Edulcorantes artificiales

El acesulfamo-k y el aspartamo se relacionan con riesgo de cáncer

Un estudio muestra que existe una relación entre el consumo elevado de los edulcorantes acesulfamo-k y aspartamo y un riesgo mayor de desarrollar cáncer.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

Un estudio publicado en Plos Medicine en el que han participado investigadores de importantes instituciones científicas francesas ha llegado a la conclusión de que existe una relación entre el consumo elevado de edulcorantes (en concreto el acesulfamo-k y el aspartamo) con un incremento en el riesgo de sufrir cáncer en comparación con los no consumidores.

El acesulfamo-k y el aspartamo son edulcorantes habituales en los refrescos, en los chocolates y en los dulces que se etiquetan como "sin azúcar" o "0% azúcar".

Edulcorantes artificiales y riesgo de cáncer

Los investigadores analizaron las historias de 102.865 adultos, que participan en el estudio en curso NutriNet-Santé, que comenzó a recopilar datos en 2009. Para la nueva investigación, siguieron a los participantes durante un promedio de 7,8 años.

La autora principal, Charlotte Debras, explica que las personas que consumen más edulcorantes artificiales, con una ingesta media de 79,43 mg al día (la media de la población es 18 mg al día), sufren un riesgo significativamente mayor de desarrollar un cáncer en comparación con los no consumidores.

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Los investigadores señalan que todavía no es posible establecer una relación de causa y efecto, aunque se han ajustado los datos para descartar la influencia de otros factores, como la ingesta de energía, alcohol, sodio, ácidos grasos saturados, fibra, azúcar, alimentos integrales y productos lácteos.

La intención de los científicos era analizar la relación con el cáncer de una variedad de edulcorantes (acesulfamo-K, aspartamo, sucralosa, ciclamatos, sacarina, glucósidos de esteviol y sal de aspartamo-acesulfamo), pero solo pudieron conseguir datos estadísticos útiles para el estudio de los más consumidos, los tres primeros.

Hacen falta más estudios sobre los edulcorantes

Al analizar estos tres, no se observó ninguna relación entre la sucralosa y el riesgo de desarrollar cáncer. No obstante, la investigadora principal, Mathilde Touvier, directora del EREN, matiza que tal vez el poder estadístico no fue suficiente para detectar asociaciones para la sucralosa y para el resto de edulcorantres, lo que no significa que se pueda descarta su existencia.

Los hallazgos son muy originales, ya que ningún estudio de cohorte anterior había investigado directamente la asociación entre la ingesta cuantitativa de edulcorantes artificiales per se, de todas las fuentes dietéticas, distinguiendo los diferentes tipos de edulcorantes, y el riesgo de cáncer.

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Algunos estudios observacionales habían establecido una relación entre el consumo de bebidas endulzadas artificialmente y mayor riesgo de cáncer, lo que sugiere que los endulzantes artificiales presentes en este tipo de bebidas podrían desempeñar un papel en el desarrollo de la enfermedad. Además, hallazgos previos en modelos animales y estudios in vitro/in vivo también sugirieron su carcinogenicidad. Estos datos motivaron el nuevo estudio.

La investigación publicada en Plos Medicine ha contado con la participación de científicos del Equipo de Investigación en Epidemiología Nutricional (EREN) del Instituto Francés de Investigación Médica y de Salud (INSERM), de la Universidad Sorbonne Paris Nord, del Conservatorio Nacional de Artes y Oficios (CNAM), y del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura (INRAE).

Acesulfamo-k y aspartamo, dos edulcorantes con una larga historia de sospechas

  • Acesulfamo-k (E-950): Un estudio publicado en 2006 en la revista Environmental Health Perspectives pedía que se estudiara con más detenimiento el efecto del edulcorante sobre la salud, pues los estudios realizados con animales sugerían una posible carcinogenicidad y los que se había esgrimido para demostrar su seguridad eran de mala calidad.
  • Aspartamo (E-951): También está bajo sospecha de favorecer una variedad de enfermedades, incluido el cáncer, pero los estudios son contradictorios. Uno de los estudios que mostraba un posible efecto cancerígeno se publicó también en Environmental Health Perspectives. Químicamente se parece a péptidos y hormonas, por lo que podría ser un factor de confusión en el organismo.

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Referencia científica:

Charlotte Debras et al. Artificial sweeteners and cancer risk: Results from the NutriNet-Santé population-based cohort study.Plos Medicine.

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