Entrevista a Maria del Mar Jiménez

"Cocinar casero en pleno siglo XXI es toda una revolución"

Elisabet Silvestre

Maria del Mar Jiménez acaba de publicar el libro "La despensa saludable". No es un recetario ni una guía de ingredientes, es una oda a la cocina casera como base de la salud y la libertad individual.

Maria del Mar Jiménez acaba de publicar La despensa saludable, la revolución en tu cocina (Editorial RBA). Es socióloga, profesora de cocina, conferenciante y divulgadora de vida sana y alternativa y con este libro nos descubre una nueva realidad culinaria: en la cocina se está "cociendo" una revolución.

“En la cocina siempre se ha cocido y gestado mucho, pero ahora está saliendo a la luz”, nos cuenta María del Mar.

–Entonces, ¿nuestros ancestros veían la cocina como algo importante?
–Sí. Ancestralmente, la cocina se consideraba el alma de la casa y un lugar alquímico, el lugar donde comemos –nutrición–, donde preparas remedios naturales o una infusión de hierbas –autogestión de la salud y prevención–, donde nos relacionamos con los demás, donde disfrutamos, donde revolotean los niños y mucho más.

–Parece que hoy en día toda esa rica relación con la cocina se ha perdido...
–En la sociedad moderna con cocinas cada vez más pequeñas (ya hay apartamentos sin cocina y solo con un microondas) y ritmos más estresantes y con poco tiempo para la vida hogareña, ese poder de la cocina está desapareciendo y por eso ha surgido un movimiento mundial, Food Revolution, liderado por autores como Michael Pollan o Jamie Oliver.

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Defienden que cocinar casero y con productos frescos en pleno siglo XXI es toda una revolución porque estás declarando tu independencia y libertad frente a las corporaciones y el Sistema que pretenden que seamos meros consumidores y solo calentemos “comestibles” –diferente a alimentos de verdad–.

–¿De qué manera podemos participar de esa revolución?
–Cocinar un puchero de lentejas como tu abuela o tu propio pudin de chía es hoy un acto de soberanía alimentaria y casi de rebeldía. Nada que ver con esa visión de la cocina como una condena y un lugar de sumisión.

Cocinar de forma voluntaria y consciente es algo empoderante, creativo y una forma de cuidarnos, e invertir en salud.

Ya lo dice la propia OMS, que la mala alimentación es tan perjudicial para la salud como el tabaco.

–¿Sería posible una sociedad aislada de la cocina?
–Hay investigadores que afirman que fue cocinar, más allá de la invención del fuego, lo que nos hizo humanos provocando cambios fisiológicos y culturales. Si dejamos de cocinar ¿en qué nos convertiríamos? Muchos no compramos ese concepto de progreso tan dependiente y estéril donde no controlas lo que comes ni de dónde viene y cómo se ha cultivado.

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–Cuéntanos, ¿cómo empezaste a interesarte por este proyecto?
–Mi interés por la alimentación sana y el bienestar natural me ha acompañado desde siempre en mis lecturas y formaciones. De hecho, Cuerpomente lleva décadas inspirándonos a muchos en este camino. Pero como proyecto profesional y vocacional nació hace unos 14 años, cuando mi marido y yo decidimos cambiar de vida, dejar la ciudad por un pueblito en las montañas y emprender otro rumbo.

A raíz de mis conferencias online sobre cómo organizar un menú semanal casero, cómo planificar la cesta de la compra o cómo alimentarnos mejor, la editorial Integral de RBA me propuso escribir este libro de la despensa saludable que aunase todo ese bagaje y que fuese práctico en el día a día.

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–¿Qué quieres aportar con este nuevo libro?
–“Más vale 1 gr de práctica que 1 kilo de teoría”. Nos sobra información sobre dietas y alimentos sanos, muchas veces contradictorios, y nos falta bajarlo a tierra.

La primera mitad del libro expone los alimentos y productos más saludables de la despensa y la segunda parte detalla cómo consumirlos a lo largo de los menús semanales, cómo planificar, cómo ahorrar en la cesta de la compra, cómo conseguir residuo cero en la cocina, cómo sacar tiempo para cocinar casero y mucho más. E incluye numerosas plantillas para que nos sea muy sencillo aplicarlo: calendario de frutas y verduras de temporada, lista de la despensa, tabla de menú y lista de la compra.

Este libro es parte de mi misión de dignificar el gran trabajo que realizamos en los hogares y en la cocina, que no esté remunerado no significa que no sea valiosísimo. Hoy sabemos que lo es.

–En tu libro hay muchos conceptos que destilan esa socióloga que hay en ti. Háblanos del mindset de la cocina.
–Es la base de todo. Los expertos en gestión del tiempo afirman que lo que no priorizamos no existe y lo que no se agenda/planifica tampoco. Ya que hacemos 14 comidas, mínimo, a la semana lo más inteligente es que lo organicemos bien: por nuestra salud, economía, tiempo y disfrute.

Pero para priorizar algo primero hay que valorarlo y, hasta la fecha, lo doméstico –en gran medida– se ha ignorado, cuando no despreciado.

El minset que propongo pretende acabar con esta injusticia y nos recuerda que ocuparnos de lo que comemos es digno y sabio, que podemos hacerlo muy bien aunque no seamos nutricionistas (nuestras abuelas sabían y nosotras también si nos lo proponemos y priorizamos lo fresco y de temporada) y que además de comer rico y sano podemos cuidar del planeta porque está ya demostrado el papel de nuestro consumo, especialmente de lo que comemos, para el medioambiente y que a más vegetal sea nuestra alimentación mejor a muchos niveles.

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El movimiento millennial Zero Waste o la nueva tendencia de la comida real está consiguiendo que la gente entre más en la cocina y lo haga con orgullo. Y, aunque no han inventado la rueda porque ya Hipócrates defendía la alimentación como medicina, hay que aplaudirles por eso.

–Tu libro invita a tomar las riendas, a elegir productos naturales, de la huerta, y procesarlos en casa, a saber realmente lo que comemos… aunque el tiempo puede ser una limitante. ¿Cómo crees que se puede generar el cambio?
–Como he comentado, lo pasos son: valorar la importancia de lo que comemos, priorizarlo y reservar unos minutos en la agenda a planificar el menú semanal y la lista de la compra. En el libro explico esto paso a paso para que lo integramos con facilidad en los hábitos de nuestra vida cotidiana.

Lo llamo los 7 superpoderes de planificar el menú semanal casero: tiempo, salud, dinero, ecología, sabiduría ancestral, libertad y humanidad.

¿Hay algo que nos de tanto y encima nos lo comamos? Y también tenemos la técnica del Batch Cooking o cocinar por adelantado y más cantidad. Si nos organizarnos bien, podemos preparar en unas horas varias recetas y tener las comidas o cenas de casi toda la semana preparadas. ¡Todo un lujo!

–Cuáles son tus diez imprescindibles en la cocina
–De alimentos: lo que de la huerta de mi padre (calabazas, cardo, tomates, calabacines, nueces, granadas, uva, manzanas…) junto con legumbres, arroz integral, copos de avena, cúrcuma, orégano, té Matcha –me encanta la bebida Matcha Latte– y otros té verdes y chocolate negro. Y mucha cebolla y ajos.

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De aparatos y utensilios: una buena tabla de madera y cuchillo, un extractor de zumos de presión en frío, una vaporera, moldes de silicona platino para repostería, sartenes de titanio u otros materiales sin tóxicos, una hervidora de agua de cristal, una gran cazuela para las mermeladas de temporada y delantales bonitos.

–Este libro no va de recetas, aunque con todo lo que cuentas... ¡podemos hacer muchísimas! ¿Puedes compartir con nosotros tu receta estrella?
–Propongo una receta de aprovechamiento para el día anterior a hacer la compra semanal que quedan alimentos diseminados por la nevera: unas setas, un puerro, una zanahoria… las verduras que sean.

Se trocean en bastoncitos finos y los rehogamos en un wok o una sartén con poco aceite y una guindilla para ese toque picante, añadimos arroz integral ya cocido (o quinoa, o fideos de sarraceno u otra pasta, o algo de proteína vegetal) removemos el conjunto y aliñamos con 1 cucharada de salsa de soja y espolvoreamos con semillas de sésamo. Servimos caliente.

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–Para finalizar, cuéntanos qué te está aportando a ti este libro…
–El libro me ha dado la oportunidad de plasmar estos conocimientos y experiencia de tantos años en papel y sobre todo enfocándolo en la dimensión práctica, aplicando la filosofía de “con los pies en la Tierra y cabeza en el Cielo”.
También me permite continuar con esa cadena de sabiduría invisible que heredamos de nuestras antepasadas para que no se extinga la llama alquímica de la cocina casera y, por último, me aporta esa satisfacción de ver tu libro en el escaparate de las librerías, con un diseño precioso de la editorial, y de aportar mi granito de arena para que seamos más felices y disfrutemos de la buena mesa y la buena Vida.

La despensa saludable, la revolución en tu cocina (Editorial RBA)
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