No todas las lechugas son iguales

7 lechugas deliciosas y antioxidantes

Sus diversas formas y colores nos dan pistas sobre los nutrientes que aportan, y según su sabor podremos combinarlas para conseguir la ensalada perfecta.

Santi Ávalos, cocinero vegetariano
Santiago Ávalos

Cocinero vegetariano

El ingrediente de las ensaladas por excelencia refresca, remineraliza y aporta fibra y antioxidantes que preservan la salud.

7 tipos de lechuga y sus características

Conoce algunas de sus variedades más comunes y descubrirás cuál es el aliño ideal, con qué otros ingredientes combinan bien en ensalada, y cuáles son los nutrientes que más abundan en cada una de ellas. 

También te contamos cuál es la temporada ideal para consumirlas y dónde se cultivan.

 

 

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Lechuga romana

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Lechuga romana

La lechuga más común en España también se conoce como "oreja de burro", debido a la forma alargada y rígida de sus hojas.

Esta variedad, que se cultiva ampliamente en España, Italia y Alemania, crece formando cabezas erguidas y sueltas, con unas hojas exteriores intensamente verdes en torno a un cogollo crujiente de un color amarillo dorado.

Sus hojas oscuras contienen cantidades notables de luteína, que protege los ojos.

Es una de las variedades que mejor se conserva.

Sus tallos se pueden preparar también hervidos y poseen un ligero sabor a espárragos.

Foto: Anna García
Lechuga maravilla

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Lechuga maravilla

Esta lechuga se puede consumir durante todo el año porque existe una variedad de verano, que crece de mayo a octubre, y otra que se recolecta de diciembre a mayo, bautizada como "cuatro estaciones".

Sus hojas grandes y rizadas forman un cogollo denso de color verde que se intensifica hacia los extremos hasta que se torna rojizo en los bordes. Estas hojas, especialmente gruesas, tienen una textura muy crujiente y jugosa con un sabor dulce pero ligeramente astringente.

En ensalada, admite aliños consistentes y se acompaña bien de frutos secos como piñones y nueces.

Foto: Anna García
Lechuga hoja de roble. "Hoja de roble"

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"Hoja de roble"

Esta verdura no es propiamente una lechuga ya que pertenece a la familia de las achicorias.

Originaria de Inglaterra, donde se consume tanto cruda como cocida, su gran atractivo reside en sus llamativas hojas, muy labiadas, que recuerdan a las del roble y que aportan volumen a las ensaladas.

Además, el verde y el morado confieren colorido a los platos.

Sus hojas tienen un sabor que evoca al de las nueces y combinan bien con quesos frescos y aliños como la vinagreta.

Resultan muy frágiles y perecederas, por lo que es preciso consumirlas cuanto antes.

Foto: Anna García
Lechuga trocadero

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Lechuga trocadero

Se trata de una lechuga francesa de aspecto redondeado y hojas poco apretadas y muy tiernas. Es la razón por la que también se la conoce como "cabeza de mantequilla".

Está vestida con un bonito color verde vivo y a veces presenta salpicaduras rojizas debido a la presencia de antocianinas, de efectos antioxidantes.

Sus hojas, de bordes ondulados, forman un cogollo esponjoso en forma de rosa, de excelente calidad, que exige aliños muy sobrios y ligeros.

Se considera un tipo de lechuga muy adecuado para componer ensaladas con bayas silvestres.

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Foto: Anna García
Lechuga Lollo Rosso

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Lechuga Lollo Rosso

Esta lechuga de origen italiano se distingue fácilmente por sus hojas muy rizadas, que forman una roseta semiesférica.

El bonito color rojo oscuro y burdeos de sus bordes, debido a la presencia de antocianinas, es un atractivo motivo decorativo para cualquier plato.

Como otras verduras con un toque amargo, destaca por su efecto colerético, que favorece la digestión.

Aporta vitaminas A y C, y sobre todo ácido fólico.

Se cultiva en toda España de mayo a septiembre.

Su intenso sabor armoniza muy bien con aliños fuertes.

Foto: Anna García
Lechuga iceberg

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Lechuga iceberg

Las hojas carnosas y duras de esta lechuga forman unos repollos muy compactos que llegan a pesar hasta tres veces más que cualquier otra lechuga arrepollada.

Posee unas hojas brillantes que, debido a su tamaño y su forma peculiar, resultan muy útiles para envolver crudités.

La iceberg triunfó en Estados Unidos por su gran resistencia a los transportes y su facilidad de conservación. Bien envuelta, puede conservarse en el frigorífico hasta dos semanas. Sin embargo, es la que menos nutrientes aporta.

Combina bien con aliños consistentes a base de yogur o kéfir.

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Foto: Anna García
Lechugas cogollos. Cogollos de tudela

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Cogollos de tudela

Esta diminuta lechuga se cultiva tradicionalmente en el municipio navarro de Tudela y alrededores de la ribera del Ebro. No supera los 12 cm de largo y sus hojas, fuertes y rugosas, tienen la peculiaridad de que se acogollan espontáneamente, sin atarlas.

Se suele preparar cortándola longitudinalmente para servirla rociada en vinagreta con una generosa dosis de ajo.

Posee un sabor algo más amargo que el de otras lechugas y produce una leve sensación de saciedad.

Su riqueza en enzimas facilita la digestión.

Foto: Anna García

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