apetito

Escucha tu hambre

¡No comas sin apetito! 11 factores clave

Contamos con mecanismos de control para regular el hambre, la satisfacción y la saciedad. Es importante saber interpretar bien las señales del organismo.

Dr. Jaume Serra

La alimentación es indispensable para la vida, por eso el organismo ha desarrollado mecanismos especiales para proveerse de la energía y de los nutrientes necesarios.

El control de lo que comemos se integra en un conjunto de sistemas orgánicos que envían señales de diferente naturaleza al hipotálamo, situado en la base del cerebro, que ejerce las funciones de "torre de control".

En el interior del hipotálamo se localizan cinco núcleos interconectados que intervienen en la regulación del apetito y que reciben señales del organismo con orígenes distintos, algunas inhibidoras y otras estimuladoras del apetito.

Aprende a escuchar las señales antes de comer

El comportamiento alimentario se manifiesta por episodios discontinuos de ingesta que alterna momentos de hambre y de saciedad:

  • Hambre. La necesidad de ingerir alimentos aparece cuando se generan diferentes señales como, por ejemplo, un nivel bajo de glucosa en la sangre o un aumento de la secreción de hormonas.
  • Saciedad. Surge durante la ingesta debido al efecto acumulativo de señales inhibidoras inducidas por la entrada de los alimentos.

El mecanismo de la saciedad se estructura en una doble respuesta:

  • Inicial. Respuesta a corto plazo, que hace que se deje de comer.
  • Final. Respuesta a más largo plazo, que permite esperar hasta la ingesta siguiente. Las diferentes señales que contribuyen a la duración y a la intensidad de la saciedad constituyen la "cascada de la saciedad".

Importancia de los aspectos emocionales

Los mecanismos reguladores de la ingesta tratan de ajustar las sensaciones de hambre y saciedad a las señales que el cuerpo emite en función de las reservas disponibles. Este sistema está conectado con mecanismos sobre los que los aspectos emocionales intervienen decisivamente.

La conducta alimentaria genera una gratificación sensorial que activa el sistema de recompensa del cerebro. Si bien existen interacciones entre las señales de recompensa y los mecanismos de control metabólico, la decisión de comer depende de una opción personal que puede conducir a desequilibrios alimentarios.

Estos son los 11 factores más importantes que debes saber referente al hambre y la saciedad:

1. ¿De qué forma se regula el apetito?

A partir de señales del tubo digestivo, de las reservas de tejido graso, de la acción de hormonas gastrointestinales y de regiones cerebrales concretas que generan una respuesta global partiendo de informaciones metabólicas, aspectos emocionales y el entorno.

2. ¿Dónde se produce esta regulación?

El centro receptor y emisor de señales que inducen a comer o no se integra en el hipotálamo, situado en la parte baja del cerebro, y en sustancias periféricas: hormonas y péptidos como la colecistoquinina, nivel de glucosa, ácidos grasos en sangre o el neuropéptido Y.

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3. ¿Hay otros actores en este proceso?

El hipotálamo recibe información desde otros centros cerebrales, de órganos como el hígado o el tubo digestivo.

De ellos percibe señales, unas que estimulan el apetito y otras que lo inhiben. También son importantes el estilo de vida o la apariencia de los alimentos.

4. ¿Qué importancia tienen las emociones?

Cuesta discernir cuándo se come por hambre física o por vacío emocional. Existe el denominado apetito emocional que determina, por ejemplo, la cantidad de la ingesta.

Así, a menudo el aburrimiento incide en un aumento de las ganas de comer, mientras que la tristeza tiende a reducirlas.

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5. ¿Comemos en parte para gratificarnos?

El apetito supone un deseo selectivo de la ingesta, es decir, nos induce a comer repetidamente algo que nos apetece con el objetivo básico de gratificarnos y no solo de alimentarnos. El apetito vendría regulado por factores de origen básicamente psicológico.

6. ¿Qué función desempeña la grelina?

Es una hormona segregada fundamentalmente por el estómago que estimula la ingesta. Su efecto es inmediato y aparecen altas concentraciones de la misma cuando se tiene hambre, y bajas cuando no se tiene. Sus niveles se incrementan cuando se adelgaza y disminuyen con la obesidad.

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7. ¿Cuál es el papel de la hormona leptina?

La leptina es producida mayoritariamente por las células grasas del organismo y es detectada por los receptores del hipotálamo. Esta hormona se encarga de dar la señal de que el cuerpo tiene buenos niveles de tejido adiposo (energía) y señala que se ha comido lo suficiente.

8. ¿Es importante el factor ambiental?

Desempeña un papel decisivo. La sensación gratificante que genera la simple visión de un alimento apetecible induce la ingesta, incluso durante un periodo de absoluta saciedad. También influyen aspectos como los horarios de las comidas, que modulan los hábitos.

9. ¿Existen recursos que inhiben el apetito?

Sí, se puede restringir la ingesta a pesar de que señales metabólicas induzcan a comer. La conducta más saludable se basa en la plena armonía entre biología y pensamiento, a partir de una lectura correcta de las señales que el organismo emite en función de sus necesidades.

10. ¿Se pierde el hambre al ayunar?

En las primeras horas y días de un ayuno la sensación de apetito se mantiene. Posteriormente se atenúa el hambre sin desaparecer.

Cuando el ayuno se prolonga más de 3 o 4 semanas, en los que la pérdida de proteínas se hace importante por un proceso de autofagia, reaparece con intensidad.

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11. ¿Es posible educar el apetito?

Aunque es un comportamiento motivado por necesidades orgánicas, la ingesta es una respuesta voluntaria. Pero incluso con hambre conservamos la voluntad de comer o no. Este control cognitivo implica que el apetito puede ser educado a obedecer a una decisión consciente.

Etiquetas:  Nutrición Salud Bienestar

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