Guía de terapias naturales
Arún, masaje
Un masaje que enseña a mirarse por dentro y con ello a recuperar la energía vital.
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Cómo debe ser un buen profesional Un buen profesional de arun está lleno de amor y gratitud por el propio cuerpo y mantiene despierta su conciencia interior. Debe haber aprendido a sentir «este momento», el tacto sin juzgar, analizar o comparar, sabe tocar la vida natural del cuerpo con una actitud de aceptación incondicional. Utiliza su tacto de una manera segura e íntima y con ello ayuda a que cuerpo y mente se relajen y la conciencia interior se expanda.
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Direcciones Denia (Mallorca) Prem Anubudha Tel. 636 346 940 Madrid Bhavana Astiazo
Tel. 656 325 985 Barcelona Montse Tello-Ahina Tel. 93 459 43 53 Bilbao Chandra Villate Tel. 94 415 36 76 Canarias Mudito-Aurelio Morales Tel. 928 52 86 60 Sevilla Kirana Salamanques Tel. 616 60 14 14 Huelva Agni Fuentes (Mazagón) Tel. 629 089 690
Más informaciónwww.aruntactoconsciente.com
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Zoya Serrano, de cincuenta años, padece fibromialgia y eso la ha llevado a buscar ayuda en varias técnicas alternativas. «Y ninguna me ha aportado tanto como el sistema Arun, el tacto consciente. La mayoría de masajes actúan desde fuera hacia adentro, pero aquí se trabaja a la inversa desde dentro hacia fuera. La información que recibe el cuerpo en una sesión es diferente de la que obtiene en otro tipo de sistemas», explica Zoya. Arun resulta de la unión de las palabras Armonía Universal y significa luz del amanecer en sánscrito. Arun- tacto consciente es un tipo de masaje que parte de la base de que la persona es una unidad orgánica compuesta de cuerpo, mente y espíritu. El objetivo de esta técnica es ayudar a expandir la luz de la conciencia interior y la sensibilidad que todo cuerpo posee, algo que repercute en su salud física y psíquica. El cuerpo como campo de energía Este método fue creado por Anubuddha y Anasha, discípulos de Osho, en 1994. Al aplicarlo el masajista escucha la pulsación craneosacral, la respiración y el pulso del corazón, que entiende como puertas que permiten conectar con el momento presente. Pero Anubuddha, la persona que ha tratado a Zoya, insiste en que para comprender de qué se trata hay experimentarlo: las palabras no bastan. El Arun entiende el cuerpo como un «campo de energía» y este masaje se puede usar para meditar, para relajar e incrementar la salud y la vitalidad internas. Durante la sesión el paciente se dedica a observar desde el interior el momento presente y la respiración consciente. «La tensión y el miedo que habitan en la mente se trasmiten al cuerpo y al esqueleto, por lo que finalmente somos incapaces de conectar con nuestro propio silencio interior. Con esta relajación del cuerpo y mente, los campos glandulares electromagnéticos (chakras) se expanden y se vuelven más conscientes y sensibles. Cuando los movimientos del cuerpo y el comportamiento diario están en contacto con el ahora, se crea el espacio para la salud, el amor, la creatividad y bienestar», asegura Anubuddha. Zoya cuenta que su enfermedad provoca serias tensiones en el cuerpo. «Este masaje energético es ideal para mí, porque siento mi cuerpo como una cuartilla de papel cuadriculado, todo arrugado. A lo largo de la sesión se van estirando esas cuadrículas, es como ir despejando el camino para que la energía fluya en libertad». Como mucha gente de hoy en día, cuando Zoya se sumerge en su interior entra en contacto con muchos dolores. El chakra del corazón suele estar contraído y la creatividad no se expresa con libertad.
Contemplarse por dentro Cuando Anubuddha empezó a trabajar con Zoya le sorprendió encontrar estos mismos bloqueos en ella. «En apariencia se la veía bien», comenta. «Realicé un tacto muy suave, silencioso y me dediqué a escuchar centrándome en la respiración natural, en el latido del corazón y en la respiración oceánica del sistema craneosacral. Trabajé sobre las líneas de energía y los puntos del masaje tailandés, tantra hindú, hara japonés consciente y en los músculos pequeños y profundos. Al final utilizamos tacto consciente y observación interior para expandir la energía de la cara, cabeza, el chakra del corazón y otros centros vitales en el campo de energía humano». El tacto consciente enseña a «mirar dentro» y a valorar la belleza de nuestro interior sin tratar de cambiar nada y con ello se accede a una salud global, que abarca el cuerpo y la mente, cuerpo y espíritu.
Ana María Vidal
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