Entrevista a Mechthild Scheffer

"Las flores de Bach ayudan a cambiar"

Mechthild Scheffer es una autoridad en flores de Bach en Alemania, Austria y Suiza. Invita a aprovechar todo el potencial de las esencias y remedios florales.

Yvette Moya
Yvette Moya-Angeler

Periosista especializada en salud

En los países de habla alemana Mechthild Scheffer está considerada una autoridad en materia de flores de Bach.

Berlinesa, pionera en introducir en su país estos remedios florales para los estados de ánimo negativos, vertió las enseñanzas del Dr. Bach por primera vez al alemán, en libros todavía hoy de consulta obligada para los terapeutas.

Fue asimismo, durante más de veinte años, la voz del Dr. Edward Bach Center de Inglaterra en Alemania, Suiza y Austria.

En su propósito de difundir los aspectos más profundos de la terapia y velar por su uso correcto, según los preceptos originales, fundó el Institute für Bach-Blütentherapie, Forschung und Lehre, con sede en Hamburgo, Viena y Zurich, y cuyo cometido es ofrecer formación a usuarios y terapeutas y apoyar proyectos educativos y de investigación.

Sus más de treinta años de práctica e investigación se reflejan en numerosas publicaciones, una quincena de libros y continuos viajes para impartir seminarios en todo el mundo, presentando su método para identificar el origen de las crisis emocionales y superarlas.

–¿Qué le atrajo de las flores de Bach hace tantos años, cuando apenas se conocían?
–Después de lo que yo llamo mi "primera vida" como consultora de artistas, estudié homeopatía, interesada por sus aspectos psicológicos. Estaba en Inglaterra, di con un libro sobre las flores de Bach, de las que había oído decir maravillas pero que apenas conocía, y me di cuenta de que eso era lo que me interesaba, lo mental. Dejé la homeopatía y me concentré en las flores de Bach.

–¿Por qué? ¿Qué tienen que no tenga la homeopatía?
–La homeopatía sólo mira al paciente cuando está enfermo. Considera sus diferentes estados: cuando está enfadado, cuando odia a sus familiares o cuando se siente una víctima. Los síntomas de las flores de Bach no se pueden comparar, son casi arquetípicos, están a otro nivel. El objetivo de la terapia floral es reconectarte con tu interior y ayudarte a desarrollarte según tu propio plan vital. De hecho, el Dr. Bach dudó entre estudiar Teología o Medicina.

"La intención más profunda del Dr. Bach era que los pacientes entendieran qué les llevaba a su situación".

–¿Una terapia puede entonces conducir a la otra?
–Sí, yo misma aconsejaba a veces la homeopatía durante mis diez años como terapeuta de flores de Bach. A veces las flores llevan al cambio mental del que hablaba pero algunos síntomas físicos permanecen. Por ejemplo, en las afecciones crónicas pueden tratar un carácter agrio pero no aliviar todas las molestias. Ahí puede resultar de ayuda la homeopatía. Y al contrario, cuando la homeopatía no produce resultados, se puede intentar con flores de Bach. Se pueden combinar o dejar una por la otra temporalmente... Cualquier opción es válida.

Una terapia para cambiar de actitud

–¿En qué se considera especialmente útil la terapia floral?
–En todo lo que es mental: desequilibrios emocionales, impaciencia, una personalidad reprimida... El Dr. Bach quería una terapia que contribuyera a la realización personal y que también ofreciera una ayuda emocional en momentos difíciles. Después de padecer un infarto o un cáncer, por ejemplo, resulta útil porque tienes que decidir si cambias tu vida o no. Creo que ninguna otra terapia resulta tan apropiada para un cambio de actitud.

–¿El 50% de la terapia es un buen diagnóstico?
–Sí, es fundamental llegar a saber a través del diálogo con el paciente qué principio universal no entiende o no sigue. Nosotros formamos parte de una Unidad, un Todo mayor. Tenemos un plan vital, intransferible, y la misión de desarrollarlo haciendo caso a nuestro guía interior. El otro 50% de la terapia es más complicado porque la mayoría de personas no entienden lo que podríamos llamar su "error mental". De ahí mi principal objetivo: hacer el mensaje más comprensible para que la persona vea qué es lo que está bloqueando su potencial.

–¿Usted lo experimentó personalmente?
–Sin duda. Todo mi desarrollo personal no hubiera sido posible sin las flores. Provengo de una familia muy conservadora. Soy hija de abogados y crecí casi sin ninguna emoción: no había lugar para la espontaneidad, me enseñaron a que actuara de modo que nadie se aprovechara de mí. Llegué a dirigir tres institutos de arte en Alemania, Suiza y Austria, con una quincena de empleados, pero nunca supe guiar a esa gente. Yo era creativa pero no sabía dirigir a las personas... porque no tenía la suficiente autoestima para decirle a alguien lo que tenía que hacer. A través de las flores de Bach aprendí que las emociones no son solo necesarias y saludables sino también un camino que lleva a la conexión con el guía interior.

–¿Y eso lo consiguió gracias a unas esencias florales... ?
–Las esencias te llevan a la interiorización aunque el proceso requiere más tiempo. Pero sí, me guiaron.

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–¿Después de tantos años sigue recurriendo a ellas?
–Por supuesto. Tomo dos o tres flores durante unos días cuando me noto impaciente o descentrada. Tomarlas o incluso pensar en cuáles necesito me ayuda a equilibrarme.

La expansión de las flores de Bach

–Han pasado más de treinta años desde que entró en contacto con las flores de Bach. ¿Sigue viéndolas igual?
–La parte espiritual, de desarrollo personal, la conocí más tarde. La situación también ha cambiado. En los países de habla alemana hubo un boom en 1995. Ese año yo aparecí en casi todos los programas de televisión alemanes, todo el mundo estaba interesado en las flores de Bach. De algún modo fue una tragedia para la terapia porque no había suficientes terapeutas formados y mucha gente se autoprescribía sin estar preparada. Eso afortunadamente ha cambiado mucho y hay buenos profesionales, aunque aún no tienen demasiado en cuenta las posibilidades de desarrollo personal de la terapia.

–¿Qué llevó a ese boom?
–Creo que fue en 1975 cuando pedí direcciones de terapeutas florales en Alemania, Austria y Suiza, y sólo pudieron darme cuatro. El primer libro lo escribí en 1981 y fue un éxito. Recibí cientos de regalos de desconocidos. Empecé a dar seminarios y escribir libros porque me lo pedían. Cualquier persona que en esa época estuviera interesada en el tema se dirigía a mí. Poco a poco fue creciendo el interés.

¿Qué consideración tienen hoy las flores de Bach en Alemania? ¿Se usan en hospitales, por ejemplo?
–Sí. Se consideran una medicina y legalmente sólo está permitido que las indiquen médicos y lo que se conoce como high practitioners. Pero se pueden usar para uno mismo. En Suiza y Austria están más extendidas y hay muchos terapeutas formados.

Dónde estoy y hacia dónde voy: reconectar con el propósito vital gracias a las flores de Bach

–¿En qué consiste su método de gestión de crisis?
–La intención más profunda del Dr. Bach era que los pacientes entendieran qué "malentendido mental" les llevaba a su situación. Esta reflexión es clave en el proceso de cambio de las flores de Bach. Mi idea es ayudar al paciente a conocerse a sí mismo mediante unas cartas que muestran de forma gráfica diferentes patrones de conducta con los que se puede identificar al momento: por ejemplo, alguien que se dice a sí mismo "pobre de mí" o que pregunta a todo el mundo qué debe hacer. En la otra cara de la carta está escrito qué problemas le causa esa actitud que reconoce como suya y cómo corregirla.

"Se trata de que el paciente se pregunte: '¿dónde estoy ahora?' y '¿adónde voy?'. Muchos terapeutas usan estas cartas porque llevan rápidamente al problema."

–¿Recomienda la autoprescripción?
–Al principio es mejor acudir a un terapeuta. Siempre es preferible contar con la ayuda de alguien que conozca bien las flores. Pero depende del problema. Para autorrealizarse, desarrollar todo el potencial, se puede ir haciendo el camino solo. Pero si se padece alguna dificultad psicológica es mejor acudir a un terapeuta. El problema es, sin embargo, que ahora mismo no hay suficientes buenos terapeutas.

–¿Y cómo se reconoce a un buen terapeuta?
-Es capaz de dialogar con el paciente, demuestra que conoce la naturaleza humana. Ayuda al paciente a alcanzar un conocimiento de sí mismo que le permita detectar sus errores fundamentales, los que causan un conflicto entre lo que sería el alma, el Todo, y la personalidad.

–Ponga un ejemplo.
–Imaginemos que la misión vital de una persona sea velar por la justicia. Su potencial se puede bloquear si cae en la crítica constante a los demás o en el deseo de convencerles y juzgarles. Por una parte siente el impulso inconsciente de mejorar el mundo pero, como su idea de la perfección está basada solo en sus principios, se separa de los demás, que tienen miedo de que vea sus debilidades y les juzgue sin piedad, Se distorsiona su carácter, siente emociones negativas (irritabilidad, estrés) y puede llegar a padecer trastornos físicos, como alergias. Esa forma equivocada de entender su potencial le desconecta de su guía interior, pierde de vista la Unidad. En consecuencia, no llega a las emociones de otra gente, no encuentra apoyo y, por el contrario, obtiene rechazo.

–¿Y qué debe hacer?
–Reconocer su "malentendido". Inmediatamente se dará un cambio mental: percibirá la situación con mayor empatía y juzgará el entorno de otro modo. Encontrará las palabras correctas y las críticas se convertirán en discusiones constructivas, en soluciones positivas. El haya (beech), que es la esencia floral para la tolerancia, sería la adecuada en este caso. Fomenta la compasión y tolerancia, hacia uno mismo y hacia los demás.

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–¿Tomando flores se conecta de inmediato con esa sabiduría interior?
–Las flores son una herramienta poderosa pero el proceso es largo. De todos modos, en cada situación hay una oportunidad para avanzar. Si solo se toman las flores, sin acompañarlas de un proceso de reflexión, el interior emerge más lento, si es que acaba haciéndolo. Porque en cuanto la persona se siente mejor, suele abandonar el proceso.

El Remedio Rescate no es la única opción

–De hecho, lo habitual es limitarse a recurrir al Remedio Rescate puntualmente.
–Sí, por eso hago tanto hincapié en desarrollar el guía interior. El 70% de las personas que toman flores de Bach en Alemania solo usan el Remedio Rescate. Y no pasan de ahí. Para ellos la terapia se reduce a ese remedio de urgencia que les ayuda a salir de un atolladero. Por eso ahora estoy desarrollando nuevas combinaciones que hagan de puente entre el Rescate y la terapia individual. Funcionarían respondiendo a una decena de reacciones. Las estamos probando en clínicas alemanas. Es muy interesante porque eso atraerá a más gente y les hará dar un paso más allá.

–¿Estarían indicadas también para situaciones de emergencia, como el Rescate?
–No. Actuarían en un campo más profundo. Muchas personas no reaccionan tal como son por la educación que han recibido. Actúan como si fueran tímidos, por ejemplo, y sin embargo no lo son por naturaleza. Estos remedios harían posible recuperar el propio temperamento.

–Eso implicaría una evolución del sistema original del Dr. Bach, que tanto se preserva desde el Dr. Edward Bach Center de Inglaterra.
–Es desarrollarlo en una dirección en la que estoy segura que habría trabajado el Dr. Bach. Seguro que habría querido que la gente fuera más allá del Remedio Rescate.

"Estoy trabajando en nuevas mezclas de flores para que la gente dé un paso más allá del popular Remedio Rescate."

–¿Qué opinión le merecen otras flores, como las de California? El Dr. Bach trabajó con flores inglesas porque estaba en Inglaterra, pero ¿qué habría ocurrido si hubiera nacido en África?
-Sin duda habría trabajado con flores africanas. Este es un tema espinoso. A mi entender lo importante no son las flores sino la espiritualidad que hay detrás del sistema. Yo fui una de las primeras en interesarme por las flores de California pero las intenciones de la gente que las promovía me parecieron confusas. En su línea no hay ni un solo principio distinto de los de Bach, ningún patrón de conducta que él no hubiera considerado ya. Los que parecen nuevos son en realidad combinaciones de otros ya existentes. Pero otros pueden estar muy inspirados, estoy segura.

–¿Cuál es la clave para usar eficazmente las flores?
–Conocerlas bien. Y no solamente tomarlas sino pensar por qué se escoge una esencia y no otra, intentar averiguar qué causa el desequilibrio que se siente.

Libros de Mechthild Scheffer

  • Manual práctico de la terapia floral de Bach (Ed. Urano)
  • Flores que curan el alma (Ed. Urano)
  • La terapia floral de Bach: teoría y práctica (Ed. Urano)
  • Las flores de Bach; preguntas y respuestas (Ed . Urano)
  • Experiencias con la terapia floral de Bach (Ed. Urano)
  • Terapia original de las flores de Bach (Ed. Paidós)

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