Cocina crudivegana

9 ideas para llenar tus platos de fresas y pasión

Javier Medvedovsky

Las fresas nos llenan de alegría y vitalidad. Cualquier excusa es buena para llevarse unas fresas a la boca. Encuentra nuevas maneras de consumirlas y de manera que conserven todas sus propiedades.

La fresa es la reina de las frutas en muchos aspectos. Chiquitita, bien roja, llena de pecas, que en realidad son sus semillas, y con una forma tan parecida al corazón que en muchas historias de amor aparece como símbolo.

Y no me extraña: fresa, frutilla o como te llamen según la cultura, ¡gracias por existir y transmitirnos tus características tan especiales que activan todos nuestros sentidos!

Fresas sugerentes y nutritivas

La fresa es un fruto tremendamente seductor y afrodisíaco, y nutre de una manera tan directa, que nuestra sangre y sistema digestivo siempre agradecen que entre en nuestro cuerpo. Te aporta minerales, sobre todo hierro y magnesio. Además, es rica en vitaminas, como la C, la K y el ácido fólico.

Principalmente encontramos fresas rojas, aunque las hay blancas, amarillas o moradas, cada una con su peculiaridad. Siempre recomiendo comer los frutos tal cual son y las fresas están especialmente deliciosas solas. Así que cosecha fresas, siéntate y disfruta.

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En general no hace falta añadirles nada, pero cuando tienen un sabor más apagado puedes potenciarlo agregándoles un poco azúcar de coco y una pizca de sal. Macéralas a rodajas o trocitos una horita y pasarán a otra dimensión del sabor.

Por otro lado, la naranja, la menta y la vainilla le sientan muy bien. Te animo a añadirlas a esta misma preparación. La cocina raw te ofrece, además, muchas otras posibilidades para disfrutarla. ¡Descúbrelas!

Llena tus platos de pasión

La fresa despertará tu creatividad en la cocina. Estas son mis preparaciones favoritas.

  1. Con yogur: añádelas trituradas o enteras a tus «lácteos» vegetales.
  2. Batido: quedan estupendas con leche de coco, almendras, avellanas, cáñamo… Si quieres un batido más denso, congélalas antes.
  3. Mermelada: tritúralas con dátiles a partes iguales y obtendrás una consistencia idéntica a la mermelada. Eso sí, consérvala en la nevera y úsala en unos días.
  4. Crema: mézclalas con frutos secos remojados, como anacardos, almendras peladas o piñones, un endulzante y un poco de aceite de coco, y tendrás un gustoso relleno de pasteles u otras dulces.
  5. En ensaladas: con hojas verdes y lo que quieras, la fresa resaltará como un buen tomate.
  6. Vinagreta: otra opción es usarla en el aliño triturándola con limón, sal y un poco de aceite.
  7. Deshidratada: hazte con un par de kilos, córtarlas en rodajas y deshidratarlas bien. Obtendrás unos caramelos deliciosos.
  8. En polvo: una vez deshidratadas también puedes molerlas y utilizar este polvo para dar sabor, colorear o decorar otras recetas.
  9. Chuches sanas: bátelas junto a otras frutas, como piña, plátano o manzana, y deshidrata hasta que quede gomoso o crujiente.

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