Cocina fácil

Cómo cocinar coliflor: recetas sencillas, rápidas y deliciosas

La coliflor es de las crucíferas más versátiles en la cocina. Te contamos cómo cocinarla de forma saludable para disfrutarla al máximo.

La coliflor es una hortaliza muy curiosa y versátil en la cocina. Esa masa blanca que comemos es una cabeza floral, como el brócoli, pero compacta y carnosa. Es de la misma familia del brócoli, las coles de Bruselas, el repollo, la kale, las berzas, la mostaza... formando el conjunto al que llamamos "crucíferas".

En general, las coliflores son muy ricas en fibra, vitamina C, vitamina K, vitamina B6, ácido fólico, ácido pantoténico, potasio y manganeso. También contienen buenas cantidades de tiamina, riboflavina, niacina, magnesio y fósforo. ,Y aunque sea una hortaliza, tiene un contenido de proteínas interesante: unos 2 gramos por cada 100.

En mercados y mercadillos podemos encontrar coliflor de temporada de otoño a mediados de primavera. Y no solo la de color blanco, que es "la de toda la vida", también variedades de color verde, naranja o morado.
Todas estas variedades tienen un sabor casi igual, solo con matices diferentes.

  • La de color verde sabe un poquito más a brócoli, mientras que la morada puede resultar un poco más amarga (un poco parecida a la lombarda).
  • La coliflor naranja le debe su color a los betacarotenos (como los de la zanahoria), y gracias a éstos es más rica en vitamina A que la blanca.
  • La coliflor morada contiene antocianinas, como la lombarda, las judías negras, las moras o las uvas negras.

Las mejor coliflor para cocinar

Cuando vayas a comprar coliflor, fíjate en estos detalles para elegir la mejor:

  • Que la cabeza esté siempre bien prieta, no abierta.
  • Si es de color blanco o amarillo, que no se vea verdear entre los floretes.
  • Cuanto más frescas se vean las hojas, mejor.

Cómo conservar la coliflor antes de cocinarla

Podemos dejar la coliflor fuera de la nevera 24 horas si hace frío, aunque lo suyo es guardarla en la nevera, en el cajón de las verduras. Una coliflor fresca bien guardada nos puede durar 1 semana tranquilamente, aunque lo suyo es consumirla cuanto antes:

  • Puedes meterla en una bolsa de papel, pero siempre con agujeros, porque si no circula el aire empezará a acumular humedad y se pondrá mala muy rápido.
  • Si quieres congelarla, solo tienes que dividirla en floretes medianos y blanquearla 2-4 minutos (según el tamaño de los floretes). Tras enfriarla bien, la escurrimos, la secamos y ya está lista para congelar, siempre en envases aptos. La coliflor congelada siempre tenderá a quedar más blandita que la fresca, pero nos sirve perfectamente para la mayoría de platos que queramos hacer.

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Lo bueno de la coliflor es que es tan versátil que podemos hacer todo lo que queramos con ella. Además de comerla en crudo, podemos preparar la coliflor con cocciones muy sencillas.

1. Migas de coliflor o falso arroz de coliflor

Se preparar con coliflor fresca. Solo tenemos que rallarla con un rallador de agujeros grandes y utilizarla tal cual como si fuese arroz o un cuscús, mezclándola con verduras, legumbres, aceitunas, encurtidos, etc.

  • Si queremos también podemos calentar este falso arroz o cuscús, tardará solo un par de minutos a la sartén con muy poco aceite, y desarrollará sabores ahumados muy buenos.

2. Boloñesa de coliflor

De la misma manera que en el caso anterior, pero añadiendo un poquito de salsa de soja, ajo, tomillo y orégano, podemos dorar esa coliflor rallada para hacer una boloñesa de coliflor rápida y sencilla.

  • Trátala igual que si fuese soja texturizada fina, pero sin añadir agua. Cuando esté doradita añádele la salsa de soja y remuévelo bien. Después, la salsa de tomate. Sírvela con tus platos de pasta.

3. Coliflor al horno

La coliflor asada queda muy bien tanto para comer como acompañamiento como para incorporar a otras comidas. Podemos hacerla de dos formas: en floretes o entera.

  • Para asar una coliflor entera tenemos que quitar todas las hojas, lavarla y colocarla en una fuente para horno. La pincelaremos con un poco de aceite de oliva y especias y hierbas que no se quemen al cocinarlo al horno (romero, tomillo, etc). Si la tapamos con papel de aluminio al menos la mitad de la cocción, mucho mejor. En total estará lista en unos 35 minutos, según el tamaño de la coliflor.
  • Si dividimos la coliflor en floretes la tendremos lista en 20 minutos, aproximadamente. Solo tienes que ir disponiendo los trozos por una bandeja de horno y rociar con un poquito de aceite de oliva, sal y las especias que quieras.
  • La coliflor asada se puede añadir a los platos que queramos. Es un buen recurso para tener en la nevera y utilizar para cualquier plato, haciéndolo más rápido.

4. Coliflor frita

La coliflor frita es especialmente exquisita por el sabor y aroma que desarrolla debido a las reacciones de Maillard. Podemos freír la coliflor con poco aceite (lo justo para tapar el fondo de la sartén) o con mucho aceite (fritura profunda). Solo tenemos que dividirla en floretes e ir añadiendo al aceite (los trozos que quepan).

  • En unos 5 minutos tendremos coliflor doradita, crujiente por fuera y tierna por dentro, que nos viene genial tanto como plato complementario como para acompañar platos de legumbres y verduras.

Una de las ventajas de hacer la coliflor rallada cruda, salteada, frita o al horno es que evitamos el olor sulfurado que notamos cuando la hervimos. Los compuestos que provocan estos olores son hidrosolubles, y se mutiplican cuanto más cortamos la coliflor y más la hervimos, por lo que cualquier otro método de cocción nos evitará este hedor.

5. Coliflor al vapor

Cuando hacemos al vapor la coliflor también huele mucho menos. Es buena idea por ejemplo cuando vayamos a hacer cremas y purés, ya que no se nos deshace en el agua de cocción.

  • Haz tu coliflor al vapor aparte, dividida en floretes, lo justo hasta que esté tierna (4-6 minutos, según el tamaño) y añádela a la olla para triturarlo todo junto.
  • La coliflor al vapor también está muy buena sola. Puedes servirla aliñada con ajos fritos, zumo de limón, tahini, mantequilla de cacahuete, una vinagreta que te guste, etc.

6. Coliflor hervida

La coliflor hervida no es la forma más atractiva de cocinarla, pero nos es muy útil en guisos, potajes, cremas y purés, porque echamos juntos todos los ingredientes y dejamos que se cueza. Eso sí, si quieres más sabor, dórala primero.

7. Filetes de coliflor

También puedes hacer "filetes de coliflor" aprovechando que tiene esa textura tan firme:

  • Corta la coliflor en rodajas gruesas y dóralas a la sartén con un poquito de aceite y especias a tu gusto.
  • Puedes añadir al final de la cocción un poquito de salsa de soja, teriyaki o yakitori, para más sabor.
  • Sirve estos filetes con ensalada y legumbres para un plato completo.

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