Tubérculos de otoño e invierno

La chirivía: las propiedades de un tubérculo casi desconocido

La chirivía es una verdura con una amplia gama de usos. Descubre qué nutrientes, vitaminas y minerales contiene la raíz blanca y cómo utilizarla en la cocina.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

La chirivía o pastinaca (Pastinaca sativa) es una hortaliza de otoño e invierno. Se consume la raíz, que parece una zanahoria blanca y gruesa. A los antiguos romanos les entusiasmaba y en la Edad Media europea fue un alimento básico, pero en el siglo XVIII fue reemplazada por la patata y la zanahoria y finalmente casi completamente olvidada.

Los agricultores ecológicos que centraron su atención en las verduras olvidadas, junto con el movimiento a favor de los alimentos naturales, han apostado por el regreso de las chirivías en las últimas décadas. Es una buena noticia porque son muy saludables, digestivas y pueden utilizarse en el cuidao complementario de algunos trastornos.

Desde chirivías silvestres hasta chirivías cultivadas

La chirivía se parece mucho a la raíz del perejil o a una zanahoria de color claro con un extremo más grueso y redondeado. Las tres son tubérculos y, como el apio, el perejil, el eneldo y el hinojo, pertenecen a la familia de las umbelíferas. También hay dos formas diferentes para la propia chirivía:

1. La chirivía silvestre (Pastinaca sativa subsp. Sativa var. Pratensis)

Crece como planta silvestre en prados y bordes de caminos. La raíz es fina y dura, pero comestible, aunque no sea una maravilla culinaria.

En el pasado, las frutas y semillas se recolectaban principalmente como remedio casero para la vejiga y los riñones (por ejemplo, para los cálculos renales) y para el reumatismo.

Para preparar una infusión se vierten 250 ml de agua hirviendo sobre 1 cucharadita de chirivía, se deja reposar durante 10 minutos y bébela lentamente (máximo 2 tazas al día). Pero ten cuidado, existe el riesgo de confusión: las umbelíferas venenosas, como la cicuta manchada, se parecen mucho a las chirivías silvestres.

2. Chirivía cultivada (Pastinaca sativa subsp. Sativa var. Sativa)

Es la hortaliza que se cultiva para la comercialización y puede desarrollar una raíz de hasta 1,5 kg de peso. Los principales países productores en la actualidad son los Países Bajos, Italia, China y España, que también son los países exportadores más importantes.

Propiedades nutricionales de la chirivía

Destaca el contenido en vitamina B2 y vitamina C, pero sobre todo en minerales, como el magnesio (100 g satisfacen el 9% de la cantidad diaria recomendada), el zinc (7%), el potasio (11%), el hierro (4%) y el calcio (4%).

El índice glucémico (IG) y la carga glucémica (CG) muestran cómo un alimento afecta el aumento de los niveles de azúcar en sangre después de comer. El IG para las chirivías es de 85. Los valores hasta 55 se consideran bajos. La carga glucémica está por debajo de 10. Por tanto, la chirivía es un alimento recomendable para mantener la glucosa bajo control, incluso en diabéticos.

Es muy rica en fibra prebiótica, concretamente en inulina, el tipo de fibra más beneficioso para la microbiota intestinal.

La chirivía en la medicina natural

Además de nutrientes, la chirivía contiene en las hojas y en la raíz compuestos con propiedades saludables que justifican su uso por la medicina natural tradicional.

  • Aceites esenciales: Los ésteres alifáticos son los principales componentes del aceite esencial de chirivía. Estos aromas atraen a los animales, que a su vez esparcen las semillas. Los estudios de laboratorio han demostrado que el aceite esencial de chirivía es eficaz contra hongos y bacterias, en ocasiones con una actividad más intensa que los antibióticos de síntesis.
  • Cumarina y furanocumarinas: estas sustancias son responsables del olor a chirivía y poseen propiedades antiinflamatorias y analgésicas.

Infusión de raíz de chirivía

La infusión o caldo sin condimentar de raíz de chirivía tiene un efecto diurético, drenante, antiespasmódico y analgésico. En la medicina popular, se usa para los cálculos renales y biliares, así como para las enfermedades del estómago.

Ingredientes:

  • 1 cucharadita de raíz de chirivía seca o 1 cucharada de chirivía fresca
  • 200 ml de agua

Elaboración:

  1. Corta la raíz de chirivía en trozos pequeños.
  2. Pon la raíz en una olla junto con una taza de agua fría y déjala hervir.
  3. Tapa y deja reposar durante 15 minutos y luego cuela la infusión.

Para una cura limpiadora de primavera o para el tratamiento de apoyo de las infecciones del tracto urinario, se recomienda beber de 2 a 3 tazas por día.

Infusión de hojas de chirivía

Las hojas de chirivía también tienen propiedades curativas: puede aliviar el malestar estomacal y renal, así como el insomnio.

Para 1 litro de infusión, necesitas un puñado de hojas frescas trituradas o 1 cucharada de hojas secas que debes hervir en el agua durante 10 minutos. Luego cuela la infusión. Puedes beber 3 tazas de infusión al día.

La chirivía en la cocina

La chirivía posee un sabor anisado muy agradable. Antes de cocinarla hay que lavarla bien, como se hace con cualquier tubérculo. La piel es comestible pero resulta algo dura por lo que es recomendable pelarla.

Se puede preparar como las zanahorias: cocida, hervida al vapor, frita, salteada, en puré o crema o asada al horno. Es perfecta para añadirla a cremas y salsas, a las que aporta cuerpo y añade un sabor delicado.

Para equilibrar su sabor, agradece la combinación con alimentos ácidos como el vinagre, el zumo o la ralladura de limón, alguna fruta fresca o incluso un punto picante. Por supuesto, se puede cocinar con tomillo, romero, alcaravea, eneldo, orégano o mezclas de curry.

Referencias científicas:

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