A veces basta darse permiso o abrir una puerta para gozar a fondo de la vida. En otras ocasiones es preciso soltar un lastre que tal vez arrastramos desde la infancia. Lo importante es que el ser humano está plenamente capacitado para eso. Ejemplos y oportunidades no faltan: cada situación, cualquier encuentro, esconde un tesoro si nos atrevemos a verlo. Reconforta sentir que los demás pueden ser nuestros maestros. Incluso los niños pequeños nos ayudan, pues nos invitan continuamente a amar, comprender y agradecer, en suma, a dar lo mejor. Y si esa hazaña nos sobrepasa, siempre nos queda un hermoso verbo castellano: asistir. Implica tanto participar o estar presente como acompañar o atender. Vivimos una época compleja, con dificultades y retos desconocidos. Por eso conviene estar lo más despierto y abierto posible. Hemos de saber cuidarnos a múltiples niveles y velar por nuestra salud y bienestar. Tenemos tanto que aprender y tanto por hacer que nos necesitamos los unos a los otros casi imperiosamente. Aislarse en viejas actitudes defensivas o victimistas sería malograr el tiempo y la energía. La primavera nos impulsa con su imaginario eslogan: más luz que ayer, pero menos que mañana. En esas circunstancias, ¿quién se resiste a renovarse y vivir? La revista de este mes ofrece varios artículos en esa línea, junto a la entrevista a Robert Thurman, un viejo sabio de la tribu. Y estrena además diseño y formato. Una gran renovación visual –obra de Montse Gratacós, Mercè Porter, Jordina Salvany y Elisabet Augé– intenta seguir alimentando la llama de la belleza y la claridad. ¡Que la disfrutéis! |
|