Ecología urbana

Ideas para cosechar el agua de lluvia

El agua es un bien común escaso. En las ciudades, la lluvia que se perdería puedes recogerla para regar tus plantas o limpiar el balcón o la terraza.

En abril, aguas mil, dice el refrán. Aguas que no se pueden perder. Si las recoges, ahorras un recurso natural y dinero, pues las plantas no necesitan agua potabilizada. De hecho el agua de lluvia suele ser mejor porque no contiene cloro ni cal.

La lluvia, en el campo, siempre es aprovechada por las plantas y por la vida de una manera u otra. Si no va a parar a la tierra surcada de raíces, se incorporal a un curso de agua superficial o subterráneo que la distribuye por una zona más amplia.

En cambio, en la ciudad, la lluvia resbala por las superficies duras y después de ensuciarse y pasar por las cloacas llega a las depuradoras que la vierten a los ríos o el mar sin haber contribuido a la riqueza de un ecosistema.

Cómo recoger el agua en un balcón o una terraza

Los sistemas pueden ser más o menos improvisados o sofisticados. De hecho, un cubo basta para recoger la lluvia (tápalo para que no se reproduzcan los mosquitos).

También puedes conectar un depósito al desague de la terraza o el balcón del piso superior.

Estos depósitos vienen con tapa, filtros de hojas, grifos o conexiones de manguera y sistemas para redirigir el agua al desagüe cuando están llenos.

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Sstemas de recogida de lluvias sobre un terreno

Si dispones de terreno las opciones se amplían. Los depósitos pueden ser de mayor tamaño e incluso se pueden enterrar. En este caso la instalación requiere de canalizaciones para hacer llegar el agua a los depósitos y bombas para extaerla y utilizarla.

También existen depósitos hinchables que se pueden enrollar y guardar para utilizarlos solo cuando sean necesarios.

En una vivienda unifamiliar se puede incluso instalar un sistema de recogida del agua de lluvia que sirva no solo para regar las plantas sin para llenar los inodoros y un depósito para abastecer la lavadora.

Estos sistemas podrían ser implementados también en edificios de viviendas. Hay que reconocer que dedicar agua potable a otros usos que no son el consumo de las personas es un auténtico derroche. Ten en cuenta que en los países ricos cada persona consume una media de 122 litros de agua al día.

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