Entrevista a Stanislav y Christina Grof

"La curación se encuentra dentro"

Creadores de la técnica de respiración holotrópica y referentes de la psicología transpersonal, nos cuentan las claves para superar traumas y adicciones.

Josan Ruiz

Geógrafo

Stanislav Grof (1931) es un psiquiatra checo que en 1956 participó en los primeros experimentos para investigar las posibilidades terapéuticas que ofrecía el LSD, cuando aún era un fármaco patentado por Sandoz (Delysid, 1947) y no la droga que impulsaría la revolución cultural de los sesenta y el movimiento hippy.

Grof comprobó en la práctica que el LSD podía resultar muy útil en enfermos terminales de cáncer. Tras la invasión rusa de 1968 pasó a ser jefe de investigación psiquiátrica en la Universidad de Maryland y siguió empleando el LSD en terapia hasta su ilegalización.

De 1973 a 1987 residió en el Instituto Esalen. En ese enclave de California, donde tomarían forma terapias como la gestalt o el rolfing, fue donde junto a su esposa Christina desarrolló la técnica de la respiración holotrópica.

Ya no era preciso emplear drogas para ampliar la perspectiva del mundo y de uno mismo. Bastaba con respirar del modo adecuado, impulsado por el trabajo en grupo y contando con un apoyo incondicional y una música evocativa.

Grof es un pionero de la psicología transpersonal, un explorador de la conciencia, que ha dirigido más de 35.000 sesiones de respiración holotrópica. A sus 80 años muy bien llevados, sabe de lo que habla cuando dice que cada ser humano puede encontrar dentro de sí las claves de su curación.

Stanislav y Christina Grof viajan a España a menudo para colaborar en los módulos de formación en respiración holotrópica que imparte el equipo del Grof Transpersonal Training (GTT) en un hotel de la Costa Brava.

La editorial Liebre de Marzo, que publica su obra La Respiración Holotrópica, aprovechó la circunstancia para invitarnos a un coloquio con ellos y otras personas interesadas en esta poderosa técnica de sanación y de exploración personal. Conversar con él y con Christina en este coloquio supuso todo un privilegio. Ben de Loenen fue el amable traductor.

Hacia la totalidad

–¿Cómo veis el futuro de la psicología transpersonal?

Stan: –Viajando vemos cada vez más personas que levantan la mano y dicen: "He tenido una experiencia transpersonal". Se trata de algo más aceptado socialmente, crece el interés en el mundo. Y sobre todo en España: las sesiones más grandes y vibrantes de formación en respiración holotrópica las realizamos actualmente en España con Juanjo Segura y Sitara Blasco.

–Habéis publicado la obra La respiración holotrópica. ¿Pero esta técnica se puede aprender en un libro?

Christina: –El libro aborda a fondo la técnica. Pero no es un manual para hacerlo uno mismo. Después de 35 años impartiendo talleres de respiración podemos decir que se trata de un trabajo muy profundo, pero que para realizarlo se precisa la compañía de alguien experimentado, pues las personas pueden acceder a estados de conciencia desconcertantes para ellas.

Stan: –Los estados de conciencia holotrópica son comunes a la humanidad. Nosotros solo hemos creado un método más. El trabajo de los chamanes tiene estrecha relación con eso, también la muerte y el renacimiento ritual que proponen algunas religiones.

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La conciencia también ayuda a sanar. ¿Cómo?

La psiquiatría considera muchos de esos estados patológicos, como si no hubiera espacio para ellos en la mente de una persona equilibrada. Pero trabajar con ese tipo de estados ofrece un conocimiento muy importante de la psique y abre excelentes posibilidades terapéuticas.

El mapa de la psique que propone la respiración holotrópica muestra la estrecha relación entre materia y conciencia, lo que de alguna manera también se plantea la física más avanzada. Si se quiere trabajar terapéuticamente con esos estados, la psicología transpersonal es, a nuestro juicio, la que ofrece el paradigma más coherente.

–¿Qué significa holotrópica?

Stan: –Holotrópica deriva del griego holos (totalidad) y trepein (movimiento hacia). Significa, pues, acercamiento a la totalidad. Una palabra opuesta sería "hilotrópica", de hylos, materia. La conciencia hilotrópica lleva a experimentar el mundo como cuerpos de materiales sólidos separados entre sí.

Una técnica para abordar traumas

–¿Qué puntos de acuerdo y desacuerdo tienes con la estructura de la conciencia que propone Ken Wilber?

Stan: –Mi web recoge la correspondencia que he intercambiado con Ken Wilber sobre este tema. Según Wilber, la conciencia se despliega siguiendo una estructura evolutiva, con hitos concretos. Afirma que entrar en ese camino equivale a subir por una escalera que conduce siempre hacia arriba.

Pero yo considero que a veces debes ir atrás para poder avanzar de nuevo, o bien bajar al "sótano" para acceder a un nivel superior. Revivir el trauma del parto, episodios trágicos de tu vida o estados kármicos... todas esas regresiones aparentes al mundo inconsciente, si se realizan en un marco adecuado, ofrecen la oportunidad de ir realmente adelante o hacia arriba sin dejar fantasmas por el camino.

–¿La respiración holotrópica es un buen vehículo para abordar traumas?

Christina: –Sí, es una herramienta muy eficaz. Hemos tenido personas que han estado en la guerra, donde han vivido experiencias dramáticas; otras han sufrido graves agresiones físicas o traumas emocionales. También personas que tuvieron nacimientos muy difíciles, sin ellas saberlo, y que se sorprendieron volviendo a revivir su parto.

"La respiración holotrópica ayuda a comprender el trauma y a integrarlo de manera constructiva, de modo que no suponga un lastre existencial."

Stan: –La mayoría de psicoterapias se basan en la palabra. Pero con la palabra no se logra llegar a la fuente de ciertos traumas. Con la respiración holotrópica pueden abordarse los traumas que comparten una base física y emocional, como el de las personas que estuvieron a punto de morir ahogadas o en el parto. Hablando no se pueden resolver los traumas del parto. Eso requiere un trabajo más profundo, con respiración o sustancias psicodélicas.

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"Hay personas traumatizadas que no son conscientes de ello"

–Tras tantos años trabajando sobre la experiencia del nacimiento, ¿cómo resumiríais lo que habéis aprendido?

Stan: –Mediante la respiración holotrópica una persona puede ganar conciencia de lo que supuso el proceso de su parto. Descubre así cómo eso ha podido condicionar su conducta o su carácter. Y gracias a esa información se siente más libre para actuar a partir de este momento.

Se está creando un campo nuevo dentro de la psicología que es la psicología perinatal o prenatal. Tiene gran interés para terapeutas muy diversos: ginecólogos, comadronas, doulas...

Estas personas pueden aprender también de su propia experiencia. Por ejemplo, revivir su nacimiento les ofrece información de primera mano para su trabajo al guiar o facilitar los partos.

Todo esto también está permitiendo que se cuide cada vez más la forma en que recibimos a los niños en el mundo, pues está comprobado que el niño es consciente de esa experiencia y guarda recuerdos de ella.

Los riesgos de la respiración holotrópica

–¿La respiración holotrópica se puede utilizar con ancianos?

Stan: –Hemos trabajado con personas de hasta 85 años. Pero entonces aumenta la posibilidad de tener problemas cardiovasculares.

En estos casos sería preferible usar sustancias psicodélicas, si no estuviesen prohibidas. La respiración requiere un esfuerzo continuado, mientras que un psicodélico realiza esa tarea por ti.

En personas con cáncer terminal tengo una amplia experiencia de terapia con LSD. Considero que es una sustancia óptima, tanto para obtener una mejoría psicológica ante el miedo o la angustia que comporta la propia muerte como para atenuar el dolor físico. Por desgracia, estas personas no están preparadas para el esfuerzo que requiere la respiración.

–¿Qué riesgos implica la respiración holotrópica? Lo pregunto porque en yoga, por ejemplo, para hacer prácticas respiratorias (pranayama) antes se aconseja un gran trabajo tanto corporal como ético.

Stan: –Las técnicas de respiración holotrópica son mucho más suaves que las del pranayama. La hiperventilación no es tan intensa, ni se realizan retenciones de aire. El requisito básico de la respiración holotrópica es la calidad de la atención a la propia respiración, no la hiperventilación. Hemos trabajado a fondo con Jack Kornfield para desarrollar esa calidad de la atención.

La respiración holotrópica es una técnica que hace aflorar a la superficie de la mente vivencias muy profundas y genera una experiencia de notable intensidad, pero fisiológicamente no existe peligro. De todos modos, en la preselección se comprueba que la persona no tenga problemas cardiovasculares importantes, no esté en tratamiento farmacológico ni presente otros factores de riesgo.

El mayor problema que puede darse es que se abra un tema biográfico personal y que este no se pueda cerrar adecuadamente; por ejemplo si el curso discurre en un hotel, llega la hora de salir y la persona está en medio de su proceso. Pensemos que algunas personas pueden experimentar estados que podríamos denominar psicóticos.

"Lo importante, por tanto, es poder cerrar y ordenar lo que se ha abierto. La clave es poder ofrecer atención incondicional todo el tiempo que sea necesario, tal como hacen quienes se han formado en la técnica."

–¿Qué le dirías a alguien que tuvo una experiencia con respiración en la que todo parecía maravilloso, pero a quien luego le cuesta sobrellevar la vida cotidiana o llora sin motivo?

Stan: –Si llora sin saber por qué, le diría que no tuvo una experiencia completa. Debería entrar de lleno en el terreno transpersonal y luego volver a la vida cotidiana. Esos síntomas sugieren que se quedó con un pie en cada sitio. Debería llorar de verdad, sacar todo eso que ha salido a medias a la superficie. El proceso debe estar cerrado, lo que implica hacer cosas que permitan ahondar y completar su experiencia.

Asimismo, hay que ser prudentes para no dejarse arrastrar por lo que parece una experiencia fantástica, con sensaciones magníficas e ideas maravillosas, porque luego la vida cotidiana puede derrumbar todo eso. Mi consejo es esperar al menos dos semanas para tomar cualquier decisión importante, por ejemplo en el amor o en el trabajo.

Hablo por experiencia: mi matrimonio anterior empezó de esa manera. Afloraron arquetipos, la vida parecía un sueño, se producían sincronicidades inauditas, había arcoíris dobles en el cielo... Solo fue un espejismo. Hay que esperar a haber aterrizado completamente antes de emprender acciones en la tierra.

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–¿La respiración holotrópica es un buen entrenamiento para afrontar la propia muerte o para acompañar a alguien que va a morir?

Stan: –Hemos escrito un libro sobre eso: El viaje definitivo, también editado por la Liebre de Marzo. Se puede tener una vivencia muy realista de la propia muerte con la respiración holotrópica. Y también de quien uno cree que es. Eso brinda una visión mucho más holística de la vida, no se tiene tanto apego o identificación a que solo se es un cuerpo.

Los chamanes realmente iniciados también conectan con esos estados o dimensiones, y luego vuelven y los utilizan para asistir a las personas en situaciones graves. Los rituales de paso de las diversas religiones también se preocupan por estos temas.

"La respiración holotrópica puede ser una forma de morir antes de morir."

Siempre tendremos la experiencia final, pero es factible cierta preparación. En el siglo xvii, el monje agustino Abraham de Sancta Clara decía: "Las personas que mueren durante su vida no mueren cuando mueren". La muerte es probablemente nuestra última gran oportunidad de aprender en esta vida. Tal vez un momento en el que toda nuestra experiencia previa puede ser cambiada por otra cosa.

La encrucijada de la adicción: drogas y terapia

–¿Qué podéis decir sobre el uso de sustancias psicodélicas en terapia psicológica?

Stan: –Existen dos grandes familias de sustancias. Por un lado, el LSD, la mescalina y la psilobicina, por ejemplo. Antes de que el LSD fuera ilegal, numerosos terapeutas trabajaban con él y obtenían resultados valiosos.

Por otro, la familia de las anfetaminas, donde tendríamos el MDMA, el DMA o el 2CB. Este segundo grupo de sustancias son psicológicamente mucho más suaves –poca gente ha tenido una experiencia difícil con ellas–, sin embargo, se trata de sustancias fisiológicamente mucho más peligrosas que las del primer grupo.

Por otra parte, las sustancias del segundo grupo facilitan una apertura emocional de la persona. Se dice que el MDMA ha salvado muchos matrimonios y esta sustancia también ha mostrado su eficacia para abordar el estrés postraumático en los veteranos de guerra.

Desgraciadamente la psiquiatría apenas dispone de sustancias legales con las que se puedan curar estos traumas. Recordemos que en algunas guerras Estados Unidos ha tenido más bajas por suicidios tras la contienda que en el campo de batalla.

–¿Qué puede aportar la psicología transpersonal en el tema de las adicciones?

Christina: –Después de haber sido yo misma adicta al alcohol durante 7 u 8 años y haber trabajado con personas adictas a él durante 25 años puedo hablar a partir de mi propia experiencia.

En cierto modo el alcohol trabaja en el nivel más básico de lo que se podría llamar un tipo de unión espiritual. Muchas personas adictas a él tienen una gran necesidad de sentirse conectadas a algo más grande. Se trata de personas que comparten una historia de traumas y luego desarrollan adicciones de algún tipo.

Se bebe para bajar el dolor del pasado, pero también para sentirse más completo. Se bebe en un festejo y de repente disminuyen las barreras entre uno y los demás, aunque a menudo eso no sea más que una caricatura. La cocaína y la heroína también pueden inducir esa experiencia de falsa espiritualidad.

Si la persona se adentra por ese camino puede consumir más y más sustancias. De ese modo se vuelve adicta y el resultado ya no se parece a la experiencia inicial. Obtiene algo totalmente diferente. Empieza a sentir que no tiene control, que la unión desaparece, que todo se está muriendo en su vida.

La psicología transpersonal puede ofrecer una ayuda en ese momento. Si dejas que tu ego muera hay todo un mundo nuevo al otro lado de esta experiencia. Ahora bien, hay un momento muy triste y muy problemático en ese dejar morir a tu ego, porque resulta terriblemente realista.

Pero solo existen dos opciones: la sobredosis o suicidio... o bien la muerte del ego con un renacimiento posterior. Pasar entonces por un programa espiritual de rehabilitación puede cambiar la vida de la persona adicta. Para ello deberá avanzar despacio y trabajar día a día.

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El primer viaje

–¿Qué aprendiste en Praga, en 1956, cuando tuviste tu primera sesión de LSD en el seno de un experimento en la facultad de psiquiatría?

Stan: –Yo era una persona por la mañana y otra completamente diferente por la noche. Mi familia era muy religiosa y yo ateo. Creía firmemente en la psicología que me habían enseñado en la universidad. De repente se abrió ante mí un universo distinto y eso generó un cambio total, que sigo viviendo cada día, porque ahí descubrí mi vocación. En la psiquiatría que estudié, este tipo de estados se consideran patologías o disfunciones psicóticas, pero comprobé que podía ser lo contrario. Esos estados, en que algunas personas acceden a dimensiones hasta entonces invisibles, no son distorsiones patológicas, sino algo que puede completar un desarrollo personal.

–Vamos a viajar a Uzbekistán y queremos realizar una respiración holotrópica en unas ruinas, en un enclave especial. ¿Qué nos aconsejas?

Christina: –Primero, asegurarse de que el sitio es seguro y de que se puede oír bien la música sin que esta se pierda.

Stan: –Y también mucha prudencia, porque cada lugar alberga un tipo de energía, un poso del pasado, y en estos estados se puede conectar muy vívidamente con él. Hay enclaves que tienen un karma especialmente duro.

Por ejemplo, en Palenque yo creía que podría aprender algo importante sobre los mayas, pero conectar con los sentimientos de las personas jóvenes que aguardaban allí el instante de ser sacrificadas fue terrible. Aunque es cierto que se puede sentir un gran amor y compasión por las víctimas...

En Alemania, por ejemplo, las sesiones de respiración holotrópica son más duras que en otros sitios. Es algo que flota en el país. Personas que vivieron los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial en el vientre de sus madres tuvieron sesiones bastante difíciles. Otras personas revivieron dramas de la guerra que no habían presenciado.

–¿En la respiración holotrópica conviene tener una intención o un propósito o es mejor entregarse a la experiencia?

Christina: – Lo ideal es entrar sin ningún tipo de idea de lo que vas a trabajar, con la mente abierta. De ese modo se podrá ver lo que tu propia psique te tiene reservado.

Stan: –Esta puede ser una de las diferencias con las terapias habladas. En ellas la persona comenta sus problemas y el terapeuta usa su mente para comprenderla y ayudarle a poner orden en esa cuestión. Pero con la respiración holotrópica simplemente sucede lo que tiene que suceder.

Hay muchas escuelas psicológicas, cada una con sus propios mecanismos para conseguir mejorías o soluciones. Con los estados holotrópicos, sin embargo, se considera que lo que guía a la persona es su propia inteligencia de curación. Una sabiduría que existe dentro de ella y que le lleva a los temas que hay que trabajar en ese momento. Nosotros simplemente acompañamos en ese proceso y ayudamos a la persona a ir hasta el final.

"Con los estados holotrópicos se considera que lo que guía a la persona es su propia inteligencia de curación."

Conciencia y realidad

–¿Qué es la realidad para vosotros? (carcajada general)

Stan: –Después de haber trabajado con decenas de miles de personas en estos estados, mi visión de la existencia se acerca a la del hinduismo y el budismo. En Occidente hemos aprendido que la materia está primero y que la conciencia es un producto derivado de ella. Mientras que, para mí, la conciencia sería la primera cosa.

Me resulta más fácil comprender cómo la conciencia puede crear la materia, o mejor dicho, la experiencia de la materia en este mundo, que a la inversa. Podemos engañar la visión con hologramas o al oído con sonidos holofónicos; cuesta más falsear el tacto o la materia. Conocemos una parte ínfima de la realidad material, y aún menos de la conciencia.

Christina: – Yo no tengo ni idea de qué es la realidad. Pero considero que la vida es un ejercicio de práctica espiritual, no de perfección espiritual.

Un amigo nos regaló un hermoso buda de bronce que tenemos en un pequeño jardín. Permanece allí sentado, no importa qué suceda, siempre con su sonrisa tranquila. Tanto si hace sol como si llueve o le cae un tronco encima, él mantiene su sonrisa. Si un día brota una flor muy bonita a su lado tampoco se inmuta.

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Mi esperanza es poder encontrar dentro de mí un centro donde pueda estar con amor y compasión por la vida en todas sus formas. Desde la cosa más terrible, como este terremoto de Japón, al nacimiento de un nieto, o una maravillosa experiencia transpersonal. Pero siempre equilibrado sobre la tierra, pudiendo ofrecer lo mejor en cada circunstancia y no luchando contra el mundo, o creyendo que este me atropella.

Una estatua difiere de una persona, pero para mí el Dalai Lama es un ejemplo viviente de lo que digo. Recibe a refugiados tibetanos que llegan a la India en condiciones horribles tras cruzar el Himalaya, y a seguidores de Occidente sin problemas económicos. Y con todos tiene una misma presencia atenta y amorosa.

"Mi deseo es poder ofrecer lo mejor en cada situación y no luchar contra el mundo, o creer que este me atropella."

–Ante la crisis actual, ecológica, económica, seguramente mundial, ¿qué papel juegan las personas?

Christina: –La crisis actual para mí tiene mucho paralelismo con los procesos de adicción. En este caso se trata de adicción al consumo, al petróleo, al poder, al dinero... Se sacrifican la naturaleza y las personas para mantener ese consumo, no se retrocede ni ante la guerra. Como en el caso de la adicción, para mí el dilema es: o suicidio o muerte del ego.

Stan: –Para la psicología transpersonal estos síntomas son una muestra de falta de desarrollo de la conciencia. Si tuviésemos el corazón y la mente realmente abiertos esto no sucedería. No podemos superar constructivamente la crisis sin realizar un profundo cambio interno.

Obras de Stanislav Grof

En Ed. Liebre de Marzo:

  • La respiración holotrópica
  • La tormentosa búsqueda del ser
  • La psicología del futuro
  • Psicoterapia con LSD
  • El viaje definitivo
  • Cuando ocurre lo imposible

En Ed. Kairós:

  • El poder curativo de las crisis
  • El juego cósmico
  • La consciencia transpersonal
  • Psicología transpersonal

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