Según una investigación publicada recientemente en la revista Environmental International, las mujeres embarazadas deberían pensárselo dos veces antes de adquirir cualquier producto comestible envasado en plástico.

Es bien sabido que los alimentos ultraprocesados no son recomendables para nadie por su contenido excesivo en grasas refinadas de mala calidad, azúcares añadidos y aditivos. Pero el estudio no advierte sobre los elementos que se pueden encontrar en la lista de ingredientes de los  ultraprocesados, sino del riesgo que representan las sustancias sintéticas con las que se pueden contaminar, como los ftalatos. 

Los contaminantes tóxicos llegan a la sangre del feto

Si se consumen durante el embarazo, estos compuestos químicos pueden pasar primero al torrente sanguíneo de la madre y luego al del feto a través de la placenta.

Los investigadores señalan que los ftalatos pueden causar estrés oxidativo y una cascada inflamatoria en el feto. La literatura científica existente indicado que la exposición a los ftalatos durante el embarazo puede aumentar el riesgo de parto prematuro, de que el bebé sufra bajo peso al nacer y trastornos de salud mental infantil como el autismo y el trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Los estudios también indican que los ftalatos pueden alterar la producción y regulación de estrógenos y otras hormonas, aumentando potencialmente el riesgo de defectos congénitos, cáncer, diabetes, infertilidad, trastornos del desarrollo cerebral, obesidad y otros problemas de salud.

Los ultraprocesados aumentan la exposición a ftalatos

Este es el primer estudio en mujeres embarazadas que muestra que las dietas ricas en alimentos ultraprocesados están relacionadas con una mayor exposición a los ftalatos, ha escrito la autora principal, Sheela Sathyanarayana, especialista en pediatría de la Universidad de Washington (Estados Unidos) e investigadora del Instituto de Investigación Infantil de Seattle (Estados Unidos).

La investigación se realizón con los datos de la cohorte del estudio sobre las "Condiciones que afectan el desarrollo neurocognitivo y el aprendizaje en la primera infancia" (CANDLE), que comprendió a 1.031 embarazadas en Memphis (Tennessee, Estados Unidos), inscritas entre los años 2006 y 2011. Los niveles de ftalatos se midieron en muestras de orina recolectadas durante el segundo trimestre del embarazo.

Más ultraprocesados, más ftalatos

Los investigadores encontraron que los alimentos ultraprocesados aportaban entre el 10% y el 60% de las calorías en la dieta de las participantes, con un promedio del 38,6%.

El análisis de los datos mostró claramente que cada incremento del 10% en la presencia de productos ultraprocesados se asoció con una concentración un 13% mayor de ftalato de di(2-etilhexilo), uno de los ftalatos más comunes y dañinos.

Ultraprocesados: comestibles difíciles de reconocer

Los alimentos ultraprocesados, según los investigadores, se elaboran principalmente a partir de sustancias extraídas de alimentos como aceites, azúcar y almidón. Sin embargo, estos ingredientes han cambiado tanto durante el procesamiento con la adición de químicos y conservantes para mejorar su apariencia o vida útil que son difíciles de reconocer.

Los ultraprocesados incluyen mezclas para pasteles envasadas, por ejemplo, o patatas fritas, panecillos para hamburguesa y refrescos envasados.

Una investigación realizada por la revista de defensa de los consumidoresConsumer Reports analizó 85 productos que se encuentran en los supermercados de los Estados Undios y halló que 84 contenían ftalatos. Estos no eran las únicas sustancias imprevistas: el 79% de las muestras contenían bisfenol A (BPA).

 

Los ftalatos proceden de los envoltorios y de las manipulaciones en la fabricación

Los ftalatos llegan al contenido que se ingiere porque se liberan del envoltorio o de otras fuentes, como los guantes de plástico que utiizan los empleados de las industrias alimentarias o de la maquinaria de las fábricas. Tanto los ingredientes congelados como los frescos pueden contaminarse de estas maneras.

La doctora Sathyanarayana advierte a las mujeres embarazadas que deben evitar los alimentos ultraprocesados tanto como puedan. Si los consumen, han de sustituirlos por hortalizas, frutas y otros alimentos naturales y enteros.

Si se compran productos envasados, hay que leer con atención la lista de ingredientes y rechazar el producto si se encuentra alguno que no se comprende, como los que aparecen con un código de números y letras o con un nombre más propio de un laboratorio.  

Tienen que cambiar las leyes

Sin embargo, la mejor solución no es perseguir a las embarazadas para que rechacen los ultraprocesados. Es necesario que los legisladores y los fabricantes ofrezcan alternativas sin ftalatos ni otras sustancias dañinas.

Se necesita más legislación, dijeron los autores, para prevenir la contaminación por ftalatos en los alimentos, regulando la composición del envoltorio de los alimentos o incluso los guantes que pueden usar los manipuladores.

Referencias científicas: