Vida natural

Cómo construir un hotel de insectos

Jordi Cebrián, periodista especializado en plantas medicinales y ecología

Los hoteles de insectos se ubican en terrazas y jardines cerca de las plantas con flores para acogerlos y favorecer la polinización y la biodiversidad de los ecosistemas. Construir uno es sencillo y resulta una aportación constructiva en nuestra relación con el mundo natural.

Estamos acostumbrados a percibir los insectos como molestias o incluso amenazas, porque pueden infringirnos una picadura, inocularnos una posible enfermedad o arruinarnos nuestra cosecha o nuestro jardín a través de plagas o de incidencias más puntuales. Pero esta es una visión que peca tanto de injusta como de incompleta.

Los insectos y otros artrópodos tienen todos su función específica en el equilibrio de la vida sobre el planeta. No existen animales buenos y malos, todos mantienen su excepcionalidad como criaturas únicas que han conseguido evolucionar venciendo las innumerables trampas o eventualidades que dibuja el discurrir de la historia de la vida en la Tierra.

Por qué construir un hotel de insectos

La realidad es que necesitamos a los insectos. Como apunta la organización ecologista Greenpeace en su campaña, la biodiversidad y la producción de alimentos a nivel mundial depende de la polinización que llevan a cabo. Es un proceso natural que permite que las flores sean fecundadas, den frutos y semillas, y por tanto alimento. Y en este proceso, el papel de abejas y abejorros es fundamental.

La disminución de las poblaciones de insectos polinizadores a causa de los pesticidas, la urbanización y el cambio climático se ha convertido en una amenaza para los ecosistemas y la biodiversidad.

Según Greenpeace, el 40% de los insectos polinizadores se halla en peligro de extinción, sobre todo abejas y mariposas, y en Europa más del 40% de las poblaciones de abejas se hallan muy mermadas. El coste para la agricultura europea de esta afectación en la polinización puede superar los 25 mil millones de euros.

Para tratar de revertir esta situación se han emprendido muchas estrategias, a diferentes niveles. Una de ellas son los "hoteles de insectos".

¿Qué son los hoteles de insectos?

Los "hoteles de insectos" son refugios artificiales que favorecen la cría de insectos y otros artrópodos, como arañas y miriápodos, y les permiten realizar su labor polinizadora y de control de plagas.

En muchos casos, estas estructuras, donde predomina la madera, suplen la carencia en nuestros entornos demasiado limpios de troncos agujereados y galerías en la tierra o la roca donde ellos establecen sus colonias.

Tu balcón, terraza o jardín son lugares ideales para acoger espacios que atraigan a los insectos y les faciliten la vida.

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Los hoteles de insectos sirven para...

  • Favorecer la presencia de insectos y artrópodos beneficiosos
  • Potenciar la polinización de árboles frutales
  • Brindar protección a especies de artrópodos amenazadas como son las abejas y cooperar para frenar su declive
  • Promover la biodiversidad tanto en espacios agrícolas como urbanos o periurbanos
  • Brindar una herramienta pedagógica destinada a escuelas y otros colectivos
  • Llamar la atención del público en general sobre la importancia de los insectos
  • Aumentar los recursos alimenticios de otros animales, como los pájaros insectívoros, las ranas, sapos y lagartijas

Elige la ubicación para tu hotel de insectos

Lo primero de todo es escoger el lugar donde se va a instalar. Hay que procurar que esté cerca de un sitio donde abunden las plantas en flor, ya sea un jardín, un parque, un patio o un huerto con árboles frutales.

También hay que asegurarse que esté orientado al sol y bien protegido del viento, de la afectación de posibles heladas, así como de cualquier otro tipo de inclemencia del tiempo.

Constrúyelo con materiales adecuados

Puedes construirlo con materiales muy diversos, que incluyen troncos y ramas de árboles o arbustos, cañas, ladrillos, turba, cortezas, cañizo y hojarasca.

La cobertura o techumbre debe ser impermeable, y puede ser conveniente que dibuje dos alas, como el tejado de una casa solariega. Bajo esta protección puedes disponer cañas, cortezas de madera, piñas secas de pino, montones de paja y troncos agujereados para permitir que sus huecos sean colonizados.

Un hogar para cada insecto

Puedes diseñar los huecos para que se adapten a las necesidades de cada insecto. Por ejemplo, los abejorros prefieren una caja con una entrada de unos 10 mm de diámetro y una tabla de vuelo a la entrada.

A las abejas se decantan por ladrillos agujereados y rellenos de una mezcla de arcilla y paja. Las avispas se asentarán en una madera seca con agujeros o palos de bambú, y las crisopas y mariquitas en una caja con ranuras llena de hojas secas.

A las arañas les encantan los ladrillos huecos o las maderas abiertas y a las mariposas, las cajas cerradas con ranuras alargadas colocadas a pleno sol.

Y para las tijeretas, puedes llenar una maceta de paja, heno y palitos y tumbarla de manera que la entrada sea vertical.

Pero no te preocupes demasiado, pues serán los propios insectos los que en su dinámica natural acabarán "diseñando" su hogar en función de sus necesidades. Deja que la naturaleza fluya.

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¿Qué insectos puede acoger tu hotel?

Muchos y variados pueden llegar a ser los inquilinos de nuestros hoteles de insectos. Aquí te ofrecemos unos más que posibles candidatos:

  • Abejas melíferas solitarias, que no llegarán a crear un enjambre de importancia, pero tendrán en el hotel un refugio donde cobijarse y nos aportarán su valiosa función polinizadora.
  • Avispas alfareras, cuyas larvas son voraces consumidoras de insectos, que los adultos saldrán a cazar sin descanso.
  • Abejorros y abejorros carpinteros, que son unos incansables polinizadores, incluso en pleno invierno si las temperaturas no son muy bajas.
  • Mariquitas, escarabajos bien conocidos, capaces de volar, que suponen un aliado perfecto para controlar las plagas de pulgones y otros invertebrados.
  • Crisopas son una familia de insectos, los crisópidos, a las que se les ofrece este refugio para poder resistir el frío invernal, y que en primavera saldrán al huerto o jardín para depositar sus larvas, que devorarán ferozmente pulgones, ácaros y cochinillas, hasta llegar a la edad adulta.
  • Dermápteros, que incluyen las conocidas tijeretas, son insectos no voladores que se alimentan de materia vegetal viva o en descomposición, pero también de pequeños insectos como pulgones y diminutos coleópteros y otros artrópodos como ácaros.
  • Mantis religiosa, insecto muy voraz, que elimina una notable cantidad de insectos a los que da caza al acecho.
  • Mariposas, que también colaboran en el proceso de polinización y nos brindan toda su potencia estética.
  • Arañas de algunas pocas especies, que encontrarán cobijo seguro para ellas entre los abundantes orificios que el hotel les brinda y que nos aportarán su gran capacidad cazadora para contribuir al control de plagas.
  • Luciérnagas, insectos de la familia de los lampíridos, a los que podemos ofrecer refugio seguro, ya que se han visto muy mermados a causa del abuso de pesticidas y herbicidas en agricultura y jardinería.
  • Miriápodos, artrópodos de cuerpo segmentado y patas numerosas, como los ciempiés y los milpiés, que se ocultan en orificios, en la hojarasca y bajo troncos, tejas o ladrillos. Algunas especies son habilidosas cazadoras de insectos y otros diminutos artrópodos.

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