Guía de alimentos

Acelga

Es una fuente extraordinaria de vitaminas y minerales, especialmente de hierro y pobre en grasas. 200 g de acelgas (una ración), aportan 30 calorías y sin embargo cubren el 27% de las necesidades diarias de potasio, el 30% de calcio, la mitad del hierro, casi la mitad de magnesio, el 100% de la vitamina C, el 25% de la vitamina E, dos tercios de la A e incluso un 7-8% de proteínas. Estas propiedades se mantienen prácticamente en su totalidad tras la cocción. En caso de cálculos o litiasis renal se deben consumir con moderación debido al ácido oxálico que contienen.

 

Un ramo de virtudes
El consumo regular de acelgas es útil en numerosos problemas de salud:

• Estreñimiento: por su riqueza en fibra resulta muy eficaz.
• Hemorroides: la decocción de sus hojas es un buen remedio local.
• Diarreas: aporta minerales que ayudan a recuperar la pérdida de sales.
• Estómago: alivia los problemas estomacales e intestinales.
• Vías urinarias: muy útil para los problemas de los riñones y del aparato excretor. Aumenta el flujo de orina y alivia las irritaciones.
• Acné: la acelga ayuda a mejorar algunos problemas de la piel como el acné.
• Anemia: gracias a su contenido en hierro, resulta muy eficaz para combatirla.

 

En la cocina
Aunque de sabor más suave y tallos más gruesos, las propiedades culinarias de las acelgas son muy parecidas a las de su pariente la espinaca, por lo que su tratamiento en la cocina es prácticamente el mismo.

Antes de cocinarlas conviene lavarlas bien en agua fría, pues suelen contener tierra. Se debe tener en cuenta que como su volumen disminuye mucho al hervirlas, pueden calcularse hasta 300 o 400 g de acelgas por comensal. Por esa misma razón hay que ser muy comedidos a la hora de añadir la sal, pues se concentran mucho los sabores y es fácil que queden excesivamente saladas.


Compra y conservación
Es preferible elegir las acelgas firmes y crujientes, sin manchas marrones y con las hojas bien verdes. Se trata de una hortaliza frágil que se conserva poco tiempo en el refrigerador, unos cinco días (sin lavar y en una bolsa de plástico perforada). Sus hojas se congelan bien tras un ligero hervor de dos minutos.