atención.

Su cultivo en España ha aumentado mucho en los últimos años, con lo que encontrarlos resulta cada vez más fácil. La mayoría vienen de Huelva, aunque también se está apostando por ellos en toda la cornisa cantábrica, donde existen varios productores ecológicos.

Pastel inolvidable de arándanos

Delicioso antioxidante

Pastel inolvidable de arándanos

3. Melón cantalupo, todo frescor y vitaminas

El melón cantalupo, fácil de reconocer por su piel reticulada y profundas acanaladuras, toma su nombre de una pequeña localidad italiana cercana a Roma. Allí, atraído por su dulzor, el clero lo cultivó profusamente.

Las semillas se las hacían traer de Armenia, aunque hoy la mayor parte del cantalupo que se consume en nuestro país se cultiva en Murcia y Andalucía o se importa de Francia.

El color naranja de la pulpa, jugosa y muy aromática, da cuenta de su riqueza en provitamina A, una buena aliada de la piel, la vista y las mucosas. Además te aporta vitamina C y ácido fólico.

Puedes añadirlo a tus ensaladas de fruta o elaborar con él un refrescante gazpacho de melón.

4. Pera limonera, la variedad más dulce y medicinal

Se ha convertido en una frase hecha: de algo que es "el no va más" decimos que es "la pera limonera".

Esta pera de origen francés, muy cultivada en nuestro país, llega al mercado tras las peritas de San Juan, entre julio y agosto, y se queda hasta octubre. Su piel, muy fina, está moteada y se torna amarilla cuando madura.

Tiene una pulpa blanca, granulosa y jugosa y muy dulce, pero es apta para diabéticos.

Por su fibra es una de las frutas más adecuadas para detener las diarreas. También está indicada para hipertensos por su riqueza en potasio.

5. Melocotón paraguayo para proteger tu piel

El betacaroteno y la fibra de los paraguayos contribuyen a la salud de la piel y de la mucosa intestinal.

El trío antioxidante por excelencia está presente en esta fruta: las vitaminas A, C y E, que protegen frente a los procesos degenerativos propios del envejecimiento. Esta combinación de vitaminas es buena también para proteger la piel de las radiaciones solares, aunque seguirá siendo necesario no excederse en el tiempo de exposición.

Los paraguayos no son sino una variedad achatada de melocotón, originaria de China, que cautiva por el aroma, su sabor dulce y la jugosidad de su pulpa blanquecina. Además, su pequeño tamaño lo hace muy cómodo de comer.

Comerlo fresco es más recomendable desde el punto de vista de la salud, pues conserva todos los nutrientes, pero puedes utilizarlo en tartas, mermeladas o jaleas. Si está maduro, consérvalo fuera de la nevera.

6. Pimientos de Padrón, una exquisitez con sorpresa

Los auténticos pimientos de Padrón crecen en el municipio coruñés que les da nombre, y se encuentran solo en temporada, entre junio y octubre.

Para diferenciarlos de imitaciones procedentes de Almería, Murcia o Marruecos, que han llevado a verlos en el mercado todo el año, se creó la denominación de origen pimientos de Herbón.

A Herbón, parroquia de Padrón, trajeron de América estos pimientos los monjes franciscanos. Si pican o no depende de si se han plantado al sol. Por ello a medida que avanza el verano también es mayor la probabilidad de que piquen.

En general, se procura incorporar los picantes junto a no picantes en proporción soportable, y dar con los que pican se ha convertido incluso en un aliciente.

Los pimientos aportan vitamina C y fibra laxante. Freírlos como manda la costumbre destruye parte de sus nutrientes y suma muchas calorías, aunque proporciona una sabrosa tapa.

7. Tomates cherry con todo el sabor concentrado

Estos pequeños tomates no hace falta ni cortarlos. Si son de calidad (¡vale la pena!), la sensación al morderlos es de una explosión de sabor, por su jugosidad y lo crujiente de su textura.

Se pueden encontrar sueltos, en rama, en forma de pera, amarillos o naranjas. En ensaladas verdes, de pasta, en pinchos, canapés... su pequeño tamaño los hace muy prácticos en infinidad de recetas y combinaciones.

Estos tomates son ideales para plantar en una maceta y obtener tus propios cherries ecológicos. Piden mucho sol y agua mientras crecen, pero cuando fructifican conviene reducir el riego para que se concentre más el sabor.

Los tomates en general son ricos en las vitaminas A, C y ácido fólico. Además aportan licopeno, un antioxidante que protege el corazón y ayuda a prevenir el cáncer de próstata.

8. Flores de calabacín, un bocado exquisito

Las flores, con sus vivos colores y suaves fragancias, se pueden emplear en la cocina para dar un toque de creatividad y alegría a los platos. Pero hay flores grandes, como las del calabacín, que pueden incluso protagonizar la receta.

De hecho, la flor de calabacín es quizás la más conocida de las flores comestibles, y es que, junto a un buen sabor, posee una clara ventaja sobre las demás: su gran capacidad para albergar rellenos.

Puedes freírlas con una tempura muy fina, ya sean solas o rellenas de pera, de risotto, de crema de anacardos y cebolla caramelizada o tomates secos...¡Experimenta!

Una vez colocado un picadillo o una pasta en su interior, solo tendrás que enrollar las puntas para sellar la flor.

Ten en cuenta que esta flor, como cualquier otra, se marchita muy rápidamente una vez arrancada, por lo que debe consumirse enseguida, a ser posible el mismo día de su compra o recolección.

9. Patatas kennebec para tu microbiota

Esta patata amarilla de carne blanca se cultiva ampliamente en nuestro país. Grande y firme, resulta muy fina tanto hervida como asada. Los cachelos gallegos suelen ser de esta variedad, y también las patatas de Prades, con denominación de origen, aunque en esta zona se empiezan a recoger un poco más adelante.

Las patatas en general aportan menos calorías de lo que se suele creer (unas 70 por 100 gramos) y no son calorías vacías: se acompañan de potasio, hierro y vitaminas B6 y C, que se conservan mejor si se cocinan con la piel.

Se les atribuye, además, un efecto hipotensor, pues el potasio y unas sustancias llamadas kukoaminas contribuyen a reducir la tensión arterial.

Si las cocinas y las dejas en la nevera al menos 24 horas para consumirlas al día siguiente, su fibra se transforma en almidón resistente y resultan mucho más ligeras y saludables para tu microbiota intestinal. Ahora es una buena época para hacerlo, pues puedes utilizar la patata como base de tus ensaladas de verano.

10. Picotas, las cerezas más esperadas

En el valle del Jerte crecen las únicas cerezas de España que, por su singularidad, cuentan con denominación de origen. Maduran en el árbol, se recogen a mano y están en las tiendas en 24 horas.

La picota, muy firme, es la especialidad en esta época y se comercializa sin rabito, pues lo pierde de forma natural al ser recogida.

Las cerezas, ricas en antocianinas, se consideran alcalinizantes y aliadas de las articulaciones.

Un batido delicioso que protege especialmente la piel en verano se elabora batiendo las picotas con mango y zumo de zanahoria.

Cerezas, la aspirina natural

Depurativas y analgésicas

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11. Ciruelas mirabel frente al estreñimiento

Las ciruelas sirven para mucho más que para poner los intestinos en marcha. De diferentes tamaños, formas y colores, todas carnosas y crujientes, nos tientan para que les hinquemos el diente y aprovechemos toda su vitamina C: tres cubren casi el 30% de las necesidades diarias.

A la hora de elegirlas, decántate por las que estén firmes en el centro y cedan un poco arriba y abajo. Si además conservan la pruína, la típica capa blanquecina, señal de que no han sufrido demasiado trajín.

En este mes podrás elegir entre muchas variedades de ciruelas, pero si te gusta la ciruela mirabel deberás aprovechar ahora. Aunque es especialmente popular en Francia y en Alemania, se cultiva en Galicia desde hace décadas y llega tan rápido como se va. Es un ciruela dorada con pintas rojas, poco más grande que una cereza, dulce y de aroma intenso.

12. Cebolla roja depurativa

El vivo color morado de esta cebolla, de sabor más dulce que la blanca, resulta muy decorativa en las ensaladas.

Como otras variedades, se considera ligera, depurativa y buena fuente de vitamina C y ácido fólico.

Su riqueza en flavonoides y compuestos azufrados convierten a la cebolla en un alimento muy protector. Se considera beneficiosa para la circulación, el colesterol, el azúcar sanguíneo, la prevención del cáncer y las infecciones respiratorias y digestivas.

Conviene aprovechar las capas externas, pues en ellas se concentran flavonoides como la quercitina.

Además de por lo que la cebolla aporta en sí, incorporarla a tus recetas tiene aun otra ventaja: te ayuda a asimilar mejor el cinc y el hierro de otros alimentos.

Julio también es un buen mes para...

Con el verano llegan las primeras cosechas de cereales del año, como el trigo, la cebada y la avena.

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