Cocina con cabeza

Planificar la compra para ahorrar y comer sano

Santi Ávalos

Cocinar suele ser la forma más económica de alimentarse, y aún más siguiendo ciertas sugerencias.

Para cocinar unos platos saludables es fundamental una planificación inteligente de la compra, lo que significa contar con una despensa organizada y surtida. Además, estos ingredientes tienen que ser fáciles de localizar en ella, y lo que es más importante, hallarse en buenas condiciones de conservación.

Planificar la compra

Cuantos menos factores se dejen a la improvisación, más económicos, rápidos y saludables resultarán los platos. Para conseguirlo hay que tener presente:

  1. La cantidad habitual de comensales. Parece una obviedad pero tenerlo en cuenta puede servir para tomar mejores decisiones a la hora de comprar (para no desperdiciar alimento o para comprar en más cantidad y así obtener un ahorro).
  2. El tiempo de que se dispone para realizar las compras o preparar los platos. Debemos ser realistas: si no tenemos tiempo de hacer nuestro propio pan, no debemos desperdiciar tiempo y dinero en obtener ingredientes para elaborarlo.
  3. El espacio con que se cuenta para almacenar los alimentos, lo que incluye el frigorífico, un congelador, la alacena de la cocina o una habitación habilitada como despensa. Llegar a casa con más alimentos frescos de los que podemos almacenar en el frigorífico es un error, puesto que terminarán por estropearse antes de haber podido consumirlos.

A partir de estas sencillas premisas podremos establecer los menús semanales. Y aunque lo deseable es dar prioridad a los alimentos frescos y de temporada, a menudo nos veremos obligados a buscar un equilibrio entre los productos más perecederos y los ingredientes de mayor conservación, incluyendo los congelados.

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Cómo economizar al cocinar

  • Flexibilizar cuando se va al mercado

Los precios de los productos frescos pueden fluctuar mucho de un día para otro, por eso es importante no tener ideas rígidas sobre los ingredientes con que cocinar y adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado. Si hoy los calabacines están muy caros, podemos hacer algo con esas berenjenas.

  • Ahorrar valorando la calidad

También hay que estar atentos a los productos en oferta, pero con la precaución de no bajar demasiado nuestra exigencia de calidad, pues llegado a un punto puede dejar de ser rentable. Por ejemplo, unos champiñones muy frescos y hermosos, aunque resulten algo más caros, rinden mucho más una vez cocinados que otros menos frescos, dado que necesitan menos tiempo de cocción, presentan más parte aprovechable y su volumen se reduce menos cuando se cocinan.

  • Recurrir a las ollas de varios pisos

Pueden utilizarse ollas con varios pisos, que permiten cocinar simultáneamente distintas cosas en un solo fuego. O aprovechar que ya estamos cocinando algo para colocar sobre la olla un cestito agujereado y preparar, al mismo tiempo, unas verduras al vapor.

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  • Menos tiempo y menos aceite

Siempre que se utilice el horno hay que asegurarse de rentabilizar su calor y ocuparlo lo más posible.

Cocinar con menos aceite no solo es más económico, sino más saludable. Los salteados rápidos al wok, no cocinar en exceso las verduras y dejar en remojo las legumbres y algunos cereales integrales para reducir el tiempo de cocción también puede ayudar.

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Hay diversos instrumentos que agilizan la tarea del cocinero y hacen más atractivas sus creaciones sin necesidad de invertir en ingredientes caros. Además, aunque suponen una pequeña inversión inicial, a la larga pueden suponer un gran ahorro porque nos permiten elaborar preparaciones en casa de alimentos que suelen ser más caros en las tiendas.

  • Mandolina: sus diferentes cuchillas permiten rebanar fácilmente la verdura y la fruta con distintos tipos de corte y grosores. Ayuda a economizar tiempo.
  • Balanza: indispensable cuando se necesita medir cantidades precisas, como en algunas recetas de repostería, y muy útil para controlar mejor las calorías.
  • Geminadora: permite disfrutar de alimentos más vivos que nunca: las semillas crecen literalmente ante nuestros ojos y están creando sus propias vitaminas.
  • Suribachi: este mortero japonés con estrías y una forma menos cóncava de lo común permite moler semillas o especias y resulta ideal para hacer gomasio.
  • Harsch crock: esta vasija de fermentación tiene unos pesos semicirculares que ayudan a preparar encurtidos o vegetales fermentados como chucrut.

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