Gastronomía consciente
Virginia García
Chef vegana
Virginia García

Recetas creativas

El calabacín no es aburrido, ¡sácale partido!

El verano es temporada de calabacín, una verdura muy versátil que podemos aprovechar en un montón de preparaciones

Los calabacines pertenecen a la misma familia que las calabazas, de hecho las plantas son muy similares y el fruto maduro (con semillas) también se parece mucho, sobre todo cuando lo abrimos.

Normalmente los calabacines se cosechan antes que las calabazas y no se han formado aún las semillas, pero si te encuentras alguno con semillas es perfectamente comestible, solo significa que se ha dejado madurar demasiado tiempo en la planta.

Sácale partido al calabacín - Blog Gastronomía Consciente

Podemos encontrar muchos tipos de calabacín, aunque el más común es el de color verde y forma alargada, pero también los hay rayados, casi blancos, amarillos, redondos y con otras formas.

Todos se pueden cocinar igual, tienen tiempos de cocción similares y el sabor no es tan diferente (si acaso ligeramente más dulces las variedades más claras). La piel también es comestible, pero podemos pelarlos dependiendo de lo que vayamos a preparar con ellos.

El calabacín se puede comer crudo, de hecho es la verdura más usada para hacer noodles o fideos vegetales (“zoodles”).

Hervidos

El calabacín no tiene un sabor muy potente, es bastante suave, además de ser muy jugoso y hacerse en poco tiempo. Solo recomiendo hervir los calabacines si es para hacer cremas o purés, ya que necesitamos que esté tan tierno que se deshaga por completo al batirlo.

Al mezclarlo con el resto de ingredientes de la crema (por ejemplo patata, cebolla y puerro) nos quedará estupendo, pero para comer tal cual no es el método más recomendable porque nos quedará con muy poco sabor y demasiado blando. Hay formas mejores de resaltarlo.

Al vapor

Cuando hacemos calabacín al vapor favorecemos que quede mucho más jugoso. Queda especialmente bien con salteados de legumbres (por ejemplo garbanzos), cuscús, etc.

Corta el calabacín en trozos medianos tirando a grandes y ponlo en la vaporera unos minutos, hasta que al pincharlo con un tenedor lo notes tierno.

Normalmente hago al vapor calabacines finitos. Los corto solo a lo ancho y pongo estos “troncos” en la vaporera, junto con trozos grandes también de zanahoria y de boniato.

A la plancha

Para mí es la mejor manera de disfrutar el calabacín, tanto que mis sándwiches y bocadillos suelen llevar un par de capas de lonchas de calabacín doradas a la plancha.

Haciéndolo de esta forma desarrollará mucho más sabor y una textura crujiente si lo cortamos bien finito y lo dejamos un rato a fuego medio-bajo.

  1. Corta el calabacín en lonchas finas y calienta una pizca de aceite de oliva en una sartén antiadherente a fuego medio-alto.
  2. Procura no poner apenas aceite, el calabacín tiende a absorberlo.
  3. Con una o dos cucharadas bien extendidas por el fondo de la sartén es suficiente.
  4. Pon las lonchas de calabacín que quepan, sin superponerlas, y espolvorea con una pizca de sal.
  5. Cuando se doren dales la vuelta y hazlas también por el otro lado.
  6. Sácalo y sírvelo.

También se pueden hacer en salteados con otros ingredientes. Como el calabacín tarda un poquito más que otras verduras en dorarse, ponlo al principio. En este caso, para salteados y cosas así, córtalo en daditos.

Frito

No lo recomiendo nada. Con el calabacín sucede como con la berenjena: que absorben un montón de aceite y al final lo que estamos comiendo es… aceite con sabor. Aunque el calabacín no es casi todo aire (como la berenjena) el aceite también penetra en su estructura.

Para evitar que quede muy grasiento se puede empanar o rebozar antes de freírlo, pero aún así quedará más grasiento que otras verduras.

En las tempuras suelen incluir calabacín en tiras, que puede gotear aceite durante una eternidad. Si quieres hacer tempura y poner calabacín, deja las tiras ya cortadas en un bol con agua fría al menos 30 minutos antes de pasarlo por la tempura y freír. Así evitaremos un poco que absorba tanto aceite.

La veganesa perfecta

Salsas veganas

La veganesa perfecta

Al horno

El calabacín asado es super aromático y puede quedar tan tierno como el calabacín hervido, pero con muchísimo más sabor.

Puedes poner el calabacín entero o cortado por la mitad a lo largo, pinchándolo con un tenedor y con una pizca de sal por encima. Aprovecha si vas a poner el horno para asar más calabacines (así tienes para otros platos) u otras verduras y hortalizas como boniatos, cebolla, berenjenas, pimientos, etc.

El calabacín asado se puede comer tal cual o puedes hacer paté con él (para esto retiro la piel). Basta con batirlo con otros ingredientes, por ejemplo los del hummus, pero usando calabacín en lugar de garbanzos. El resultado es una crema untable muy sabrosa.

Encurtido

Se pueden encurtir calabacines igual que encurtimos pepinillos, zanahorias o cebollitas. Córtalo en trozos y hazlo exactamente igual. Si quieres puedes ponerlo en el mismo bote con otros encurtidos para que coja sabor (por ejemplo pepinillos, aceitunas, guindillas, etc).

También puedes hacer calabacín en vinagre, cortándolo en tiras y macerándolo un par de días con vinagre, aceite de oliva, perejil, ajo y sal.

Crudo

Aprovecha los calabacines largos para hacer lasañas, por ejemplo. En lugar de utilizar placas de pasta, pon láminas de calabacín finas cortadas a lo largo con el cuchillo o con un pelador de verduras, y haz la lasaña como siempre o pon solo ingredientes crudos: tomate, pesto de aguacate, crema de anacardos, brotes y germinados, etc.

También con las tiras del calabacín podemos hacer rollitos frescos. Pon los ingredientes a lo largo y enrolla la tira de calabacín. Queda especialmente bien con cremas y patés vegetales.

Si tienes un cortador en juliana o un espiralizador de verduras, puedes hacer fideos o espaguetis vegetales con el calabacín que no necesitan cocción y se pueden comer fresquitos como cualquier plato de pasta pero mucho más rápido.

suscribete Julio 2017