Entrevista a Matthieu Ricard

"La bondad hace que nos sintamos en armonía con nuestro Ser"

Silvia Díez

Hablamos con Matthieu Ricard, monje budista considerado el hombre más feliz del mundo, sobre los beneficios de la meditación para alcanzar el bienestar y la libertad interior y la urgente necesidad de desarrollar comportamientos altruistas para construir una economía más solidaria.

Fue descrito como el hombre más feliz del mundo después de que un experimento realizado por el neurocientífico Richard Davidson en la Universidad de Wisconsin demostrara que la actividad de la zona prefrontal izquierda de su corteza cerebral era algo nunca visto.

Esta es una zona del cerebro que predispone al bienestar y a las emociones positivas y este monje budista y meditador experimentado alcanzaba un rango de ondas gamma que llegaba hasta un –0,45, mientras que los niveles registrados por los cientos de voluntarios, que también participaban en el estudio, se situaban entre 0.3 (muy infeliz) a –0.3 (muy feliz-beatitud).

Ricard ha precisado posteriormente que lo que se comprobó con este estudio es que cuando un meditador centra su mente en la benevolencia y el amor altruista se produce una activación del cerebro de una intensidad nunca antes observada.

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Si entrenas la mente, el cerebro cambia y la persona también

“Si se entrena la mente de manera regular, el cerebro cambia y la persona también. Esta es la plasticidad que posee nuestro cerebro y la meditación es un entrenamiento que permite ejercitar la atención, mejorar el equilibrio emocional y desarrollar la bondad”, afirma.

Matthieu Ricard no suele conceder entrevistas, pero hemos tenido la suerte que aceptara que le enviáramos un cuestionario que ha respondido antes de partir hacia el Himalaya, lugar en el que vive desde hace más de 50 años y donde hace 20 años desarrolla tareas humanitarias en Karuna-Schechen (www.karuna-shechen.org), una organización caritativa que crea proyectos educativos, atención médica y social con el objetivo que la gente de esta región tenga una vida mejor.

La biografía de este francés resulta de lo más curioso. Es hijo del filósofo Jean- François Revel y de la artista Yahne Le Toumelin. Se formó como científico y trabajó en el Institut Pasteur de París junto al prestigioso premio Nobel de Medicina François Jacob. Pero, tras realizar su tesis doctoral sobre genética celular, decidió convertirse en monje budista.

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Es intérprete del francés del Dalai Lama y ha publicado libros con unas magníficas fotografías suyas -para él una forma de poder compartir con los demás los privilegiados momentos de belleza que vive en los sublimes paisajes del Himalaya y al lado de los maestros espirituales.

Es autor de bestsellers como “El Monje y el filósofo” (Ed. Urano) -que escribió junto a su padre-, “El infinito en la palma de la mano” (Ed. Urano), “En defensa de los animales” (Ed. Kairós), “Cerebro y Meditación” (Ed. Kairós), entre otros. Sus obras se traducen a diversos idiomas y se distribuyen por todo el mundo.

​Apoya la economía solidaria

Ricard también ha estado en el Foro económico mundial de Davos para reivindicar la economía solidaria y los beneficios del altruismo. Asegura que, a pesar de lo que asegura la teoría de la evolución, ningún estudio científico demuestra que el ser humano es un ser egoísta. Todo lo contrario.

La ciencia muestra que tenemos una gran capacidad para desarrollar un altruismo auténtico y que la cooperación ha resultado mucho más creativa para lograr elevados niveles de organización que no la competición y la lucha individual por la supervivencia.

En su libro “Economía solidaria. Conversaciones con el Dalái Lama sobre el altruismo y la compasión” (Ed. Kairós) argumenta que, a pesar de que la teoría económica asegura que la gente se mueve únicamente en interés propio, las personas con valores materialistas son más infelices, mientras que las personas capaces de cooperar, de sentir compasión y de comportamientos altruistas son más felices. Está convencido que no podemos seguir pensándonos como somos seres insulares y que el mundo necesita dar un giro a los sistemas económicos.

"El altruismo es lo único que nos permite enfrentar los desafíos del siglo XXI"

-El capitalismo, el culto al egoísmo y al poder del individuo parece que nos van a conducir a la autodestrucción y todo apunta que somos incapaces de modificar nuestro funcionamiento. ¿Es usted optimista con el futuro de la humanidad? ¿Cómo podemos deshacernos del egocentrismo y favorecer el desarrollo de una economía más solidaria y un funcionamiento más altruista ?
-El altruismo es el único concepto que nos permite enfrentar los desafíos del siglo XXI y combinar las exigencias que tenemos a corto, medio y largo plazo. Está claro que el egoísmo no lo conseguirá. En cambio, aprender a tener más en cuenta a los demás puede llevarnos a corto plazo hacia una economía más solidaria y medio plazo a favorecer nuestro desarrollo así como el de los demás. Y, a largo plazo, el altruismo es esencial para evitar grandes sufrimientos a las futuras generaciones. Por lo tanto, el altruismo es el único concepto que permite a los científicos -que son quienes saben aquello que se debe hacer para evitar la destrucción del planeta-, a quienes deciden las políticas, a los emprendedores sociales responsables de la calidad de vida de los ciudadanos y ciudadanas, así como a aquellos que se preocupan por las exigencias que tenemos a corto plazo, sentarse todos juntos alrededor de una misma mesa con el objetivo de construir un mundo mejor. El altruismo no es una noble utopía un poco ingenua, se trata de la única solución pragmática ante los grandes desafíos que tenemos en el siglo XXI.

-¿Y cómo se desarrolla un ser menos centrado en sí mismo, algo que asegura nos ayuda a ser más felices? Desde su perspectiva, ¿qué costumbres son más importantes para cultivar la felicidad y la libertad interior?
-Si de la mañana a la noche sólo pensamos “yo, yo, yo”, hacemos que nuestra vida sea miserable y también la vida de quienes nos rodean. Al contrario, el amor altruista y la bondad constituyen la mejor manera de hacer el bien en los demás y en nosotros mismos. Evidentemente los demás aprecian nuestra bondad, pero la bondad es también el estado mental más satisfactorio porque hace que nos sintamos en armonía con nuestra profunda naturaleza. Por lo tanto, es necesario, mediante el entrenamiento de nuestra mente y mediante la meditación, cultivar las cualidades humanas fundamentales que hacen de nosotros un buen ser humano, un ser humano feliz. Entre estas cualidades se encuentran en primer lugar el altruismo y la compasión, pero también la satisfacción, el discernimiento, el equilibrio emocional y la libertad interior.

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-¿Y eso incluye el hábito de no comer carne ni pescado? ¿Ser vegetariano es también una buena costumbre a tener en cuenta para ser más feliz?
-¡Es sobre todo una buena costumbre para lograr la felicidad de los demás! Se calcula que desde la aparición de nuestra especie en la Tierra han habitado en ella unos 110 mil millones de Homo Sapiens. Pues este es el número de animales terrestres y marinos que nosotros matamos cada dos meses para satisfacer nuestras supuestas necesidades y como si se tratara de algo perfectamente normal y moralmente aceptable. Y de hecho con ello en realidad todo el mundo sale perdiendo. Los animales son las primeras víctimas. Pero también pierde nuestro entorno, puesto que la crianza destinada a la producción de carne es el segundo factor de emisiones de gases de efecto invernadero más grande del mundo. También pierden los humanos porque los 800 millones de toneladas de cereales destinados a la producción de carne podrían servir para alimentar a 1,5 billones de personas en los países que producen estos cereales. Finalmente, según numerosos estudios científicos y según un informe global de la Organización Mundial de la Salud, el consumo regular de carne es perjudicial para la salud. Por lo tanto es sumamente deseable extender nuestra bondad a las otras 8 millones de especies animales que son nuestros conciudadanos en este planeta.

-Se han descubierto numerosos beneficios sobre la práctica de la meditación. Pero, desde su perspectiva, ¿qué beneficios son los más importantes?
-La meditación es un entrenamiento de la mente y tenemos que lidiar con nuestra mente de la mañana a la noche. Esta mente puede convertirse en nuestra mejor amiga o en nuestro peor enemigo. Dedicamos mucha energía a mejorar las condiciones exteriores de nuestra vida, sin embargo menospreciamos la importancia que tiene el funcionamiento de nuestra mente sobre nuestra calidad de vida. Es nuestra mente la que transforma en bienestar o en malestar nuestras percepciones sobre el mundo exterior y sobre aquellos que nos rodean. La meditación puede también ayudarnos a reducir las rumiaciones sobre el pasado y las anticipaciones ansiosas que hacemos sobre el futuro. La meditación permite encontrar un mejor equilibrio interior, desarrollar una mayor resiliencia y gestionar mejor los altibajos de la existencia.

-La psiquiatría actual trata la ansiedad y la depresión, males muy frecuentes en nuestras sociedad occidentales, con medicación. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Piensa que la meditación podría ser un medio de sanación más adecuado?
-Está establecido, gracias a los trabajos desarrollados desde hace 30 años numerosos investigadores entre ellos John Teasdale, Mark Williams y Zinder Segal, que la meditación asociada a una terapia (MBCT, Mindfulness Based Cognitive Therapy) practicada durante seis meses reduce entre el 30 y 40% el riesgo de recaída en aquellas personas que han que han vivido dos episodios de depresión grave. Este efecto es tan poderoso como el de los medicamentos, pero posee además la ventaja de proteger a las personas a largo plazo. Sin embargo, no se trata de abstenerse de tomar medicamentos cuando sea necesario. Se requiere el consejo de un médico competente.

-Si tuviera un hijo o una hija, un nieto o una nieta, ¿qué le diría que es la vida y qué le gustaría transmitir como lo más importante en la vida?
-Desde el plano personal les aconsejaría cultivar la bondad, la apertura al otro, la capacidad de maravillarse ante la naturaleza y ante el potencial que todos tenemos en nuestro interior de convertirnos en mejores seres humanos. Debemos tomar la medida de este potencial extraordinario que proporciona la existencia humana y extraer de ella la quintaesencia con el fin de desarrollarnos contribuyendo a la felicidad de los demás y reduciendo sus sufrimientos.

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