Los pesticidas que contaminan los alimentos adelantan la llegada de la pubertad

Debido al consumo de alimentos con resto de pesticidas, las niñas y los niños experimentan un desarrollo sexual prematuro. El adelanto de la pubertad se relaciona con mayor riesgo de sufrir alteraciones metabólicas, cardiovasculares y cáncer en la edad adulta.

Chica comiendo sandía

Chica comiendo sandía

Pexels

Un estudio realizado en la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que la exposición a pesticidas y fungicidas durante la infancia se relaciona con el adelanto de la pubertad. La investigación ha sido llevada a cabo por científicos del Instituto de Investigación Biosanitaria y del Ciberesp (Instituto Carlos III) y ha sido presentado por Nicolás Olea, catedrático del departamento de Radiología y Medicina Física de la UGR, y Carmen Freire, del grupo de Investigación en Medicina Ambiental de la UGR.

La investigación, publicado en la en la revista científica Environmental Pollution, se realizó a partir de las muestras de orina tomadas en el grupo INMA, entre 2010-2016, a 606 niñas y de 933 niños de Asturias, Guipúzcoa, Sabadell, Valencia y Granada con edades comprendidas entre los 7 y los 11 años. Estas muestras se analizaron para medir la concentración de cuatro metabolitos de insecticidas organofosforados (clorpirifós, diazinón y piretroides, muy utilizados en el control de plagas agrícolas y en jardines) y de fungicidas ditiocarbamatos, como el mancozeb.

Los pesticidas se relacionan con desarrollo mamario precoz

La orina del 60% de los niños y niñas estudiados contenía pesticidas de la clase de los organofosforados (sobre todo dianizón); más del 50%, restos de fungicidas; y el 40%, clorpirifós (prohibido en Europa desde 2020) y piretroides. La bibliografía científica muestra que este tipo de contaminantes se asocia con alteraciones del sistema endocrino y podría ser responsable de un inicio temprano de la pubertad en niñas y niños.

Los efectos de estos contaminantes han sido corroborados por la investigación española. La presencia en mayores concentraciones de los compuestos tóxicos se asocia con mayor desarrollo mamario y otros signos de pubertad en las niñas, sobre todo en las peso normal, algo que ha sorprendido a los investigadores, pues la obesidad se relaciona tradicionalmente con el adelanto de la pubertad.

Más desarrollo genital en niños

Por otra parte, la exposición al insecticida clorpirifós se vinculó con mayor probabilidad de desarrollo genital en los niños y, como en el caso de las niñas, el efecto es mayor en los niños con peso normal. En el caso de los piretroides, que además de en los cultivos agrícolas y jardines se usan en el control de las pulgas en animales domésticos y en los piojos en personas, la asociación sólo se observó en los niños con sobrepeso u obesidad.

Los resultados son calificados de muy preocupantes por los investigadores, porque el adelanto de la pubertad y otros efectos endocrinos se relacionan con mayor riesgo de sufrir distintas enfermedades con el paso de los años, incluidas enfermedades metabólicas, cardiovasculares y cáncer.

Es necesario tomar medidas para reducir la exposición

Más allá de los fríos datos estadísticos y científicos, el doctor Olea ha sido contundente al denunciar la pasividad de las autoridades políticas y sanitarias. En declaraciones a La Vanguardia, ha explicado que los efectos encontrados en los niños "son algo que jamás debería de haber ocurrido" y que ahora "nadie hace nada para remediar el daño causado, nadie se hace responsable.

Las asociaciones que se han descubierto entre pesticidas, efectos hormonales y salud obligan a tomar medidas, porque los límites de residuos que establece la autoridad europea no son suficientes para proteger la salud de los niños y de los ciudadanos en general, argumenta Nicolás Olea, que es experto en disruptores endocrinos y contaminación ambiental.

Preferir los alimentos ecológicos

La principal vía de entradas en el cuerpo de estos productos tóxicos es la dieta, sobre todo el consumo de hortalizas y frutas de producción convencional. Por supuesto, no resulta recomendable reducir por esta razón el consumo de estos alimentos saludables, porque las consecuencias serían aún peores, pero se puede exigir que se reduzca o elimine la presencia de pesticidas y, mientras tanto, se puede elegir, en la medida de lo posible, alimentos de producción ecológica certificada.

En el momento de realizar la compra, para reducir la exposición a pesticidas si el producto no es ecológico, se puede optar por el alimento de temporada y de producción local. Además se pueden evitar los alimentos que normalmente están más contaminados, y preferir los más limpios. Pero la única garantía de que no se consumen residuos de pesticidas es elegir alimentos ecológicos.

Es cierto que los alimentos ecológicos son más caros en un primer momento, pero Olea es muy claro: al precio de los productos convencionales hay que sumarle el precio de la infertilidad, la obesidad y el cáncer de mama, por ejemplo.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?