Guía práctica

Cómo hacer un masaje completo a tu bebé

Sí el contacto piel con piel es en general muy importante para todos, cuando hablamos de bebés lo es aún mucho más. Ayuda a fortalecer el vínculo con los padres y supone beneficios para su organismo.

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Claudina Navarro Walter

Fisioterapeuta y periodista

El masaje para bebés es una forma humana y suave de fortalecer la relación entre padres e hijos. Los masajes actuales están basados en el "shantala", el masaje tradicional que se realiza en la India desde hace siglos y que resulta muy beneficioso para el pequeño.

Beneficios del masaje

En el masaje para bebés se trata principalmente de construir una relación con el niño y comunicarse con él de una manera sensorial, pero además produce una serie de efectos positivos:

  • Estimula la circulación sanguínea y la respiración.
  • Puede aliviar los calambres y la flatulencia.
  • Promueve la respuesta inmunitaria del cuerpo.

Después de ocho semanas del parto es un buen momento para comenzar con el masaje. Las técnicas correctas se aprenden en cursos especiales de la mano de profesionales, normalmente doulas o comadronas.

Muchos padres primerizos tienen miedo a hacerlo mal y aprecian la guía de un especialista y el intercambio con otros padres. Por desgracia, debido a la pandemia, estos cursos no se están realizando. La alternativa son los libros y los vídeos de internet. En cualquier caso, más importante que la técnica es construir una relación con el niño a través del tacto.

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Observa las señales del bebé durante el masaje

Al disponerte con tu bebé para hacerle un masaje estás creando una burbuja fuera del tiempo y el espacio. Solo importáis él y tú. No hay pensamiento ni interferencias del mundo. Tú actitud, de alguna manera, se parece a la meditación, solo que en vez de estar atenta a tu respiración lo estás a las expresiones y gesto de tu bebé.

No despiertes al bebé para hacer el masaje ni fuerces la situación de ninguna manera. Tampoco tienes que hacerlo si tiene fiebre o está enfermo. Tienes que sentir que es el momento tanto para él como para ti. Si es así, respira hondo, sonríe y comienza el masaje. Observa si le gusta.

Es una buena idea hablar al bebé con tranquilidad, sin hacerle excesivas carantoñas ni aspavientos. Verás que eso le hace estar más tranquilo y fijará su mirada en ti.

Instrucciones para el masaje

  • Preparación. Busca un lugar acogedor y cálido donde puedas sentarte con las piernas cruzadas o estar de pie cómodamente. Puede ser el cambiador o el suelo, donde puedas extender una toalla sobre una superficie suave. Una temperatura ambiente de 24 grados es ideal. Apaga tu teléfono y tómate tu tiempo. Coloca al niño frente a ti. Calienta tus manos, ten a mano un aceite corporal ecológico específico para bebés y pañales listos (el masaje se realiza con el bebé desnudo).
  • Para comenzar. Vierte un poco de aceite en tus palmas, frótalas frente a tu bebé, salúdalo y explícale lo que vas a hacer. Con el tiempo, tu hijo se dará cuenta de que este es el comienzo del ritual de masaje. Se recomienda concentrarse en una parte del cuerpo e ir ampliando el masaje. Vamos a empezar por el pecho.

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1. Cómo masajear el pecho del bebé

Para empezar, descansa tus manos con calma sobre el pecho de tu bebé y dale tiempo para que se acostumbre al contacto. Unta suavemente un poco de aceite en su pecho y barriga. Ahora, para "abrir el pecho", coloca ambas manos juntas al nivel del esternón y desliza suavemente la mano plana hacia los hombros y vuelve haciendo un círculo hacia el centro. Repite este y todos los demás movimientos de tres a cinco veces.

A continuación, coloca ambas manos a los lados, acaricia lenta y alternativamente en diagonal hacia su hombro y nuevamente hacia atrás. Repite rítmicamente con una mano y la otra.

2. Masajear la barriga

Alternativamente, acaricia con tus manos planas desde el arco costal hasta la ingle. Cuando una mano llega abajo, la otra comienza por arriba, por lo que una mano debe estar siempre en contacto con el cuerpo. Esto es una regla para todo el masaje: cuando una mano se separa del cuerpo, la otra debe estar en contacto con él, el niño debe sentir siempre el contacto.

Este movimiento denominado la "rueda del agua" ayuda a estimular la digestión.

Luego viene "el sol". Para hacerlo masajea en el sentido de las agujas del reloj alrededor del ombligo con la palma de su mano mientras sostienes a tu hijo por el muslo con la otra mano. Finaliza este movimiento deslizando tus manos desde su barriga hasta sus pies.

Masaje la barriga del bebé solo en el sentido de las agujas del reloj y con mucho cuidado si el bebé acaba de ser alimentado. Presta siempre atención a la simetría.

3."Ordeño indio" en brazos y piernas

Ahora los brazos se "ordeñan" según el mismo principio, comenzando por el derecho. Toma con tu mano el hombro del pequeño como un anillo y acarícialo hacia la muñeca, luego le toca al otro brazo. Recuerda que repites cada gesto de tres a cinco veces.

Después, con cuidado, "abre" las manos del pequeño: para hacer esto, toma la muñeca con una mano y pasa el pulgar de la otra desde allí hasta las yemas de los dedos. Luego extiende los dedos uno a uno hacia las puntas y estíralos muy suavemente. Si tu hijo no quiere abrir los puños, simplemente acarícielo sobre el pequeño puño cerrado.

5. La cara también forma parte del masaje

Coloca tus manos a los lados de la cabeza del bebé, los pulgares se encuentran en el medio de la frente. Con ambos pulgares al mismo tiempo acaricia simétricamente desde la mitad hacia las sienes y luego hacia las orejas. Permite el contacto visual.

6. Última parte del masaje, la espalda

Coloca al bebé boca abajo. Deja que tus manos aceitadas descansen sobre su espalda. Luego, coloca ambas manos sobre la espalda del bebé y deslízalas hacia adelante y hacia atrás en direcciones opuestas. Las manos se mueven lentamente hacia abajo desde los hombros hasta la pelvis.

Luego, "peina" su espalda moviéndote suavemente desde su cuello hasta los glúteos con los dedos planos extendidos. La otra mano permanece en contacto con el cuerpo del niño. Finalmente, acaricia la espalda, para hacer esto, desliza la palma de tu mano desde su cabeza pasando por su espalda, glúteos, y piernas hasta llegar a sus pies. La otra mano descansa sobre el costado. Es importante que omitas la columna o simplemente la toques sin presionar.

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