Cocina de temporadada

Cómo cocinar los espárragos blancos frescos: trucos y recetas

Acostumbramos a comprar los espárragos blancos en conserva, pero también los podemos comprar frescos y preparar deliciosas recetas con ellos. Te contamos cómo elegirlos, limpiarlos, conservarlos y cocinarlos.

Los espárragos blancos no son tan comunes como los verdes. Estamos acostumbrados/as a comprar espárragos verdes o trigueros frescos, y los blancos en lata o en bote, pero cada vez más podemos encontrar esparragos blancos frescos. En ese caso, ¿qué podemos hacers con ellos y cómo podemos cocinarlos?

Particularidades de los espárragos blancos

Los espárragos blancos son como los verdes, con la diferencia de que han crecido bajo tierra, así que no les ha dado el sol y no han producido clorofila, que es lo que les da el color verde. Cuando los cultivan los van enterrando para que no cojan color, un proceso laborioso que encarece los espárragos.

El sabor de los espárragos blancos es delicado, ligeramente amargo, pero puede cocinarse y servirse con otros ingredientes de sabores fuertes, que no taparán los suyos.

Elegir, conservar y limpiar los espárragos blancos

Estamos en plena temporada de este tipo de espárragos, y es un período muy corto de tiempo (suele durar un par de semanas), así que si quieres probarlos, aprovecharlos y cocinar con ellos, no te lo pienses más, date prisa y hazte con un buen manojo.

  • Cómo elegirlos. Cuando compres espárragos blancos frescos mira que no tengan partes blandas, amarronadas o negras, que estén firmes y se vean frescos.
  • Cómo conservarlos. Guárdalos en la nevera un máximo de 3 días. Lo suyo es consumirlos lo antes posible para que estén bien buenos.
  • Cómo limpiarlos. Verás que los espárragos blancos suelen ser muy gruesos, firmes y con una piel bastante gruesa. Antes de cocinarlos es conveniente pelar todo el tallo porque esta piel es muy leñosa y fibrosa.

Cómo cocinar los espárragos blancos frescos

Como son bastante gruesos, los espárragos blancos frescos necesitan algún tipo de cocción para ablandarlos y aprovechar todo su sabor. Tienes varias opciones:

  • Hervidos. La forma más común de cocinarlos es hervidos. Una vez quitadas las partes duras inferiores y pelados, se sumergen en agua hirviendo durante 8-10 minutos (cuando son de grosor medio, 15-25 minutos si son muy gruesos). En muchos sitios se añade al agua zumo de limón, sal y mantequilla o aceite para mejorar el sabor.
  • Al vapor. También se pueden hacer al vapor si queremos retener el máximo de sabor de los espárragos. Tardan un par de minutos menos que hervidos y después se pueden servir calientes, dejar enfriar para servir fríos o en ensaladas, o marcar al grill.
  • Asados al papillote. Para asarlos es mejor hacerlo en papillote, ya que tienden a quedar muy secos. Necesitarán unos 20 minutos a 200ºC para estar tiernos. Envuélvelos bien en papel de hornear, que no queden aberturas, para que se cocinen en su jugo sin resecarse.
  • Al grill o a la plancha. Si quieres que queden especialmente sabrosos, hazlos a la sartén grill o a la plancha, dorándolos bien. Yo recomiendo que los hagas primero al vapor y después los dores, ya que pueden tardar bastante tiempo en ablandarse si los hacemos directamente a la sartén o al grill.

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Recetas con espárragos blancos frescos

No te conformes con el clásico “espárragos con mayonesa”, conviértelos en la estrella de platos más elaborados. Por ejemplo:

  • Sírvelos enteros o troceados junto con tofu ahumado a la plancha y verduras salteadas.
  • Prepara con ellos una crema de calabaza y espárragos.
  • Trocéalos y añádelos a estofados o sírvelos junto a éstos.
  • Lonchéalos y ponlos en pizzas.
  • Ásalos con especias. Si no te gusta el amargor de los espárragos, acompáñalos con aceites de sabores, como aceites de oliva virgen extra de picual o cornicabra, aceite de sésamo o aceites aromatizados caseros. También puedes optar por ingredientes ácidos como limón, lima y salsas hechas con éstos. Si te fijas, tanto los aceites como los ácidos son ingredientes típicos para servir los espárragos, y es por este motivo.
  • Si quieres servirlos fríos, quedarán genial con patés vegetales (hummus por ejemplo), olivada o tapenade, quesos veganos curados y de sabores fuertes (tipo azul por ejemplo), embutidos vegetales en lonchas finitas (chorizo, morcilla, salami, etc), tomates Cherry, tomates carnosos y sabrosos, verduras como hinojo, kale o ajetes…

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