Prevenir la osteoporosis

Los productos lácteos no refuerzan los huesos durante la menopausia

En todas partes se oye que las mujeres deben consumir muchos productos lácteos, especialmente durante la menopausia, ya que son muy buenos para los huesos. Sin embargo un estudio encontró que los productos lácteos no tienen un efecto protector sobre los huesos, especialmente en esta fase de la vida.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

Los productos lácteos contienen una gran cantidad de calcio, proteínas y otros nutrientes por los que tradicionalmente se han considerado como especialmente beneficiosos para la salud de los huesos. Es un mensaje que perdura desde hace décadas y que se materializa en un gran consumo por parte de personas de todas las edades. Las madres dan a los niños productos lácteos para apoyar su crecimiento y ellas mismas los toman para prevenir la osteoporosis. Al acercarse la menopausia, muchos médicos no dejan de recomendarlos por este motivo.

Sin embargo, se suceden los estudios que contradicen este panorama tan halagüeño para los lácteos. El doctor Taylor C. Wallace, de la Universidad George Mason en Fairfax, Virginia (Estados Unidos) y colegas de las universidades de Purdue y Pittsburgh, han demostrado que, especialmente durante la menopausia, el consumo de productos lácteos no puede ofrecer ningún beneficio para la salud ósea, porque la densidad ósea de los participantes en su estudio disminuyó al margen de cual fuera su consumo de leche o sus derivados.

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¿Las mujeres deben consumir más productos lácteos durante la menopausia?

Las guías nutricionales de muchos países explican que los productos lácteos son la principal fuente de calcio, un mineral esencial par la salud de los huesos. A menudos se recomienda que las mujeres consuman tres raciones de lácteos diarias, por ejemplo, dos vasos de leche y 60 g de queso. La web de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición es así de clara: "La recomendación actual de leche y productos lácteos (yogures y quesos) es de unas 2-3 raciones al día, y el que se cubran estas recomendaciones, especialmente en niños, es fundamental".

Sin embargo, según el estudio americano, en las mujeres durante la menopausia, estas recomendaciones no contribuyen a la salud de los huesos.

Los productos lácteos no pueden proteger contra la osteoporosis

El trabajo, publicado en la revista Menopause, se basa en los datos de 2.355 mujeres de 42 a 53 años, recogidos por el denominado "Study of Women's Health Across the Nation (SWAN)" y ha demostrado que el consumo de productos lácteos no mejora la densidad ósea del cuello del fémur y la columna lumbar. Los lácteos tampoco reducen el riesgo de fracturas.

Por supuesto, a la hora de establecer las conclusiones se distinguió el efecto de los lácteos de otros factores como la altura, el peso, el tabaquismo, la actividad física, la ingesta diaria de calorías, el consumo de alcohol y la ingesta de calcio.

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No es la leche la que te protege contra la osteoporosis, sino tu estilo de vida

La verdadera protección frente a la osteoporosis no se encuentra en los lácteos sino en una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable. Alimentos vegetales como las verduras, las legumbres, los frutos secos y las frutas no solo aportan todo el calcio que se necesita, sino que el minerales va acompañado de otros muchos minerales, vitaminas, fibra y compuestos antioxidantes.

En cambio la leche contiene grasa saturada, que aumenta el riesgo cardiovascular, proteínas que producen alergias en algunas personas y lactasa, un azúcar que no es bien tolerado por el 40% de los adultos.

El ejercicio físico es otro factor muy importante para el estado de los huesos. En este sentido se recomienda:

  • Realizar entrenamiento de fuerza (los músculos bien desarrollados protegen los huesos y las articulaciones), como el que se hace con pesas, gomas y máquinas.
  • Caminar, hacer senderismo, correr o nadar (fortalece los huesos y por supuesto el sistema cardiovascular).
  • Practicar yoga o taichí para mejorar la autoconciencia corporal y el equilibrio, lo que contribuye a la prevención de caídas y, por lo tanto, reduce el riesgo de fracturas óseas.

Referencias científicas:

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