Los cuentos son un botiquín para el alma de los niños (y también para ti)

No importa la edad que tengas: los cuentos ayudan a entender mejor la vida, y a afrontar y dar voz a tus emociones. Disfruta de su magia y, por qué no, escribe el tuyo propio para sanar emociones.

poder de los cuentos
iStock

Desde los albores de la humanidad hemos contado historias alrededor del fuego. Tal como explica Yuval Harari, el autor del bestseller Sapiens (ed. Debate), nuestra especie sobrevivió a todos los otros homos por su capacidad de colaborar mejor entre ellos. Para subsistir como grupo era necesario educar a toda la tribu con las mismas historias y valores. Estas enseñanzas, con el tiempo, se convirtieron en nuestras fábulas y mitos.

Cuentos en las diferentes culturas

Cada cultura tiene su propio legado en relación a los cuentos fantásticos e iniciáticos. Por ejemplo, el Panchatantra, la colección de cuentos mágicos de la India, datado en el 200-300 d. C., está considerada la más antigua del género. Por su parte, las historias fantásticas contenidas en Las mil y una noches se originaron en Oriente hacia el 1500 d. C.

Durante los siglos XVIII-XIX, en Europa los hermanos Grimm y Hans Christian Andersen empiezan a recoger cuentos de hadas que hasta entonces pertenecían, sobre todo, a la tradición oral, relatos que nos inspiran y muestran un mundo en el que todo es posible, donde lo que importa es la sabiduría, el ingenio y la bondad del héroe o heroína.

Arquetipos en los cuentos

Los arquetipos están bien representados en los personajes de los cuentos, por eso ninguno es ambivalente.

Bruno Bettelheim, el psicólogo austriaco autor de Psicoanálisis de los cuentos de hadas (ed. Booket), lo resume de esta manera: «Todo cuento de hadas es un espejo mágico que refleja algunos aspectos de nuestro mundo interno y de las etapas necesarias para pasar de la inmadurez a la madurez total.»

Elementos de los cuentos iniciáticos

El carácter simbólico y arquetípico de los cuentos es justamente lo que ayuda tanto al niño como al adulto a cumplir los ritos de paso sin miedo, asumiendo desafíos y pérdidas. Estas historias nos enseñan un camino iniciático, además de recordarnos que no estamos solos con la tristeza y el dolor. En todo relato transformador solemos encontrar los siguientes elementos:

  1. Un héroe o heroína con quien podamos identificarnos.
  2. Un conflicto que debe ser resuelto.
  3. La resolución de este conflicto.
  4. El aprendizaje final.

Cuentos, un botiquín para el alma

Los cuentos son como un botiquín para el alma de los niños. El escritor y pedagogo italiano Gianni Rodari, autor del libro Gramática de la fantasía (ed. Booket), opinaba que «los cuentos de hadas, los viejos y los nuevos, pueden ayudar a educar la mente. El cuento de hadas es el lugar de todas las hipótesis».

Por su parte, el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, que exploró la psique inconsciente, descubrió que hay unas imágenes primordiales o arquetipos en todas las culturas y tradiciones, aunque no tuvieran contacto entre sí. Esto le confirmó su idea de que existe un inconsciente colectivo.

El héroe, el huérfano, el explorador, el rebelde, el loco, el sabio, el mago o el gobernante, están entre los personajes que encontramos en esta base de datos humana y universal. Los cuentos tradicionales son puertas a realidades paralelas donde, gracias a la identificación de estos personajes, nos encontramos a nosotros mismos y podemos enfrentarnos a nuestras sombras y demonios. Asimismo, nos enseñan qué obstáculos encontraremos en la vida y cómo lidiar con ellos, el valor de la amistad y el amor, cómo construir relaciones y cómo perdonar.

Escribe un cuento para ti

Si tu alma necesita un relato que no encuentra, puedes escribirlo tú, y puede ser un buen camino terapéutico.

Puedes dar forma a tu cuento fantástico o arquetípico, utilizando los elementos que hemos visto en este artículo, para tratar el tema que ahora te preocupa.

  1. Resérvate una hora en tu espacio mágico. Este es el primer paso, como dice Gabriel García de Oro en Storycoaching (ed. RBA), para crear una historia que resuene con lo que estás viviendo y sintiendo en estos momentos.
  2. Encuentra el tema de tu cuento. Identifica el conflicto que hay en ti y que necesita expresarse y resolverse. Justo ese será el tema sobre el que escribirás la historia de tu cuento.
  3. Rellena los puntos suspensivos y continúa este texto: Érase una vez… , todos los días…. hasta que un día…. Y es por eso… , y es por eso… , y es por eso… , hasta que finalmente….
  4. Lee y siente lo que dice tu propia historia. Esta es la síntesis de tu cuento, pero puedes en el futuro ir ampliándolo para construir una narración más larga. ¡Incluso puede llegar a convertirse en un libro!

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?