Naturopatía

Cuidados naturales para el colon irritable

Rosa Guerrero

Infusiones digestivas como la manzanilla calman los espasmos intestinales y reducen el malestar

El colon irritable es un trastorno funcional del intestino con dolor abdominal y alternancia de diarrea y estreñimiento, sin causas infecciosas que lo justifiquen. Los brotes se manifiestan con un dolor tipo cólico moderado, que mejora yendo al baño y durmiendo. A veces puede aparecer dolor lumbar.

Pautas básicas para el colon irritable

El factor psicológico es la causa más aceptada junto con las intolerancias alimentarias, los cambios hormonales y la genética. Para mejorar los síntomas, puedes seguir algunas de estas pautas:

  • Evita ingerir demasiada fibra, mastica bien y restringe el consumo de legumbres y de harinas procesadas y con gluten. Los glúcidos de cadena corta que llegan al colon ascendente sin digerir generan gases al fermentar que empeoran los síntomas.
  • En cambio, puedes tomar sin problemas hidratos de carbono de tubérculos (como la patata, la yuca o la zanahoria), o de ciertas verduras (por ejemplo, la achicoria, la calabaza, la endivia y el tomate).
  • Añade a tus comidas un suplemento de enzimas digestivas, una cucharada de aceite crudo de oliva de primera presión en frío y un buen probiótico. No olvides incluir en tu dieta alimentos que cuidan tu microbiota.
  • Algunas plantas medicinales, como la manzanilla, el tomillo, la menta y la valeriana, calman los espasmos intestinales. Toma una o dos infusiones al día de alguna de estas plantas para prevenirlos.
  • Acude a un profesional para realizarte un estudio de heces y eliminar bacterias patógenas como la Giardia lamblia, que puede inducir el trastorno.
  • No olvides reducir el estrés. Ingerir alguna planta adaptógena como el eleuterococo (1.500 mg por la mañana antes de almorzar en periodos de dos meses) y un suplemento de magnesio (500 mg media hora antes de dormir) puede ayudar a controlar los brotes.

¿Qué ocurre si me detectan Giardia lamblia?

La Giardia lamblia es un parásito microscópico unicelular que se halla en lagos y pequeños ríos de zonas rurales, pero también en piscinas, jacuzzis, pozos e incluso en aguas municipales. Se alojan en pequeños quistes, que se disuelven y liberan al parásito una vez se instalan en el intestino. La infección se produce tras ingerir agua o alimentos contaminados con materia fecal. También se puede transmitir de persona a persona.

Los síntomas más habituales son cólicos, flatulencia, náuseas, episodios de diarrea acuosa, fatiga o malestar.

Si la microbiota está equilibrada, la infección suele desaparecer entres dos y cinco semanas sin necesidad de tomar fármacos, aunque los problemas intestinales suelen perdurar bastante tiempo tras la desaparición del parásito.

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Alimentos y hábitos para proteger tu microbiota intestinal

La toma de antibióticos no siempre es garantía de eliminación de la Giardia lamblia, pues se ha visto que hay personas que no responden al tratamiento y la infección reaparece al cabo de poco tiempo.

Puedes probar con algunas plantas efectivas para eliminar parásitos intestinales: orégano, nogal, artemisa, ajo, clavo, romero, semillas de pomelo, aloe vera, semillas de calabaza, salvia… Hay productos naturales que incluyen varios de estos ingredientes.

Suelen tomarse de cuatro a seis cápsulas al día, antes de las comidas, aunque conviene siempre consultar con un especialista. El tratamiento es por un periodo de 15 días, un descanso de cinco y otro periodo de 15 días más.

También es aconsejable tomar un probiótico que ayude a regular el sistema inmune y a equilibrar la microbiota intestinal.

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