Una práctica ancestral

Untarse la piel con aceite: una tradición que vuelve

La antigua práctica de proteger la piel a diario con aceites vegetales mejora la salud.

La fitoterapia está resurgiendo frente a la farmacología sintética. Entre otras cosas, porque hoy en día conocemos mejor los efectos tóxicos de algunos productos sintéticos y, a la vez, se han investigado más los beneficios curativos de determinadas plantas. Así mismo, el desarrollo de una conciencia ecológica contribuye a que resurjan viejas costumbres como la de proteger la piel con aceites esenciales.

Volver a esta costumbre es un acierto ya que, en efecto, aplicar a diario (con distintas preparaciones de aceite y según la circunstancia), aceite de sésamo y cúrcuma antes de la ducha con algo de jabón, es una práctica higiénica muy recomendable para la piel.

Por qué conviene aceitarse la piel

Las glándulas sebáceas tienen como misión aceitar nuestra piel, cubrirla de una fina capa de grasa que protege y ayuda a mantener su manto ácido y el equilibrio de las bacterias que en ella habitan. Gracias a la grasa el manto ácido se defiende de las múltiples agresiones a que está expuesto, por lo que aportársela a diario mejora su estado.

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En las diferentes tradiciones médicas y religiosas, y de forma especial en la cristiana ("cristiano" significa "el ungido"), aceitarse la piel ha sido una costumbre higiénica, sobre todo en niños y ancianos. Se embadurnaba con aceite perfumado, leche o grasa animal a fin de protegerla, para curar heridas o rozaduras, hidratar la piel seca o ayudar con fricciones o masajes.

El aceite junto con el jabón ayuda, además, a eliminar la suciedad. Y antes de lavarse con jabón conviene aceitarse, para proteger el manto ácido.

En la piel se usan muchos aceites: de oliva, sésamo, lino, manteca de cacao o de karité… a veces junto con aceites esenciales. El aceite con hipérico, en heridas y quemaduras; con árnica, en golpes; con adormidera o cannabis, para el dolor; con tomillo, mirra o salvia, para evitar infecciones.

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Ponerse aceite desde el nacimiento

En nuestra sociedad, desde que el niño nace lo aceitamos para proteger su piel. En muchas tradiciones médicas esta práctica inmemorial se ha realizado casi siempre con este tipo de aceites naturales, la mayoría de ellos comestibles.

Hoy día existe la confusión de utilizar aceites derivados del petróleo, algunos sintéticos con efectos dudosos sobre la piel, así como el empeño en aconsejar aceites que dicen ser idóneos para la piel del bebé, pero que solo se han probado en ratas o adultos voluntarios.

Es recomendable recuperar la unción de aceites como práctica diaria para recuperar con ella la salud y el equilibrio y, si es posible, nuestra misión en la vida, ya sea de rey, de juez o de médico, aunque sea para ser reyes, jueces o médicos de nosotros mismos; recuperar la salud física, psíquica y espiritual para estar al servicio de los demás en las mejores condiciones posibles.

Elige aceites naturales

Para la piel, es preferible optar por un aceite o grasa vegetal. Un criterio que ayuda a elegir un aceite que no resulte agresivo para la piel es que sea un aceite comestible saludable. En general, debemos seguir la premisa de que lo que es bueno para comer es bueno para la piel.

Si recurres a otro tipo de aceite esencial, consulta con un especialista antes de utilizarlo para saber cuál es la mejor manera de aplicarlo.

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