El poder de la damiana

Cómo usar la damiana para tu bienestar sexual

El efecto de la damiana sobre la libido no es directo. Pero sin ser afrodisiaca, favorece unas relaciones sexuales más placenteras mejorando el ánimo y la fatiga.

Jordi cebrián
Jordi Cebrián

Periodista especializado en plantas medicinales y ecología

El misionero jesuita Juan María de Salvatierra, un español de origen italiano, fue el primer europeo, a finales del siglo XVII, que documentó el uso que los mayas del sur de México hacían de unas hojas que llamaban mizibcoc.

Las bebían en infusión, con un edulcorante, o bien las fumaban o las quemaban como incienso, para aliviar la sensación de mareo y la pérdida de equilibrio, y como vigorizante sexual.

Casi doscientos años después, a mediados del siglo XIX, esa misma planta, que no era sino la damiana, se ofrecía ya en forma de tintura en los Estados Unidos como un poderoso afrodisiaco.

Aún hoy día la damiana es tenida por una planta prodigiosa para estimular la libido, tanto en hombres como en mujeres, y así se publicita en muchos foros, incluido internet.

Sin embargo, aunque sí parece que puede facilitar las relaciones sexuales por su acción sobre el sistema nervioso, no existen suficientes estudios científicos que avalen de forma definitiva un efecto afrodisiaco.

¿Cómo afecta la damiana al sistema nervioso?

La damiana (Turnera diffusa o T. aphrodisiaca) es un arbusto de hasta dos metros de alto, muy aromático, con las hojas lanceoladas, de márgenes aserrados, flores amarillentas reunidas en inflorescencias densas y frutos carnosos, de sabor dulzón.

Crece en el sur de California y en Texas, por todo México hasta Centroamérica y en el Caribe, en varias especies afines, y florece a final de verano.

El nombre de "damiana" se lo puso, al parecer, el propio Salvatierra, en honor a Pietro Damiani, clérigo italiano del siglo XI y santo patrón de los farmacéuticos.

Con fines medicinales se usan las hojas. Contiene un aceite esencial de aspecto verdoso y un aroma que recuerda a la manzanilla, con cineol y timol, así como heterósidos cianogénicos, flavonoides, resinas, principios amargos como la damianina y alcaloides.

La damiana destaca como un excelente tónico y estimulante del sistema nervioso central. Se utiliza para mejorar el humor en caso de abatimiento, convalecencia tras una enfermedad, astenia, falta de motivación o bloqueo emocional.

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Aporta una euforia moderada y mejora la fatiga tanto física como psíquica. Se ha indicado, además, como apoyo en procesos depresivos leves o incipientes, como alternativa a los antidepresivos químicos y para tratar la hipocondría, el estrés emocional, las obsesiones compulsivas y los tics nerviosos.

También puede aliviar las indisposiciones o dispepsias causadas por nervios.

Por sus virtudes diuréticas y expectorantes, la damiana se recomienda asimismo para favorecer la diuresis y tratar la inflamación en el tracto urinario, en nefritis, cistitis y ureteritis, y para aliviar ataques asmáticos y bronquitis.

Propiedades de la damiana en la salud sexual

La literatura paracientífica atribuye a la damiana un amplio espectro de virtudes, empezando por su supuesto efecto estimulante de los órganos sexuales.

Se afirma que aumenta el número y la vitalidad de los espermatozoides, que ayuda frente a la eyaculación precoz, los problemas de erección, el derramamiento involuntario de semen y la impotencia.

Se indica como remedio para la enuresis nocturna en chicos preadolescentes, para regular el ciclo menstrual en jóvenes, para calmar los dolores de la menstruación y como aliado en la menopausia, por cuanto contribuye a reducir los sofocos y las sudoraciones nocturnas y puede aliviar la migraña.

Pero no se trata siempre de efectos demostrados y conviene tener en cuenta algunas precauciones:

  • El uso inadecuado o en dosis altas de la damiana puede provocar insomnio, dolor de cabeza e irritación en las mucosas genitales.
  • En altas concentraciones es un purgante enérgico.
  • Al contener alcaloides activos, debe evitarse en el embarazo y la lactancia, y por su efecto excitante, en caso de insomnio, ansiedad, taquicardias, hipertensión nerviosa y colon irritable.
  • No debe administrarse a personas con Parkinson, Alzheimer o desórdenes psíquicos como esquizofrenia.
  • Los diabéticos deben consultar con su médico antes de tomarla.

¿Es la damiana un afrodisiaco como tal?

La etiqueta de afrodisiaco contribuye a popularizar cualquier producto, pero no tiene por qué responder a la realidad.

Según los expertos, la damiana, como estimulante nervioso, puede ayudar a vencer determinadas trabas emocionales, como la apatía, la fatiga, la desmoralización, el pesimismo, el desinterés, la timidez o incluso el estrés, que pueden dificultar las relaciones sexuales, y contribuye a que la persona se sienta más desinhibida.

No obstante, su calidad de vigorizante sexual precisa de más pruebas para poder certificarla.

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¿Cómo se toma la damiana?

Las hojas de la damiana se toman en infusión, a veces mezcladas con otras plantas que potencian su acción. Bastan tres tazas al día, la última alejada del momento de acostarse para prevenir el insomnio.

En herbolarios y algunas farmacias se encuentra también en la forma de extracto líquido (unas 25 gotas diarias en tres dosis), en cápsulas y en tintura (30-50 gotas, diluidas en agua o zumo de frutas).

En algunos países se elaboran cigarrillos con las hojas y se fuman, lo cual produce cierta sensación de euforia, aunque de muy poca duración, nada comparable a la que genera la marihuana.

A continuación presentamos tres remedios de herbolario:

  • Tisana estimulante. Se aconseja para favorecer la desinhibición y mejorar la vida sexual. Se combina damiana con ajedrea, menta, palo de canela y vainilla, a partes iguales. Se hierve una cucharada rasa de la mezcla por vaso de agua 1-2 minutos, se deja reposar otros 5 y se filtra. Se puede añadir azúcar o miel, pero ya sin este apoyo tiene un grato sabor. Se toman dos tazas al día.
  • Tisana descongestionante. Recomendada para afecciones respiratorias con congestión, en faringitis, laringitis, traqueítis y bronquitis. Se combina damiana con flores de gordolobo, hojas de llantén mayor y brotes de pino silvestre, a partes iguales. Se hierve 2-3 minutos una cucharada de la mezcla por taza y se mantiene otros diez en infusión. Se toman hasta tres tazas al día, acompañadas de abundante agua.
  • Tisana para astenia y fatiga. Se indica para combatir la fatiga tanto física como psíquica. Se combina damiana con eleuterococo, nuez de cola y menta, a partes iguales. Se siguen las instrucciones de las fórmulas anteriores y se toman 2 o 3 tazas diarias, en periodos nunca superiores a diez días. Esta fórmula es posible encontrarla también en forma de cápsulas y tintura.

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