La importancia del intestino

Cura Mayr: cómo prevenir y curar numerosas dolencias

En el siglo XX el doctor Mayr estudió cómo influye el estado del aparato digestivo en la salud general del organismo. Su cura se emplea hoy con fines preventivos y para tratar numerosas dolencias.

La cura Mayr clásica es una cura para conseguir un restablecimiento radical de la salud tanto física como espiritual. Tras una amplia entrevista con la persona (anamnesis) y una exploración médica para el diagnóstico, propone como tratamiento modificar estilos de vida, sobre todo teniendo en cuenta el ayuno y la dieta, el cuidado intestinal y una buena alternancia entre ejercicio físico y reposo.

Hace unos años, estando en un encuentro de medicina naturista en Überlingen (Alemania), falló la traducción simultánea cuando estaba invitando a venir a España a los asistentes al evento, así que solo pudieron entenderme los que hablaban español. Entre ellos estaba la Dra. Celia Miranda, quien se ofreció para hablarnos de la cura Mayr.

Ella ha sido una de las personas que durante unos años nos ha hablado de esta cura en el Postgrado de Medicina de la Universidad de Zaragoza, en ocasiones acompañada del Dr. Gustavo Pezzini.

¿Qué es la cura Mayr y para qué sirve?

En la actualidad, este método de restablecimiento de la salud puede seguirse con diferentes grados de intensidad e ir desde el ayuno curativo estricto, pasando por una dieta de leche y pan, hasta una dieta muy ligera.

El nombre lo recibe de su descubridor, el doctor Franz Xavier Mayr (1875-1965), quien tras estudiar durante muchos años a sus pacientes afirmó que la energía vital del ser humano depende de sus órganos de digestión. Observó cómo esto mismo es lo que ocurre en la naturaleza y comparó al hombre con un árbol "cuya fuerza no reside en las ramas, sino en la raíz".

Una planta solo puede crecer fuerte cuando sus raíces están sanas y sujetas a un sustrato sano. Por ello denominó a estos órganos "sistema raíz" del ser humano.

Del mismo modo que una enfermedad de las raíces de una planta tiene efecto sobre su totalidad –ramas, hojas, flores y frutos–, cada disfunción duradera del aparato digestivo puede dañar, tarde o temprano, todo el organismo.

Cansancio tras las comidas, sensación de saciedad, cuerpo hinchado, gases, estreñimiento, heces pastosas o fermentadas, hemorroides, molestias típicas de estómago y otros síntomas desagradables que se ignoran o a los que se resta importancia son formas que tiene el organismo de expresar su estado de salud.

La curación se alcanza con la participación activa del paciente, del que se requiere una voluntad firme para cooperar activamente en la recuperación de su salud. Se le ha llamado también "cura de carácter", ya que es preciso tener un carácter firme para llevarla a buen término.

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El doctor Mayr, un pionero en la medición del abdomen

El doctor Mayr observó que un menor tamaño del abdomen favorecía el restablecimiento de la salud y este es uno de los efectos de su cura. Un ejemplo de su lucidez lo vemos en la trascendencia que actualmente se le está dando a la medida del "perímetro abdominal", medido en el punto medio entre el reborde costal y la cresta ilíaca antero-superior.

El perímetro abdominal es un parámetro de medida imprescindible en la valoración del paciente obeso, independientemente del Índice de Masa Corporal (IMC).

Valores por encima de 88-90 centímetros en la mujer y por encima de 100-102 centímetros en hombres, se consideran indicadores de riesgo. Se asocian con un incremento de enfermedades metabólicas y de enfermedad coronaria.

Mayr comenzó a medir el abdomen a cada paciente y detectó diferencias llamativas en sus tamaños. Observó que tras seguir la terapia casi todos los abdómenes se reducían, sin importar si eran pacientes con o sin problemas digestivos. Y al final del tratamiento prácticamente todos tenían un tamaño muy parecido.

De esta manera llegó a la conclusión de que incluso quienes parecían sanos digestivamente no lo estaban tanto, pues presentaban ya alteraciones del abdomen. Descubrió así criterios palpables, visibles, medibles y verificables para determinar la salud del cuerpo, que recapituló como "Diagnóstico de salud" y que complementan el antiguo diagnóstico clínico de forma más eficaz. Se comienza examinando a la persona y solo después se escucha el motivo de consulta.

Un intestino intoxicado

El origen de la autointoxicación lo sitúa Mayr, en parte, ya en la niñez, cuando no es respetado en el niño el reflejo natural de saciedad y se le fuerza a comer. El Dr. Mayr afirma que el aparato digestivo de la mayoría de seres humanos no está limpio, no dispone de toda su capacidad de rendimiento ni está sano.

El intestino aparece muy a menudo inflamado. Hay segmentos que presentan relajación y dilatación, mientras que otros están espasmodizados, lo que dificulta el transporte del contenido intestinal y hace que se acumule (esto ha sido verificado actualmente mediante exploraciones realizadas por métodos de diagnóstico por la imagen).

Esto provoca procesos de descomposición en el quimo, la pasta en que se transforman los alimentos en el estómago por la digestión, y en consecuencia la mucosa intestinal se irrita y se producen gases e hinchazón abdominal.

El contenido intestinal se convierte entonces en una fuente de toxinas que con el tiempo pueden enfermar de manera prematura a la persona y acelerar su envejecimiento. A principios del siglo XX, siendo aún estudiante de medicina, Mayr practicaba a los enfermos intestinales un masaje abdominal.

Se preguntaba cómo podía reconocer que un paciente había alcanzado ya la salud sin contar con criterios fiables sobre la salud de su aparato digestivo ni sobre su salud general. Trató de responder a sus muchas dudas: ¿Qué características permiten hacerse una idea general del estado de salud de esa persona? ¿Qué tamaño, forma y tacto tiene un abdomen sano y en general cómo está constituido? ¿Dónde estaría el punto de transición entre lo sano y lo patológico?

Comprobó cómo, efectivamente, no existía criterio alguno en ese sentido, ni entre los profesores ni en la bibliografía que consultó. En la época de Mayr, en la exploración de los pacientes no se valoraba la inspección del abdomen, su forma ni su tamaño.

En la palpación solo se observaba si había rigidez abdominal, si resultaba dolorosa o si su percusión era timpánica o mate. El resto de las observaciones se incluían en un único cajón de sastre: "abdomen sin hallazgos de interés".

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Los 3 principios que rigen la cura de Mayr

Hay tres principios que rigen la cura de Mayr. Son los siguientes:

  • Reposo. Este principio ha sido copiado de la naturaleza. Un animal enfermo se impone reposo, se echa en un lugar tranquilo y protegido, y no ingiere alimentos o solo alguno determinado hasta estar recuperado.
  • Depuración. En la cura Mayr el médico apoya la depuración intestinal con sulfato de magnesio, que estimula ligeramente la vesícula biliar, lo que ayuda a expulsar materia fecal con partículas adheridas y restos de excrementos pegados a la mucosa intestinal, responsables de la autointoxicación intestinal. Un buen coadyuvante de la depuración es el Tratamiento Médico Abdominal (TMA). El médico capacitado palpa con mano cuidadosa el estado de cada segmento intestinal y lo trata con movimientos en los que va ejerciendo mayor o menor presión. El TMA aumenta y disminuye en una serie rítmica la presión interior del abdomen, con lo cual aumenta la actividad específica del intestino, mejora la circulación de la cavidad abdominal, se recuperan progresivamente las glándulas digestivas, se purifica la sangre y mejora la respiración. Algunos médicos como Renate Collier proponen que el paciente aprenda el automasaje.
  • Educación. Cómo comer correctamente, adquirir autodisciplina, desacostumbrarse de comidas intermedias innecesarias, beber frecuentemente bebidas sanas. Lo que se aprende durante la cura se puede continuar más fácilmente después.

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La exploración en la cura de Mayr

La exploración del paciente se amplía, pues se observa cómo camina, la fuerza con la que estrecha la mano al saludar, el olor, la actitud, el habla, la constitución… También se observa su abdomen, piel, postura y estructura del tórax. El abdomen, además, se palpa, percute y mide. El tamaño ideal en un paciente adulto debe poder cubrirlo el propio paciente con la palma de su mano.

Más tarde Mayr detectó también cambios de tono, sensibilidad a la presión, contenido gaseoso y posición de las asas intestinales. Mayr enseña a palpar el abdomen con la palma de la mano y no con la punta de los dedos. La superficie de toda la mano es mayor que la de los dedos y permite percibir más sensaciones táctiles, las características de los intestinos, si están inflamados o dilatados, etc. La palpación ha de ser suave, agradable, como intentando descifrar el significado de lo que se percibe.

El color y la superficie de la piel, el tono, el cabello y las uñas, las escleróticas, las conjuntivas, el aspecto de la lengua y los olores dan una idea general del estado de los fluidos corporales. Un abdomen normal es imprescindible para mantener una postura correcta.

Los cambios en el abdomen repercuten sobre la musculatura de la espalda. Los cambios de las formas torácicas son a menudo consecuencia de alteraciones en el abdomen, sin olvidar las patologías propias de tórax, columna y pulmón.

Este método de diagnóstico desarrollado por Mayr, junto con otras exploraciones que realiza habitualmente el médico en la consulta de primaria, bastarían para llegar a un diagnóstico prepatológico o patológico sin acudir a otro tipo de pruebas complementarias, como analíticas y pruebas de diagnóstico por la imagen. En muchos casos estas pruebas son innecesarias. Abusar de ellas hace perder tiempo tanto al médico como al paciente y eleva el gasto sanitario.

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Cura de ayuno y dieta

La cura Mayr es una cura de ayuno, dieta y regeneración intestinal adaptada a cada persona y a las circunstancias. Existen tres modalidades:

  • Ayuno curativo o ayuno con té
  • Cura con dieta de leche vegetal y panecillo
  • Dieta suave de transición (DST)

Durante la cura se pasa gradualmente del ayuno con té a la dieta del panecillo y luego a la DST, buscando como objetivo final reeducar a la persona para que coma correctamente, masticando varias veces el alimento y ensalivándolo.

El ayuno curativo o el ayuno con infusiones consiste en un ayuno riguroso que puede durar desde algunos días hasta tres semanas o más según los casos. Solo se ingieren infusiones suaves (con miel o jugo de limón en pequeña cantidad), agua mineral y caldo de verduras.

La cura de leche y panecillo se realiza tomando pequeños bocados, que deben masticarse bien para desmenuzarlos al máximo y ensalivarse correctamente hasta lograr una especie de papilla. Todo esto, entre otras cosas, fortalece las glándulas salivales. La saliva en mayor cantidad y calidad obrará con su capacidad de desinfectar la cavidad bucal.

Además, esta forma de comer brinda una mejor irrigación sanguínea de las encías y las raíces de los dientes, lo que prolonga la vida de la dentadura. Comer correctamente es el primer eslabón del proceso digestivo y crea las condiciones para sanar el resto del sistema digestivo.

Mayr utiliza la leche, dado que es un alimento que en cantidad armónica contiene todas las sustancias nutritivas esenciales y al mismo tiempo es concebido comoun protector gástrico por excelencia. Las más recomendables serían lasleches vegetales de almendra o arroz.

Se toma por lo menos dos veces al día y al saciar ni se padece de hambre ni de temor a tenerla. La dieta suave de transición es un método de cura especialmente suave. A través de un menú programado y de comidas de fácil digestión puede brindar un efecto depurativo.

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Duración e indicaciones de la cura de Mayr

Las fases de la cura se irán adaptando a las características de cada persona. En general se realizan curas de 7, 14 o 21 días y se van adaptando las fases de ayuno, dieta o dieta de transición en función del entrenamiento. La salida de la cura a través de la dieta de transición es muy importante y sobre todo seguir manteniendo los buenos hábitos adquiridos.

Está indicada puntualmente para curar problemas concretos y también de forma preventiva. Puede resultar útil en numerosos trastornos:

  • Alteraciones de la función digestiva, estreñimiento, diarrea, acidez, gastritis, malestar estomacal, hongos o parásitos.
  • En enfermedades del hígado, divertículos intestinales, diabetes, colesterol alto, enfermedades del metabolismo, obesidad, problemas en el área de la columna vertebral, debilidad muscular, calambres crónicos.
  • Enfermedades inflamatorias con alto nivel en ácidos, reúma, reumatismo, celulitis, migraña.
  • Enfermedades del corazón y circulatorias, molestias cardiacas, arteriosclerosis, hipertensión arterial
  • Problemas psicosomáticos y vegetativos, declives en el humor, cansancio, caída del rendimiento.
  • Enfermedades del sistema inmunitario, alergias, intolerancias a ciertos alimentos, asma, problemas dermatológico
  • Problemas hormonales, como trastornos en el periodo menstrual y la menopausia, y en la infertilidad.

Este tipo de cura ayuda al paciente a conocerse bien, pero contar con una persona experta que guíe favorece mucho las cosas. En un principio se decía que siempre debe haber un seguimiento y un control médicos; últimamente, desde Renate Collier se propone la idea de entrenar a la persona para que esta recobre la autogestión de su salud.

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