Más flexible de lo que crees

10 claves de la dieta macrobiótica

Yvette Moya-Angeler

Aplicada con flexibilidad propone una manera de comer equilibrada y sana, adaptada a las circunstancias personales.

La palabra "macrobiótica" (del griego macro, grande o largo, y bio, vida) fue usada por el pensador japonés George Ohsawa para definir su filosofía y su dieta de alimentos naturales de tradición oriental. En el siglo pasado, sus enseñanzas llegaron a Occidente de la mano de discípulos como Michio Kushi.

Es posible que algunas personas sigan una dieta macrobiótica sin saberlo, puesto que se basa en cereales integrales, legumbres y verduras, y admite frutas, frutos secos, derivados de la soja, aceites no refinados, condimentos y, si se desea, pescado.

Al régimen macrobiótico estándar se le ha acusado de resultar demasiado restrictivo, demasiado rico en cereales y demasiado exótico, pero para un macrobiótico de mirada amplia no resulta tan importante incluir algas o excluir plantas solanáceas (tomates, patatas, berenjenas) como elegir en cada momento alimentos equilibrados y adecuados a las necesidades personales.

Uno de los principios de esta filosofía, a veces olvidado, es justamente huir de la rigidez. En rigor, el enfoque holístico de la macrobiótica sugiere una forma de vida más que una dieta. El estilo de vida al que invita la macrobiótica seduce a muchas personas.

Asimismo, considera que han de tenerse en cuenta todos los aspectos de la existencia para determinar lo que es conveniente comer: la estación del año, el clima, el estado de salud o la constitución personal.

¿Qué propone la macrobiótica?

Potenciar el bienestar físico, mental y espiritual a través de una alimentación natural basada en el equilibrio del yin y el yang. Se trata de una filosofía de vida en la que la dieta constituye el primer paso, pero no el único.

El objetivo último de la filosofía macrobiótica es vivir de un modo acorde con las necesidades personales y con la naturaleza.

La principal contribución de la macrobiótica es el concepto del equilibrio de los contrarios (yin y yang) aplicado a los alimentos. De acuerdo con esta teoría, un alimento dilata o contrae, calienta o enfría, acidifica o alcaliniza por una forma de energía sutil que se nota en las reacciones del cuerpo.

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La idea proviene de la medicina tradicional china y sirve a los macrobióticos para clasificar a los alimentos en expansivos o contractivos: el alcohol, el azúcar y la fruta se sitúan en el extremo del yin (expansivos) mientras que la carne y la sal, en el del yang (contractivos). La macrobiótica considera que estos alimentos descentran a nivel energético, mental o emocional, y prefiere los del centro del espectro.

¿Qué alimentos incluye una dieta macrobiótica?

La base son los cereales integrales pero se comen también legumbres, verduras y frutas del tiempo, algas, frutos secos, semillas, productos de la soja, pescado y condimentos salados. Ocasionalmente, carne: no es necesariamente vegetariana, aunque puede seguirse desde el veganismo. Se ofrecen pautas para que cada uno encuentre su dieta.

¿Qué alimentos limita la macrobiótica?

La macrobiótica no es partidaria de un consumo regular de carne, huevos, productos lácteos, azúcar, miel, alimentos procesados, refinados, especias picantes ni plantas solanáceas (tomates, patatas, berenjenas, pimientos). Considera que estas últimas contienen ciertos ácidos que, entre cosas, causarían artritis.

¿Cuáles son las ventajas de seguir una dieta macrobiótica?

Se puede experimentar una sensación de equilibrio interior y de estar centrado, lo que se atribuye a los efectos "contractivos" de los cereales integrales y las legumbres, a la acción calmante del complejo vitamínico B abundante en estos alimentos y al metabolismo de los hidratos de carbono complejos, sin altibajos de glucosa.

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¿Cómo se puede empezar a adoptarla?

Los expertos aconsejan ir introduciendo pequeños cambios: por ejemplo, sustituir el pan blanco por integral, o el arroz blanco por arroz integral. Para más información, se pueden consultar los libros de Michio Kushi, editados por Edaf, y su web. También el libro Revitalízate del Dr. Jorge Pérez Calvo.

¿Qué alimentos son yin y cuáles yang?

Para la macrobiótica yin es expansión, y yang, contracción. Considera que un alimento aporta energía yin o yang.

  • Son alimentos yin los vegetales, crudos, dulces, acuosos, cremosos, blandos y suaves
  • Son alimentos yang los animales, cocidos, salados, secos, crujientes, duros y fuertes

¿Qué aporta la macrobiótica?

Ha sido pionera en algunas cuestiones: el índice glucémico cuenta tanto o más que las calorías, las proteínas han de proceder más de vegetales que de animales, hay que consumir más alimentos naturales y sin procesar, conviene volver a alimentos locales y de temporada, los cereales integrales son la base de la dieta…

¿Desaconseja las frutas y verduras crudas?

Las considera muy yin, que enfrían y suministran azúcares rápidos. Pero para las corrientes más flexibles, las frutas y verduras crudas son perfectamente aceptables, teniendo en cuenta las proporciones en el plato.

Se considera que a unas personas les conviene más que a otras según su salud y el clima.

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¿Es compatible con la dieta mediterránea?

De hecho, la dieta mediterránea se podría englobar de algún modo dentro de la macrobiótica.

Pero, según Michio Kushi, convendría que incluyera más alimentos ecológicos, que se empleara menos aceite de oliva, se redujera asimismo el consumo de cereales refinados (se come mucho pan blanco) y el de las especias.

¿Es la macrobiótica una dieta para todos?

Dependiendo de la actividad física, el sexo, la edad y el metabolismo de la persona, entre otras cosas, puede resultar excesivamente rica en cereales.

Lo importante es conocer bien las circunstancias personales y respetar las proporciones de cereales, proteínas y verduras que se ajustan a cada uno; puede ser de gran utilidad consultar a nutricionistas expertos en macrobiótica.

Asesora: Escola Macrobiòtica de Catalunya

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