"Con mis hijos, ya no tengo energía para mi marido"

A menudo, la crianza de los hijos nos agota y afecta a la relación con nuestra pareja. ¿Cómo podemos solucionarlo? ¿Qué crees que se esconde tras esta situación?

Cuando son muy pequeños, los niños ocupan gran parte de nuestro tiempo, pero eso no significa que nuestra relación de pareja deba resentirse. Laura Gutman le explica a una lectora cuáles son los motivos ocultos que pueden haber tras sus pocas ganas de vincularse con su marido. A continuación, puedes leer la pregunta que le realiza esta madre con hijos pequeños.

Mi marido me reclama y yo estoy tan desbordada con mis hijos pequeños, que no me queda energía ni ganas para nadie más. ¿Qué puedo hacer?

¿NO PUEDES O NO QUIERES?

Me parece que el grado de diálogo, de intercambio, de compañía o de comprensión en la pareja viene lastimado o sin construir desde mucho antes de que los niños nacieran. Muchas veces es verdad que podemos ocupar mucho tiempo con los niños pequeños, pero también pueden ser nuestra excusa o un refugio para no entrar en contacto emocional con nuestra pareja, porque no nos interesa o no la queremos, porque el nivel de conflicto es grande o porque antes nos peleábamos más y ahora los hijos sirven de refugio para no mirar qué es lo que está pasando de verdad con esa otra persona. En definitiva, también sucede que muchas veces las madres usamos a nuestros hijos para no asumir la responsabilidad de nuestras relaciones que en ocasiones son más difíciles.

No es verdad que ocuparnos de los niños no nos permite tener un matrimonio. No es verdad. Ya sean o no los niños muy pequeños, si alguien se quiere atosigar de cosas para no vincularse, siempre se puede. Siempre se puede estar llenos de trabajo, de preocupaciones, de enfermedades…

CULTIVA TU RELACIÓN DE PAREJA

Para mí, el tema de base es desde qué lugar tan superficial nos vinculamos, incluso con las amistades. En el caso de las parejas, resulta que sin darnos cuenta no hemos casado, hemos tenido tres hijos y tenemos una vida rutinaria al lado de alguien que es un gran desconocido para mí, aunque probablemente nunca fue un gran conocido. Entonces, ¿qué puedo hacer? Primero, paremos y no pongamos a los niños como excusa. Después, tratemos de ver qué nivel de intercambio puedo tener. Una conversación, solo una conversación. ¿Cuánto tiempo hace que no le preguntas a tu pareja cómo está, qué necesita de ti, que le preocupa…?

Yo puedo ser una mamá con cinco hijos y le pregunto eso al varón y se me desmaya. Me va a decir: “Nada, solo que te quedes un rato a mi lado”. Tampoco me va a pedir algo imposible que yo no pueda hacer, porque todos sabemos qué situaciones vivimos.

EL TIEMPO PASA RÁPIDO

A mí me parece que esta pregunta viene más desde un lugar un poco engañado y, ¡ojo!, porque muchas veces usamos a los niños. Es cierto que las parejas pueden desgastarse con los niños, pero es un desgaste en el sentido de que hay una cosa que sí se pierde cuando hay niños pequeños y es el tiempo de ocio, el tiempo estar tirados en el sofá sin hacer nada. Pero eso se pierde cuando los niños son pequeños, después llega un punto que se recupera.

Lo interesante sería ver cómo podemos encontrarnos a pesar de que tenemos la vida muy llena, porque es verdad que los niños ocupan mucho tiempo, tanto para las mujeres como para los varones, pero no es verdad que ocupan el 100 % del tiempo. Eso sí, cuando el niño ya tiene tres años, se puede quedar un domingo en casa de la abuela; cuando tiene cuatro, puede que vaya un ratito a la escuela… Estos tiempos no son para siempre. Yo tengo hijos, y ya todos se fueron de casa, por eso les digo que esto dura un ratito.

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