Cestas de mimbre: una opción ecológica para ordenar y decorar

Las cestas de mimbre, además de ser sostenibles y duraderas, dan un toque cálido y natural a cualquier casa. Te damos ideas prácticas y decorativas para usarlas.

Cestas de mimbre
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Las cestas de mimbre son una excelente opción para organizar o decorar tu casa. Elaboradas con fibras naturales, son resistentes y dan un toque de cálido y natural a tu hogar.

Existen diferentes tipos de cestas de mimbre y les puedes dar diversos usos: para almacenar cosas, como elemento decorativo… incluso las puedes usar para poner flores. Las posibilidades son infinitas, así que deja volar tu creatividad.

¿Para qué se usan las cestas de mimbre?

El mimbre es una fibra vegetal que se obtiene de un arbusto de la familia de los sauces. La cestería, la técnica que se usa para tejer el mimbre u otras fibras naturales como el ratán, la rafia, el esparto o el bambú, se usa desde la antigüedad y permite crear diferentes objetos: sillas, mesas, esteras, lámparas, sombreros, abanicos… y también cestas a las que podemos dar diferentes usos en el hogar, por ejemplo:  

  • Para almacenar objetos, por ejemplo, toallas en el baño; revistas o mantas de sofá en el comedor; cojines y ropa de cama en el dormitorio; juguetes en la habitación de los niños…
  • Para organizar artículos en armarios, estanterías, debajo de los muebles… Las cestas pequeñas pueden ser útiles para compartimentar cajones.
  • Como cubremacetas para plantas de interior.
  •  Como cesto para la ropa sucia. Puedes comer dentro una tela para evitar que la ropa se enganche en el trenzado del mimbre.
  • Como centro de mesa, si se trata de una cesta pequeña.
  • Para transportar cosas, por ejemplo, la comida para un picnic.
  • Para almacenar los troncos de leña para la chimenea o simplemente para decorarla cuando no la usamos.
  • Equipadas con una almohada mullidita y forradas con una tela natural suave, pueden servir como cama para animales de compañía.

También pueden funcionar simplemente como un elemento decorativo, sin ninguna utilidad funcional concreta.

cestas de mimbre con tapa y otros tipos

Puedes encontrar cestas de mimbre de diversos tamaños, formas y diseños diferentes: cestas cuadradas, rectangulares, redondas, tipo bandeja, canastos más grandes…

Has cestas de mimbre con tapa, que puede ser útil si el uso que les vas a dar es de almacenamiento, para evitar que entre polvo.

Si tienen asas serán más fáciles de transportar y cambiar de lugar siempre que te apetezca, algo muy útil si utilizas el cesto para guardar los juguetes de los niños, por ejemplo.

También puedes encontrar cestos más tupidos y otros más abiertos, que dejan ver lo que hay en su interior, algo que debes tener en cuenta a la hora de decorar.

Cestas de mimbre decoradas con plantas

Uno de los usos más bonitos y decorativos que puedes dar a tus cestas de mimbre es como cubremaceteros, ya sea para flores secas o para plantas de interior.

Las fibras vegetales como el mimbre pueden pudrirse con el contacto directo continuado con la humedad, algo que tienes que tener en cuenta si vas a usar las cestas como cubremacetas para plantas naturales. Coloca en el interior la maceta con un plato que recoja el exceso de agua para evitar que entre en contacto con el mimbre.

El aspecto y la textura de estas cestas añade belleza natural a tus arreglos florales y es perfecto para lucir flores secas, que puedes combinar a tu gusto: si usas plantas voluminosas y las colocas de forma que queden tupidas y sobresalgan del cesto puedes crear el efecto de cascada de flores, muy bello y llamativo. Si prefieres un estilo más sobrio, puedes colocar simplemente un ramillete de flores secas pequeñas

¿Por qué es ecológico utilizar cestas de mimbre?

Las cestas de mimbre son una alternativa sostenible a los cestos de plástico. Están elaboradas con materiales naturales de crecimiento rápido que tienen un impacto medioambiental mucho menor.

Las cestas de mimbre a menudo se fabrican de forma artesanal, sin emplear productos químicos tóxicos ni contaminar el entorno.

Por otro lado, suelen ser muy resistentes, por lo que pueden llegar a durar varios años en perfecto estado. Sin embargo, cuando es necesario reemplazarlas, son biodegradables y se degradan sin dejar residuos contaminantes.

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