Día de la amistad 2022: cómo elegir y cuidar a los amigos

Fuera de la familia o de la pareja también tejemos vínculos poderosos. Las amistades tienen un gran potencial para mejorar la vida, ¿cómo elegirlas y cuidarlas?

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El 30 de julio se celebra el día internacional de la amistad de este 2022, que sirve para rendir homenaje a los amigos. Para hablar sobre la importancia de tener buenos amigos, recuperamos una frase sobre la amistad de Benjamin Franklin, uno de los personajes más citados de la historia, que dijo en una ocasión que "un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo siempre será un hermano".

Ciertamente, nuestras amistades constituyen una familia de orden espiritual a la que elegimos pertenecer al margen de la herencia genética.

No podemos escoger a nuestros progenitores o a nuestros hermanos –sólo podemos procurar llevarnos bien con ellos–, pero a lo largo de la vida creamos a nuestro alrededor un círculo protector de personas con las que compartimos experiencias, visiones y sentimientos, que pueden ser tanto o más profundos que los lazos de parentesco.

Más allá de la estirpe biológica, en nuestra familia espiritual hay personas que han ejercido de padre o madre en momentos que hemos necesitado orientación, compañeros que nos apoyan como hermanos cuando la vida se nos pone cuesta arriba, seres frágiles a los que protegemos como si fueran nuestros hijos...

Por qué elegir bien los amigos

Pero la amistad trasciende el amor incondicional, porque a menudo nos obliga a encender la luz en aquellas regiones de sombra donde el otro oculta sus errores.

Esta función siempre difícil, que Nietzsche definió como "un lecho duro, de campaña" en el cual debemos dar descanso a los demás, pone la amistad constantemente a prueba, pero a su vez es una oportunidad de crecimiento compartido.

A lo largo de una vida podemos fracasar en el plano sentimental, cambiar repetidamente de pareja o elegir incluso la soledad (la etiqueta hoy es single), pero si nos hemos sabido crear una familia espiritual el amor nunca será escaso, ni correremos el peligro de extraviamos.

En especial los viejos amigos son una memoria viva de nuestras experiencias y evoluciones en el teatro de la existencia. Ellos nos han visto crecer, fracasar, aprender, llorar, amar.

Son un espejo que nos muestra de dónde venimos y dónde estamos, y nos ayudan a descubrir adónde queremos ir.

Como remarcaba Osear Wilde, no es fácil encontrar amigos capaces de celebrar éxitos ajenos. Abundan más los que están dispuestos a escuchar nuestras desgracias.

La razón es muy simple: al relacionarnos con los demás nuestra autoestima solo se ve reforzada cuando la comparación nos favorece.

Por eso, para encontrar personas de gran calidad humana hay que hacer una larga criba.

Al igual que no nos echamos en brazos de cualquiera para formar una pareja, es importante elegir bien los miembros que incorporamos a nuestra familia espiritual, ya que rodearse de compañeros de viaje inadecuados facilita que no lleguemos a ningún sitio.

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Cómo cuidar a los amigos

Dado que la calidad de los amigos determina la calidad de la vida, merece la pena que nos preguntemos qué personas de nuestro ámbito nos ayudan a avanzar y cuáles nos frenan.

Saber distinguir las amistades nutritivas para el alma de las tóxicas, aquellas que nos cargan de negatividad y nos dejan sin energía, es un ejercicio imprescindible para constituir un entorno que nos dé protección y nos ayude a crecer.

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Sin embargo, eso no se logra solo eligiendo a los espíritus más valiosos, porque ellos no aceptarán entrar en nuestro círculo a no ser que estemos a su nivel.

Alguien egoísta y envidioso no puede esperar que las personas con cualidades opuestas busquen su compañía.

Dicho de otro modo: debemos cultivar primero en nosotros aquellas virtudes que esperamos encontrar y atraer.

No se trata de aspirar a la perfección, ni en nosotros ni en los demás, sino de:

  • darnos sin reservas,
  • transmitir entusiasmo,
  • expresar con sinceridad nuestras emociones,
  • cuidar los sentimientos ajenos
  • y saber escuchar.

Estas cinco claves bastan para construir una familia espiritual que siempre nos acompañará.

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