Beneficios emocionales

6 lecciones de vida que nos enseña el ajedrez

El ajedrez es mucho más que un deporte o un juego, puede ser considerado como una experiencia simbólica que nos proporciona enormes aprendizajes sobre la vida.

En mis sesiones terapéuticas me gusta utilizar símbolos relacionadas con el ajedrez, por su gran similitud con la vida. El juego de las 64 casillas nos plantea infinitas situaciones y retos emocionales, que nos pueden aportar enormes aprendizajes prácticos para desenvolvernos en nuestra vida cotidiana.

En Internet, se pueden encontrar múltiples sitios con estupendos resúmenes de los beneficios que aporta el ajedrez a los niños, que son cuantiosos. En este artículo, me gustaría ir un poco más allá y hablar de otros aspectos más filosóficos relacionados con los aprendizajes para la vida que proporciona el ajedrez, tanto a niños como a mayores.

1. Cero tolerancia a la discriminación

En el ajedrez no cabe discriminación de ningún tipo, ni por razones de sexo, de raza, de edad, de cultura, de religión o por cualquier otro motivo.

Una de las imágenes más bonitas del ajedrez es que puede reunir frente a un tablero a personas de cualquier edad, raza o sexo. Una niña de 10 años puede jugar, por ejemplo, contra un señor de 70 años, en igualdad de condiciones.

Al empezar la partida, todos son iguales, cada uno es válido por sí mismo, no por ninguna característica física, social, cultural o de edad.

2. Planificar estrategias ayuda

Una de las habilidades que se ejercitan mucho con el ajedrez es la elaboración de planes. Acostumbrarse a planificar estrategias, organizando los pasos a seguir para lograr tu objetivo, es una competencia muy útil que nos puede servir en cualquier ámbito de la vida.

El ajedrez supone un entrenamiento de planificación muy beneficioso que puede ayudar en las pequeñas decisiones del día a día y, también, en la organización de los planes de vida a largo plazo.

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3. Debemos pensar antes de actuar

Son muchos los adultos que no han aprendido un adecuado autocontrol y se mueven únicamente por sus impulsos, sin pasarlos por el filtro del lóbulo prefrontal. Los profesores o entrenadores de ajedrez hacen mucho hincapié en el “pensar antes de actuar”. Siempre hay que revisar y comprobar la jugada que tenemos en mente: ¿Es la mejor opción? ¿Veo algún posible error en mi plan?

4. Estamos a tiempo de cambiar

Cuando se mueve una pieza no hay vuelta atrás, igual que sucede en la vida con lo que hacemos o decimos. No se puede retroceder en el tiempo y debemos ser consecuentes con nuestros actos.

Lo que nos enseña el ajedrez, cuando cometemos algún error, es a asumirlo, aprender de él y replantear la estrategia. Como dijo el ex campeón del mundo Ruslan Ponomariov: “En el ajedrez nunca pierdo, siempre aprendo”.

5. La empatía juega a nuestro favor

En ajedrez, siempre es imprescindible tener en cuenta al contrincante para tratar de ponernos en su cabeza: ¿Por qué ha movido esa pieza? ¿Cuál es su plan? ¿Qué podrá hacer si yo muevo esta otra pieza?

De igual forma, en la vida, tener en cuenta a las otras personas resulta imprescindible para poder convivir en sociedad. La empatía nos puede ayudar a conectar y ayudar a otras personas, pero también, a prevenir y darnos cuenta de posibles amenazas.

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6. De los errores se aprende

En consulta, es frecuente encontrar a personas que se lamentan por decisiones o actitudes del pasado. Viven ancladas a esos momentos, agobiadas por la culpa, y no son capaces de seguir adelante con su vida, pensando en todo lo que podían haber hecho pero no hicieron.

En una partida de ajedrez, el tiempo es limitado, existe una presión constante para realizar el próximo movimiento y, con frecuencia, se cometen errores graves que nos pueden llevar a la derrota. Al repasar una partida, se puede tomar conciencia de algunos errores cometidos, pero, también es importante comprender que, en ese momento, dadas las circunstancias, esta fue nuestra mejor decisión.

En la vida, cuando rememoramos situaciones del pasado, debemos comprender que, en cada ocasión, dadas nuestras condiciones y nuestro conocimiento del momento, tomamos la decisión que creemos mejor. Seguro que estos errores nos sirven como aprendizaje para el futuro y nos ayudan a madurar y a tomar, en las siguientes situaciones parecidas, mejores decisiones.

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