La depresión también duele en el cuerpo: ¿cuáles son sus síntomas físicos?

Los síntomas físicos de la depresión son muchos y están ahí para avisarnos de que algo no marcha bien. Reconocerlos nos puede dar indicios para buscar las razones de nuestro malestar emocional.

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Cuando hablamos de depresión, solemos pensar en su componente mental y emocional, pero muchas personas desconocen que la depresión también se manifiesta a través del cuerpo

Mente, cuerpo y emociones están intrínsecamente conectadas y las interacciones entre las tres pueden ser muy complejas. Por ejemplo, la serotonina es un neurotransmisor que regula el estado de ánimo (entre otras funciones).

Sin embargo, la serotonina no centra su efecto únicamente en el cerebro; cuando una persona presenta niveles bajos, esta carencia se manifiesta tanto con síntomas psicológicos y emocionales, como ansiedad y depresión, como con síntomas físicos como fatiga, irritabilidad,  insomnio, dificultad en la concentración, etc.

Depresión: Síntomas físicos

En algunas ocasiones, una depresión puede pasar desapercibida durante largo tiempo porque la persona no reconoce o no le presta atención a los síntomas emocionales que está sufriendo. En estos casos, las señales físicas, que están avisando del problema,  desde mucho antes, pueden mostrar indicios de lo que realmente está sucediendo

Por este motivo, es tan importante conocer cuáles son los síntomas físicos que pueden estar asociados a la depresión. Veamos los principales:

Alteraciones del sueño

Uno de los problemas físicos más relacionados con la depresión son los cambios en sus patrones de sueño. De hecho, el insomnio (dificultad para conciliar el sueño o frecuentes despertares nocturnos) o la hipersomnia (somnolencia diurna y necesidad de dormir largos períodos de tiempo) se incluyen como uno de los principales criterios de diagnóstico de la depresión

Los problemas de sueño afectan tanto a la cantidad como a la calidad del mismo, contribuyendo al agotamiento físico y emocional que ya implica la depresión. 

Dolor

La relación entre el dolor y la depresión es muy estrecha. En unas ocasiones, dolores prolongados durante largo tiempo o enfermedades que impliquen dolores crónicos e incapacitantes pueden llegar a afectar al estado de ánimo y causar una depresión. 

Por otra parte, también resulta frecuente que personas con depresión presenten una sensibilidad al dolor más elevada o que sientan dolores (de espalda o de cabeza) sin motivos físicos que los provoquen. 

Sistema inmunológico debilitado

Las alteraciones en los niveles de serotonina y de cortisol durante una depresión, pueden afectar negativamente al sistema inmunitario, debilitando la reacción del cuerpo frente a cualquier amenaza externa

Este desequilibrio del sistema inmunitario deja a la persona mucho más vulnerable y hace que sea más propensa a padecer otro tipo de enfermedades, además de su depresión. 

Cambios en el apetito y el peso

Algunas personas pueden aumentar de peso al buscar consuelo emocional en la comida, mientras que otras pueden perder interés por los sabores o los platos que antes les gustaban, provocando una significativa pérdida de peso. 

Estos efectos pueden acompañar a la depresión y son tenidos en cuenta como señales de alarma. 

Cuando el aumento o la pérdida de peso supera el 5% del peso anterior de la persona, se incluye como uno de los criterios de diagnóstico de la depresión. 

Fatiga o pérdida de energía

Las personas afectadas de depresión, suelen experimentar fatiga mental, pero también una sensación de disminución de su fuerza y su energía para realizar las mínimas tareas cotidianas. El mero hecho de levantarse de la cama ya les supone un esfuerzo titánico. 

Este cansancio por depresión puede afectar y limitar las salidas,  el contacto social y demás actividades placenteras, lo que aumenta el ciclo negativo de la depresión. 

Pérdida del deseo sexual

Los expertos coinciden en que esta es una manifestación muy común, pero también muy infravalorada de la depresión. Puede manifestarse como disminución general del interés sexual o, también, como una dificultad para experimentar placer en las relaciones íntimas. 

Los cambios en la química cerebral (especialmente, la serotonina, que también se encarga de regular el deseo sexual), el cansancio físico y la disminución de la autoestima, puede provocar este efecto no deseado. 

Problemas gastrointestinales

Las alteraciones en el estado de ánimo influyen en el sistema digestivo. Muchas personas que sufren depresión, también refieren problemas relacionados con el estómago y la digestión

El exceso de cortisol puede afectar a la microbiota intestinal, mientras que la serotonina actúa como regulador intestinal. Dado que estos dos elementos están afectados en la depresión, es normal que se produzcan problemas estomacales e intestinales. 

¿Qué hacer Si reconoces estos síntomas de la depresión?

No hay que alarmarse si te identificas con alguno de estos síntomas, esto no significa necesariamente que sufras depresión.

En primer lugar, ante cualquier síntoma físico, debemos buscar y descartar cualquier causa orgánica que lo esté provocando. 

Por otra parte, si te parece que cumples con la mayoría de estos síntomas, sí deberías consultar a un especialista en salud mental para confirmar o descartar que sufras depresión. 

Recuerda que la detección y el tratamiento precoz ayuda a su tratamiento y solución. Como hemos visto, la depresión es una enfermedad que presenta tanto síntomas fisiológicos como psicológicos y mentales, por esta razón, la mejor manera de abordar la recuperación es de manera integrativa, es decir, teniendo en cuenta los factores mentales, emocionales y físicos

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