Kumquat: todas sus propiedades y cómo cultivar esta pequeña naranja china en tus macetas

Pese a su agradable dulzor y su riqueza en vitamina C y fibra, los kumquats o naranjas chinas son uno de los cítricos más desconocidos. Te contamos sus propiedades y cómo cultivarlos en casa.

kumquat
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Los cítricos son una joya nutricional. Tal vez lo primero que te viene a la cabeza al pensar en ellos es su riqueza en vitamina C, que los convierte en grandes aliados frente a los resfriados porque potencian nuestro sistema inmunitario. Pero también contienen fibra, flavonoides o ácido cítrico, con diversos beneficios para la salud.

La naranja, el limón o la mandarina están entre los cítricos más conocidos, pero no son los únicos. El kumquat, un pequeño fruto parecido a una naranja enana es, tal vez, el más exótico miembro de esta familia y atesora también muchas propiedades interesantes.

Qué es el kumquat o naranja china

El kumquat es un arbusto originario de China e Indochina, de la familia de los cítricos, que produce un fruto naranja y pequeño que suelen recibir el nombre de “naranjas chinas”.

Estas pequeñas frutas ovaladas de piel anaranjada, de tamaño similar al de un dátil, tienen un delicioso sabor dulce y ligeramente ácido, parecido al de algunas variedades de mandarinas.

El fruto sale a principios del otoño y madura hacia finales de otoño o comienzos del invierno, por lo que tiene una temporada de varios meses y puede encontrarse en los mercados desde el mes de noviembre y hasta marzo

Hay dos variedades principales de kumquats:

  • Nagami, la variedad ovalada más habitual.
  • Meiwa, un poco más grande y redondo.

Propiedades y beneficios del kumquat

El kumquat es muy rico en vitamina C, que ayuda a fortalecer el sistema inmunitario y puede resultar útil en la prevención de resfriados u otras infecciones respiratorias.

La vitamina C también interviene en la síntesis de colágeno (importante para el buen estado del tejido conjuntivo) y mejora la absorción de minerales como el hierro y el zinc. Además, su potente acción antioxidante protege frente a los daños causados por los radicales libres.

Con tan solo cuatro kumquats conseguirás la toda la vitamina C que necesitas al día.

Aporta también flavonoides, que ejercen un efecto antioxidante y antiinflamatorio que puede ayudar a proteger frente a las enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, los fitoesteroles presentes en el kumquat tienen una estructura química similar al colesterol, que puede ayudar a bloquear la absorción de colesterol en el cuerpo.

Aporta abundante fibra, el 6,5% de su peso, clave parar la salud digestiva y la prevención del estreñimiento. También hace que resulte saciante y esto, sumado a su contenido en agua y a que no contiene demasiadas calorías, convierten al kumquat en un alimento ideal para aquellas personas que quieren controlar su peso o buscan perder algunos quilos.

Los kumquats, al igual que otros cítricos, contienen ácido cítrico, un conservante natural con propiedades desinfectantes responsable del sabor característico de los cítricos.

Cómo se come el kumquat

Una de las ventajas del kumquat es que, a diferencia de otros cítricos, la piel es comestible, lo que permite aprovechar mejor la gran cantidad de fibra que aporta este pequeño fruto. De hecho, la piel es fina, aromática y dulce, más incluso que la pulpa. Puedes comerlo fresco, entero o cortado en rodajas, solo debes lavarlo bien antes.

Es una fruta muy utilizada en repostería y en la elaboración de mermeladas y confituras, y también puede usarse en multitud de recetas: ensaladas, ceviches, tartares, salsas tipo chutney...

Cultivar el kumquat: cuidados en maceta

La planta del kumquat, además de dar unos frutos deliciosos, resulta muy ornamental gracias al aroma y la belleza de sus flores y frutos, y puedes cultivarlo en tu balcón o terraza en una maceta.

Tolera bastante bien el frío, pero necesita mucho sol y debe tener la tierra siempre húmeda (aunque no encharcada). Sin embargo, si las temperaturas bajan mucho de 0 en invierno puedes protegerlo en el interior.

Asegúrate de que la maceta y la tierra tengan un buen drenaje y riégala cuando notes que la tierra de la parte de arriba está seca.

Si quieres podarlo para mantener su forma, conviene que lo hagas después de la recolección del fruto y antes de la época de floración.

Revísalo a menudo para detectar y poner freno de forma temprana cualquier plaga, como pulgones o ácaros.

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