Ecología doméstica

¿Es bueno beber agua con cloro? Cómo reducir riesgos

El cloro se usa para desinfectar el agua, pero tiene efectos secundarios. Su uso está sometido a unos límites estrictos en Europa, pero en otros países su presencia en el agua puede ser mucho mayor. Te explicamos cómo evitarlo.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

El olor a cloro es típico de las piscinas y también del agua potable que sale por los grifos. El cloro se utiliza para matar gérmenes y es eficaz, pero es tóxico e irritante.

Al contacto en una piscina, puede causar irritación en ojos, nariz y garganta, y picor en la piel.

Al beber agua clorada, el problema no es tanto el cloro, sino los más de 600 subproductos de la cloración. Entre estos subproductos se encuentran los trihalometanos, que han probado ser cancerígenos en roedores.

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Los riesgos del agua clorada

Un estudio sueco ha mostrado que en concentraciones inferiores a 20 mcg por litro no aumenta el riesgo de cáncer de vejiga, pero no se puede asegurar que la presencia de estos compuestos cancerígenos no superen en ocasiones este límite. De hecho, en España, el límite legal se encuentra en 100 mcg por litro, cinco veces más del considerado seguro por el estudio nórdico.

Según el último documento disponible en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), del año 2018, el valor medio obtenido a nivel nacional fue de 27,35 mcg/l. Por lo tanto, en los bebedores de agua del grifo el riesgo de cáncer de vejiga puede estar aumentado.

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Otro estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona destaca, en una de sus conclusiones, que unos 6.500 casos anuales de cáncer de vejiga ­en Europa pueden atribuirse a los trihalometanos en el agua potable. Esto podría representar hasta el cinco por ciento del total de casos de este tipo de cáncer en Europa y el 11% en España.

Las mujeres embarazadas y lactantes, los bebés y los niños pequeños generalmente deben evitar el agua más clorada tanto como sea posible.

Cómo reducir o eliminar el cloro y los trihalometanos del agua

Las personas que están acostumbradas al agua del grifo sin cloro o con bajo contenido de cloro suelen notar rápidamente su presencia: perciben su olor acre aunque se encuentre en concentraciones mínimas.

  • Si vives en un lugar que tiene agua muy clorada y te gustaría disfrutar de agua potable sin cloro, puedes comprar un sistema de filtrado.
  • El más sencillo es la jarra con filtro de carbón activado.
  • Los filtros de resinas de intercambio iónico para eliminar la cal (descalcificadores) también son eficaces. Pero hay que tener en cuenta que este método aumenta el contenido en sodio del agua, lo que no es recomendable para el equilibrio de la tensión arterial.
  • Ambos filtros, los de carbón activado y los de resina, se pueden instalar en la ducha para evitar el contacto del cloro con la piel y su inhalación.
  • Otros métodos de filtración que también eliminan el cloro y sus subproductos son la ósmosis inversa y los aparatos destiladores (se encuentran modelos que funcionan con electricidad y otros que se pueden poner al fuego en las cocinas de gas).
  • A las plantas tampoco les gusta el cloro. Puedes dejar el agua en un cubo durante una hora por lo menos para que el cloro se evapore.

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