Salud dental

Por qué cuidar los dientes de los niños y cómo hacerlo

Dra. Ana Delgado

Los buenos hábitos alimentarios se adquieren desde la infancia y determinan la salud bucodental del adulto. Es importante que los niños lleven una alimentación variada y equilibrada para evitar que sus dientes sufran caries.

Los dientes forman parte de un sistema importante, pues jalonan la puerta de entrada de los alimentos y participan en la preparación de los nutrientes que precisa el cuerpo. Si no se cuidan adecuadamente, teniendo en cuenta tanto la higiene como la dieta, pueden alterar el proceso de equilibrio que supone la salud.

Al mismo tiempo, la ingesta de nutrientes influye de forma general sobre el desarrollo, el mantenimiento y la reparación de los dientes y los tejidos bucales. Las deficiencias de varias vitaminas (riboflavina, folato, B12 y C) y minerales (hierroycinc) puede detectarse primero en la boca debido al rápido recambio de tejidos de la mucosa oral.

Los dientes emergen del hueso maxilar como icebergs: la parte exterior (una tercera parte del total) se llama corona y la interior recibe el nombre de raíz. Se forman gracias a la mineralización de una matriz proteica. La corona está formada por una capa dura externa denominada esmalte, constituida por cristales de hidroxiapatita que contienen fósforo, calcio, sodio, magnesio, cloro, flúor y colágeno. Se trata del tejido más duro del cuerpo, incluso más que el hueso.

La vitamina D resulta esencial para el proceso de depósito de calcio y fósforo en forma de hidroxiapatita.

La dentina, o marfil de los dientes, está formada primordialmente por una proteína, el colágeno. Para su síntesis se necesita vitamina C. La pulpa dental la componen la arteria, la vena y el nervio dental. La raíz del diente se encuentra en el interior del hueso, unida a él por unos ligamentos y fibras elásticas.

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De adultos, contamos con 32 dientes definitivos incluyendo las muelas del juicio. Se reparten entre el maxilar superior y la mandíbula. El interior de la boca está tapizado por la mucosa oral y las encías están formadas por colágeno y queratina.

Desde la quinta semana de vida intrauterina el feto ya posee cavidad bucal.

El inicio de la formación de los dientes se produce en la octava semana, cuando aparecen los gérmenes (esbozos) dentales, que son 20 para la dentición de leche y 32 para la dentición definitiva. El proceso de mineralización, o sea de creación del esmalte, es individual para cada diente y, cuando ya se han mineralizado, las células productoras del esmalte (llamadas ameloblastos) desaparecen.

Esto explica que los dientes sean la única parte del cuerpo que cuando se rompe o se desgasta no se puedan regenerar ni cicatrizar. Por supuesto, la nutrición materna es la que suministra los materiales de construcción que necesitan los dientes antes de erupcionar y si es inadecuada ejerce un impacto negativo sobre su desarrollo. Esto no impide que a lo largo de toda la vida, la dieta continúe siendo importante para la salud bucal, para la resistencia a las infecciones y para la longevidad de la dentadura.

Los efectos locales de la dieta, sobre todo de los hidratos de carbono fermentables, y la frecuencia de las comidas, influyen en la producción de ácidos orgánicos por parte de las bacterias de la boca y en la velocidad del deterioro.

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Comer bien desde pequeños para evitar las caries

Sea cual sea la edad del niño, no hay que dejar que se duerman chupando un biberón de leche o zumo de fruta porque durante horas sus dientes estarán en contacto con un líquido que contiene azúcar (lactosa, en el caso de la leche).

Además, al estar acostado la capa de leche se quedará pegada a los dientes, lo que puede producir "caries del biberón", es decir caries múltiples en los dientes anteriores, que llevan a su destrucción. Puede ocurrir lo mismo con la lactancia materna a demanda durante la noche.

  • Desde el momento en que aparece el primer diente es recomendable limpiarlo con una gasa mojada en agua. Al recién nacido le gusta el sabor dulce por su efecto calmante. Le hace segregar endorfinas y le crea cierta dependencia: por eso le cuesta dejar el biberón de la noche.
  • Más adelante, en la primera infancia, el azúcar tiene un valor simbólico y afectivo: se recompensa o se castiga con caramelos. Pero hay que evitar utilizar las golosinas y la bollería como premio. Al mismo tiempo, también es importante dar a los niños suficiente cantidad de alimento en las comidas para que se queden saciados y no tengan ganas de picar entre horas.
  • Hay que tener en cuenta que las patatas fritas de bolsa, los ganchitos y demás snacks, o las barritas de cereales suelen adherirse largo tiempo a los dientes y no son solubles en la saliva. Las bebidas de cola, por otra parte, son ácidas y pueden producir erosión en el esmalte, como si fuera tiza.
  • De los 6 a los 9 años, cuando los dientes permanentes empiezan a aparecer, hay que poner especial cuidado en la higiene y la alimentación porque a veces estos dientes no están completamente mineralizados y eso los hace más vulnerables a las caries.

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