Entrevista a Lucy Vincent. Doctora en Neurobiología.

"Los fenómenos biológicos que sustentan el amor tienen una vida útil limitada."

¿Es el amor el mejor truco de magia inventado por la evolución? Lucy Vincent, neurobióloga especialista en plasticidad cerebral, desentraña en esta entrevista los misterios del enamoramiento en relación con las hormonas.

Gema Salgado
Gema Salgado

Periodista especializada en salud mental

El resorte que mueve el mundo y que sublima la vida humana, el amor, podría tener más que ver con toda una serie de factores bioquímicos y hormonales de lo que imaginamos.

Lucy Vincent, neurobióloga, especialista en plasticidad cerebral y escritora que ha publicado recientemente Neurobiología del amor (Ed Gedisa), nos desentraña en esta entrevista los misterios del enamoramiento como el mejor truco de magia inventado por la evolución.

–¿Hasta qué punto el amor es un asunto de hormonas, de feromonas y de neurotransmisores?
–De hecho, todo lo que sucede en el cuerpo es una cuestión de hormonas, feromonas y neurotransmisores. No nos sorprende cuando se trata de la digestión o el sexo, pero es difícil aceptarlo cuando nuestras emociones están involucradas. Sin embargo, las emociones también son generadas por hormonas, feromonas y neurotransmisores y no por eso tienen menos sentido.

–¿Cuáles son las señales químicas que emitimos cuando nos sentimos atraídos por otra persona? ¿Qué ocurre en el cerebro y en el cuerpo?
–¡Escribí un libro completo para describirlas, así que es difícil resumir! No obstante, sí puedo decir que hay un intercambio de mensajes concernientes a todos nuestros sentidos (sonido de la voz, olfato, simetría del cuerpo, forma de la boca, sensibilidad del tacto…) con una especie de «chek list» en el cerebro de cada uno que marca las respuestas correctas antes de dar su veredicto: «sí, me atrae esta persona y profundizaré probándola más con conversaciones profundas, conociendo a sus amigos y familiares, observando sus hábitos y pasatiempos», o por el contrario: «no, esta persona no me acaba de hacer el peso».

–¿Y si queremos ir más allá en el encuentro?
–Entonces se ponen en marcha los procesos hormonales del deseo. Esto se ve en los chicos que descubren que su barba crece más rápido de lo habitual debido a la mayor liberación de testosterona. En las chicas vemos más color en las mejillas, ojos más brillantes debido a una mayor sensibilidad al estrógeno circulante y un aumento de la dopamina central…

Una vez que se establece la relación y nos enamoramos, entonces los cerebros se encuentran en un estado muy particular. Primero nuestro juicio se ve afectado y descubrimos que nuestra pareja es excelente, haga lo que haga. ¡Dicen que el amor es ciego! También nos hacemos adictos a ella y nos cuesta soportar sus ausencias. Los celos son el tercer signo bien documentado de estar enamorado: quieres a tu amante solo para ti.

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–¿Qué particularidad neurobiológica tienen las parejas que duran más tiempo juntas? La pareja típica que envejecen juntos después de largos años de amor?
–Los fenómenos biológicos que sustentan el amor tienen una vida útil limitada, y sobre los 18 a 36 meses se desvanecen para dar paso a una interacción más parecida a la de dos amigos o familiares cercanos.

Todos los fenómenos que definen el estado de amor ya no funcionan a partir de este momento, por lo que toleramos mejor las ausencias del otro, somos mucho menos celosos del tiempo que él o ella pasa con sus amigos/familia y comenzamos a juzgarle tan duramente como a todos sus otros conocidos. Se pasa claramente por un periodo difícil de adaptación a un nuevo tipo de relación.

Las investigaciones demuestran que las parejas que permanecen juntas son las que se han tomado el tiempo para conocerse profundamente y para apreciar la personalidad del otro. Queda también el arma secreta de las parejas que funcionan: el sexo, que juega un papel importante de reconciliación, pues todos los gestos íntimos entrañan la liberación de oxitocina, la hormona del vínculo.

–El amor sublima la vida humana, pero vamos cada vez más hacia un mundo más frío donde las relaciones sexuales desprovistas de amor se venden como lo más común…
–Toda relación sexual es un trato, especialmente aquellas que se realizan en un profundo estado de amor. La reproducción sexual se basa en un intercambio de bienes y en el caso de la especie humana, en su hábitat natural, la hembra hace crecer al niño en su cuerpo y luego lo amamanta, pero el macho debe aportar recursos en cuanto a alimentación, protección y abrigo.

Este intercambio está tan en la base que de ahí surge la necesidad del estado de amor, como un pacto que suelda a los dos socios durante el tiempo necesario para la realización de la reproducción.

Las relaciones sexuales que no se dan en el marco de una relación de larga duración no tienen necesidad de respetar este trato y no hay reproducción, por lo que el estado de enamoramiento no es necesario, pero esto no quiere decir que las relaciones sexuales estén desprovistas de sentido o de sentimiento.

–Me ha parecido muy curioso un dato que ofrece en su libro: las mujeres prefieren a los hombres simétricos…¿Me lo puede explicar?
–La simetría es un signo biológico de crecimiento en buenas condiciones, sin enfermedades graves y sin desnutrición, por lo que se busca inconscientemente como señal de una buena herencia genética.

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–En las relaciones heterosexuales, ¿qué busca una mujer en un hombre y un hombre en una mujer a la hora de encontrar pareja y cuál es la razón neurobiológica que subyace detrás de ello?
–Las mujeres producen un óvulo al mes, pero los hombres producen millones de espermatozoides todos los días, y sin embargo, se necesita un óvulo y solo un espermatozoide para traer al mundo a un nuevo bebé humano. Además, las mujeres aportan el útero, por lo que su cuerpo es menos apto durante el embarazo, y también aseguran la lactancia.

Si el hombre, en este sentido, no proporciona ningún recurso biológico, la mujer en cambio sabe cuándo trae un hijo al mundo que es suyo, está 100% segura del éxito de su misión biológica, de transmitir sus genes. Los hombres no tienen esta garantía (no pueden estar seguros de que el niño sea suyo).

Esta situación explica por qué los hombres buscan mujeres fértiles (jóvenes, sanas, bellas…) con signos de fidelidad, que les den la máxima garantía de quedar embarazadas rápidamente, pero solo con ellos, mientras que las mujeres buscan hombres que sean capaces de proporcionarles los recursos materiales para llevar a término su embarazo (signos de estabilidad económica).

–¿Qué opinión le merece el amor romántico o el amor eterno, ese que sigue después de la muerte de la pareja?
–Los investigadores dicen que el ser humano es monógamo; es decir, que tiende a tener una sola pareja durante años, aunque puede tener varias a lo largo de su vida.

Algunas parejas duran toda la vida y después de la muerte de uno de ellos, el superviviente no reemplaza al otro, pero también hay parejas que estando igual de enamoradas durante la vida de su pareja, cuando esta fallece, su amor no dura tanto. Son dos formas de ser, al igual que se puede ser tacaño o generoso, alto o bajo, optimista o pesimista: todas estas estrategias han sido probadas por la evolución.

–¿Cree en las almas gemelas?
–Sí.

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