brocoli

Nutrigenética

Descubren en el brócoli un freno al cáncer

Un estudio prueba el efecto anticancerígeno de uno de los compuestos azufrados que se encuentran en las crucíferas como el brócoli.

Claudina Navarro

El brócoli ocupa desde hace años un lugar en todas las listas de alimentos anticáncer. Este honor era debido a su contenido en compuestos azufrados que habían demostrado su capacidad para desactivar compuestos cancerígenos en el colon.

Pero se acaba de descubrir un nuevo mecanismo anticancerígeno en el brócoli: una de sus moléculas es capaz de activar la expresión de un gen clave para evitar el desarrollo de varios tipos de cáncer.

El estudio ha sido publicado en la revista Science y ha sido realizado por científicos dirigidos por el doctor Pier Paolo Pandolfi, director del Instituto de Investigación del Cáncer en el Centro Médico Beth Israel Deaconess, asociado a la Universidad de Harvard en Boston (Estados Unidos).

El indol-3-carbinol activa un gen supresor del cáncer

Los investigadores comprobaron que un compuesto azufrado que se encuentra en el brócoli, el indol-3-carbinol, es capaz de detener el crecimiento tumoral en animales de laboratorio con el gen WWP1, que les hace más propensos al cáncer.

Este compuesto se encuentra en otros alimentos de la familia de las crucíferas, como las coles de todas las variedades, los nabos o la mostaza.

En concreto, la sustancia natural que se halla en el brócoli inhibe la producción de una enzima (a través de WWP1) que a su vez frena la acción supresora tumoral de otro gen, el PTEN. Es decir, a través de dos pasos consigue que el gen antitumoral PTEN se exprese.

Una nueva vía de tratamiento

Según Pandolfi, el hallazgo no solo revela propiedades del brócoli, sino que a abre una nueva vía para el tratamiento oncológico. A partir de ahora se podrán desarrollar moléculas específicas que actuén sobre la expresión genética descrita.

El autor principal del estudio, el doctor Yu-Ru Lee, aclara que no se puede esperar un efecto terapéutico directo del consumo de brócoli, pues haría falta comer 3 kg de coles de Bruselas crudas al día para producir un beneficio observable sobre un cáncer. Por eso ahora se investigará el uso terapéutico de la molécula indol-3-carbinol aislada (que se puede encontrar entre la oferta de suplementos nutricionales). Y también se intentará desarrollar otra molécula similar con el mismo efecto pero todavía más potente.

Referencia:

  • Pier Paolo Pandolfi et al. Reactivation of PTEN tumor suppressor for cancer treatment through inhibition of a MYC-WWP1 inhibitory pathway. Science.

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