Duelo por Navidad: cómo abrazar la pérdida durante las fiestas

La pérdida de un ser amado duele siempre, aunque se vive con especial intensidad durante la Navidad. Podemos aprovechar la dimensión espiritual y familiar de las fiestas para seguir transitando por el duelo.

Duelo por Navidad
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La Navidad es una época del año sensible donde convivimos con una extraña mezcla de sentimientos encontrados ocultos bajo el fastuoso oropel de las calles iluminadas, el repiqueteo de los villancicos, las compras compulsivas, las reuniones sociales y familiares encadenadas. Pero, en especial aún lo es más para las personas que han sufrido algún tipo de pérdida significativa.

La ausencia del ser amado y su recuerdo evocador se hace aún más agudo durante este tiempo de celebración. Y, nos preguntan: ¿cómo en un contexto en el que parecemos “obligados” a ser felices podemos dar espacio y manejar sentimientos como la tristeza, la frustración o el enfado?

La realidad es que en esta época Covid19 y del volcán de La Palma muchas personas han experimentado duras pérdidas y no solo por la ausencia de seres queridos o la falta de salud, sino también de otro tipo como la pérdida de un trabajo, de propiedades, de una seguridad económica, la añoranza de un estilo de vida ligero y desenfadado y también la destrucción de una concepción de vida basada en un mundo como un lugar más justo, más seguro, más igualitario y equitativo.

Si volcamos una mirada honesta hacia nuestro interior veremos que todos hemos sufrido. Todo el mundo parece tener algo de lo que quejarse o sentirse atemorizado. Tratar de comprender la dimensión y el contexto excepcional que estamos viviendo y cómo nos ha cambiado la vida, nos pone en mejor disposición de tolerar lo que sentimos.

Por qué en Navidad el duelo se agudiza

Ya, Carl Jung expresó el valor inestimable de la comprensión cuando decía con esta bella frase que “debemos tratar de dar un sentido a las cosas y eso hará que esas cosas sean soportables, quizás todas”.

Sin embargo, en ese listado de pérdidas, hay algunas que pueden ser especialmente tristes durante estas fechas como la pérdida de un ser amado. Debemos tener presente que:

  • El duelo nunca es un proceso lineal sino el inicio de un camino hacia la aceptación de una realidad dolorosa.
  • Suele tener una evolución larga, no inferior a un año, que es cuando las personas recorren toda una secuencia vital.
  • Y, atraviesa todas las dimensiones del ser humano: física, mental, emocional, relacional, espiritual y de valores.

Por eso podemos tratar de aprovechar la dimensión familiar y espiritual de estas fechas como un tiempo sanador para seguir “caminando y protagonizando nuestro duelo”.

La Navidad en un proceso de duelo

Es muy importante evitar instalarnos en el dolor y continuar viviendo con mayúsculas. Porque si hay algo de lo que esta pandemia nos ha hecho conscientes es del valor esencial del acompañamiento al final de la vida y durante el duelo.

Preparémonos pues para la querida Navidad. Contemos de antemano con que transitaremos por momentos especiales que actuarán como “puntos gatillo”, pues si bien el dolor por la pérdida nunca desaparece por completo, chocaremos con instantes conmovedores que despertarán nuestras emociones con fuerza. Rara es la persona a quien no se le estremece el corazón con el anuncio de El Almendro: Vuelve a casa por Navidad, o con los alegres villancicos o con los cariñosos mensajes de las bellas tarjetas navideñas.

Es muy importante otorgarnos el derecho a estar tristes, irritables, etc. Pero pensemos, por ejemplo, en cuáles pueden ser estas situaciones especiales, cómo nos sentiremos y en cómo quisiéramos pasar esos momentos. Exploremos maneras de expresar nuestros sentimientos. Pregúntate:

¿Preferiría estar un rato a solas y acudir a “un rincón especial o construir un altar del recuerdo” en el que recogerme en intimidad o rezar, etc. o, sería mejor solicitar el confort de mis seres queridos? Ahora ya podemos abrazarnos y sentir el bálsamo consolador de la cercanía cálida, las manos amorosas y tiernas del otro.

Por eso, es muy importante disponer de espacios íntimos para expresar y reconocer en nuestro corazón lo que sentimos. Al fin y al cabo, es una forma de conectar con lo que representa para nosotros la magnitud de la pérdida y validar esas expresiones. Y, también es una forma de ayudarnos cuando nos resulten abrumadoras e ir aceptando una realidad dolorosa con la que tenemos que aprender a vivir y relacionarnos.

Es muy importante ser compasivos con nosotros mismos y otorgarnos el tiempo necesario, específico para cada persona.

Thich Nhat Hanh dice:

“Una flor de loto necesita fango para crecer en él. Sin el fango se marchitaría. Así pues, no podemos separar la flor de loto del fango. Lo mismo pasa con el amor y la comprensión: son los dos tipos de flores que crecen en el suelo del sufrimiento. Aprendamos de nuestro propio dolor”.

Ayuda mucho también hablar en familia sobre cómo se sienten todos respecto de la Navidad. Es una manera sencilla de entender que cada miembro de la misma pasa por un momento emocional diferente y de ser sensible a las necesidades de los otros.

Consejos para transitar el duelo en familia

Si hay niños puedes hablarles de que falta alguien y es natural extrañar a esa persona, que a veces pueden verte triste porque echas de menos al ser amado o puede que necesites ausentarte, pero regala a los niños/as y a ti mismo/a también permiso para esperar y disfrutar de la Navidad. ¿Sabías que parte de la experiencia de duelo es fluctuar entre distintos sentimientos? Y, como dijo George Sand: “Que mi recuerdo no envenene tus futuras alegrías, pero no permitas que tus alegrías destruyan mi recuerdo”.

Si haces planes en familia comenta a los demás que puede haber ocasiones en que cambies de opinión. Se flexible.

Puedes también crear un “ritual especial dedicado a tu ser querido” y preguntar a tus familiares como podríais hacer para homenajear su huella de vida. En este contexto cobra una gigantesca importancia porque uno de los factores de riesgo según la American Psychological Association, en el aumento del duelo patológico y deterioro funcional por Covid19 ha sido la ausencia de rituales funerarios tradicionales.

Los rituales de despedida siempre han encerrado en distintas culturas un enorme significado porque son actos simbólicos que nos ayudan a:

  • Expresar nuestros sentimientos.
  • A poner un poco de orden en nuestro caótico mundo emocional.
  • A abrir de par en par la puerta a la toma de conciencia frente a la pérdida.

Así muchas familias pueden prefierir acudir a los ritos tradicionales propios de nuestra tradición católica como: encargar misas especiales por el difunto, acudir al cementerio a rezar y llevar flores, etc.

Otros pueden optar por crear bellos rituales que aglutinan significados especiales y compartidos. Por ejemplo: encargar a tus queridos familiares y amigos que escriban un mensaje especial destinado al ser amado. Puedes recortarlos en forma de estrella brillante y colgarlo en el árbol de Navidad o adornar, en ese lugar especial de tu casa, con una ristra de mensajes de amor y así compartir con él/ella esas fechas especiales y hacerle/a presente.

Al fin y al cabo, son maneras de expresar todo el amor que sigues sintiendo y anida en tu corazón.

Para todas las personas que han sufrido pérdidas recientes o lejanas un abrazo de corazón a corazón.

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