De temporada

Felices digestiones en primavera con estos 6 alimentos

Estos alimentos te ayudarán a regular el sistema digestivo para asimilar los nutrientes con la máxima eficacia.

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1. El ajo más suave y prebiótico

El ajete o ajo tierno se cosecha antes de tiempo, cuando apenas se ha formado el bulbo. Su sabor es más suave pero es más rico en inulina que el ajo seco.

La inulina es un fantástico prebiótico, una fibra que favorece el crecimiento de las bacterias digestivas beneficiosas e inhibe las indeseables. En su composición destacan los compuestos azufrados con propiedades antiinflamatorias y antibióticas que refuerzan la inmunidad.

Se ha comprobado también que mejoran el metabolismo del hierro.

En la cocina: son apropiados para tortillas, salteados con otras hortalizas y troceados en la ensalada.

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2. Tomate raf: sabor increíble

Si crees que los tomates ya no saben a tomate, prueba el tomate raf. Cultivado en la vega almeriense, en particular en la zona de La Cañada-Níjar, posee un dulzor exquisito que le ha valido el apelativo de tomate "pata negra".

Contiene licopeno en abundancia, un pigmento antioxidante que protege el colon frente al cáncer y la inflamación.

Además el raf es muy rico en vitamina C (200 g proporcionan el 80% de la vitamina C que se necesita al día), vitamina A (el 30%) y vitamina E (13%).

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3. Toma alubias sin molestias

La alubia pinta de La Bañeza (León) destaca por su sabor delicado y una textura mantecosa. Además su piel fina y blanda hace que sea muy digestiva. Resulta apropiada para elaborar purés con verduras que se digieren sin complicaciones.

Es un ingrediente proteico y energético: una ración de 150 g de alubias cocidas aportan 15 g de proteína, 30 g de carbohidratos y unos 12 g de fibra.

Las vitaminas del grupo B destacan en su composición de micronutrientes. La B1, la B6 o el ácido fólico contribuyen especialmente al buen funcionamiento del sistema nervioso y al correcto desarrollo muscular.

El hierro es el mineral más abundante, con casi 4 mg en una ración de 150 g. También es buena fuente de magnesio, manganeso, fósforo y cobre, entre otras sales minerales.

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4. La endibia estimula el hígado

La endibia se cultiva al abrigo de la luz, dejando asomar las puntas: de ahí que estas adquieran un tono verdoso. Las tiernas hojas son tan ligeras como la lechuga (11 cal/100 g) y sus componentes suavemente amargos estimulan el hígado y facilitan la digestión.

Un par de cogollos aportan un tercio del ácido fólico que se precisa al día y el 20% de la vitamina A.

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5. Los nísperos desinflaman

Los nísperos son una fruta delicada, que madura a partir de abril y permanece en el mercado solo hasta junio. Es muy popular en la cuenca mediterránea. Posee un exquisito sabor dulce y ácido a la vez.

Es rico en taninos, compuestos antioxidantes que son ligeramente astringentes (indicados en diarrea) y desinflaman la mucosa intestinal. Ten en cuenta que los ejemplares maduros resultan más digestivos.

Unos cinco nísperos (200 g) cubren la mitad de las necesidades diarias de vitamina A. Ofrece, además, una buena dosis de vitamina C.

Por su riqueza en potasio resulta diurético y está indicado para controlar la tensión arterial.

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6. Zanahoria, reguladora digestiva

La zanahoria es un bálsamo frente a los problemas digestivos: sirve tanto en caso de diarrea como de estreñimiento o flatulencias.

El color naranja de la zanahoria revela su riqueza en betacaroteno, el pigmento antioxidante que el hígado se encarga de transformar en vitamina A a medida que se necesita. Dos zanahorias (150 g) ofrecen toda la que se precisa al día. La vitamina A previene el envejecimiento celular y protege especialmente la vista y la piel.

En la cocina: ten en cuenta que con la cocción se asimila mejor el betacaroteno, pero se pierde buena parte de la vitamina C. Tomarla con aceite de oliva también mejora la absorción.

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Alimenta tu microbiota en primavera

Incluir en tus menús diarios alimentos propios de la temporada dará mucho más sabor a todos tus platos y te ayudará a ahorrar en la cesta de la compra. Los alimentos de temporada suelen ser más económicos que los que no son propios de la época del año ni de la zona geográfica.

Cuando los alimentos están cultivados en su temporada y recolectados en su punto óptimo de maduración conservan mejor sus propiedades nutricionales, su sabor y sus aromas.

Si estos no fueran suficientes motivos, importar productos que provienen de países lejanos tiene un impacto medioambiental mayor, por su huella ecológica más elevada.

Aprovecha todo los alimentos de la primavera para alimentar tu microbiota, mejorar tus digestiones y recargarte de energía. Además, protegerás el planeta.

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