Entrevista a Gabriel García de Oro

"Escribir es ponernos un espejo delante para conocernos mejor"

El nuevo libro de Gabriel García de Oro, "Taller de StoryCoaching. El poder de las historias al servicio del crecimiento personal" (RBA), propone convertirnos en los editores de nuestra propia historia para que se desarrolle acorde a nuestros objetivos, sueños, esperanzas y propósitos.

Elisabet Silvestre
Elisabet Silvestre

Doctora en Biología

Gabriel García de Oro, filósofo y director creativo en Ogilvy Barcelona lleva años compaginando su profesión con su faceta de escritor de literatura infantil y juvenil, así como de libros de no-ficción. Su pasión por la literatura le ha llevado a escribir Taller de StoryCoaching. El poder de las historias al servicio del crecimiento personal(RBA), un libro que pretende ser una herramienta para conocer cómo funcionan las historias que funcionan y, de este modo, hacer funcionar la nuestra propia.

"Somos historias. Estamos hechos de historias. Esto significa que, cuando recordamos el pasado, nos lo contamos en forma de historia. El presente (quién estamos siendo hoy, aquí y ahora) también nos lo contamos en forma de historia y, lo más importante, nos proyectamos al futuro en forma de historia", nos explica Gabriel García de Oro.

–¿Cómo nos puede ayudar entonces contar la historia de nuestra vida?
–Podemos usar las técnicas de aquellos que saben como construir una historia que funciona para hacer funcionar nuestra propia historia. ¿Qué debe pasar para que pueda acercarme al final que deseo?

¿Estoy en la introducción de esta historia –por ejemplo, encontrar un nuevo empleo, mejorar mi relación de pareja o desarrollar mi parte artística– o estoy en el nudo? ¿Se ha terminado ya esta historia y no soy capaz de abandonarla y seguir adelante? ¿Qué hacer? ¿Qué tipo de protagonista necesito ser? Eso es lo que pondremos en práctica en este libro, ¡en este taller!

–En realidad, todos estamos hechos de historias, de muchas historias a la vez. Al contárnoslas, ¿nos conocemos un poco más?
–Bueno, al final todos somos un universo narrativo. Miles y miles de historias que nos configuran. Algunas de estas historias han tenido un resultado con el que estamos satisfechos, otras, no. Incluso hay algunas que ahí están, pendientes. Además, como universos narrativos que somos, en ocasiones se unen y también colisionan con otros universos narrativos, con las historias de otras personas.

Dicho esto, cuando somos conscientes de qué nos estamos contando, de qué nos queremos contar y qué necesitamos contarnos, nos ayuda a ser más conscientes, por supuesto, pero sobre todo nos permite ser protagonistas y creadores de nuestras propias historias. Diseñarlas y prepararnos para vivir la aventura. Entonces dejamos de ser meros espectadores pasivos para… sí, ser protagonistas, una preciosa palabra cuya etimología significa “luchador principal”. Pues eso…

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–En tu libro animas a coger una libreta nueva, para estrenar, con hojas en blanco como el futuro que está a punto de crearse, nos dices, y que crear es creer y viceversa. Cuéntanos cómo contar y escribir son herramientas poderosas para crear una nueva vida, para crear esa versión de uno de mismo que queremos llegar a ser.
–Escribir es, seguramente, lo más parecido a la magia que tenemos. Y escribir a mano ya… Es como si con una varita escribiésemos conjuros, sortilegios y hechicerías. O sin el “como”, al fin y al cabo, invocamos los poderes mágicos con palabras, en muchos casos, palabras escritas.

Pero al margen de estas otras realidades, existen estudios que aseguran que escribir nos ayuda a poner en orden nuestras ideas, a reducir el estrés… pero también a conectar con nuestras emociones, a poner luz a esas partes que no están iluminadas y que, por el momento, somos ciegos a ellas. Escribir, sí, es ponernos un espejo delante y, de esta manera, conocernos mejor, reconocernos mejor y actuar a partir de ese conocimiento y de ese reconocimiento.

–Al contarnos historias descubrimos nuestras creencias, las que expanden nuestros potenciales y también las limitantes. ¿Cómo abordamos esas limitaciones a través de la narración?
–Todo depende de qué te estás contando y, lo más importante, de qué necesito contarme. Imagínate que yo pienso, ¡me creo!, que presento mal en público. Ya te digo cómo voy a explicarme la próxima reunión: lo voy a pasar fatal, voy a quedar de pena delante de mis compañeros y esto va a ser un infierno. Ya sea de forma consciente o no, te aseguro que si creo eso va a ser muy complicado que esa presentación me salga bien. Voy a entrar a la sala mal, muy mal.

Entonces, si yo detecto eso en mí, puedo contarme otra cosa. Obviamente no se trata de mentirse a sí mismo, pero sí se trata de encontrar un relato que me posibilite en lugar de insistir en uno que me limita. Pongamos que yo, a partir de ahora, me cuento que está bien, aún no se me da muy bien presentar en público, pero a partir de ahora voy a trabajar para mejorarlo y que, cada nueva presentación, va a ser una nueva oportunidad para aprender y desarrollar esa capacidad que hasta el momento no tengo, pero voy a tener.

¿Cómo crees, entonces, que voy a entrar a la próxima presentación? ¡Con ganas de aprender, de ir mejorando! Ese es el poder del relato, ¡puede cambiar la realidad! Intervenir en ella. Posibilitarnos.

La base del Taller de Storycoaching es esta: crear es creer… y viceversa.

–Las historias de la libreta nueva actúan como una brújula, una guía donde dibujar los planes que queremos alcanzar… ¿Hay alguna receta para estructurar las historias?
–Bueno, esta es una pregunta tan sencilla como complicada. Al final, toda historia tiene una introducción, un nudo y un desenlace. Ya está, esto es todo. Lo que pasa es que cada una de esas partes tiene unas funciones específicas, “están ahí para algo” y, sobre todo, hacen avanzar al protagonista de una manera específica. La magia de todo esto es que sabemos, perfectamente, por ejemplo, que el enlace entre introducción y nudo es la aparición del antagonista, es decir, aquello que se opone al protagonista. Sin esta oposición no hay historia, sin este obstáculo el héroe o la heroína no van a poder vivir ninguna historia.

¿Qué ocurre entonces? Que debemos ser conscientes de que los obstáculos son los que nos van a hacer avanzar. Por lo que, al verlos como parte de la historia, al comprender su función, encararemos esos obstáculos no como complicaciones sino como partes que debemos pasar para llegar. Y lo mismo ocurre con los finales significativos, la búsqueda de aliados, la función del mentor…

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–Las emociones van unidas a las vivencias, a las historias, pueden despertar alegría o enojo, a uno mismo y al otro, ¿cómo hacemos para que la historia sea terapéutica?
–Las emociones también tienen forma de historia. O, mejor, las entendemos en forma de historia. Me explico. Las emociones son una valiosa información de qué nos pasa a nosotros con lo que pasa en el mundo. Esa información, ese relato, podemos usarlo en nuestro beneficio o podemos, como solemos hacer, matar al mensajero o decidir no escucharlo. ¡Craso error! Pongo un ejemplo con una emoción que a mí me gusta mucho porque es la base de la filosofía. El aburrimiento.

–¿El aburrimiento?
Sí. ¿Cuál es la historia del aburrimiento? ¿Qué nos cuenta esta emoción del mundo? Pues que aquí no hay nada para mí y, por tanto, me desconecto. Esto es lo que vivimos cuando vivimos la emoción del aburrimiento. Entender esto es la posibilidad de hacernos preguntas poderosas. Por ejemplo, ¿qué hago aquí si no hay nada para mí? ¿Dónde sí hay algo para mí? ¿Por qué no estoy allí? ¿Puedo ir a buscarlo? ¿Me atrevo? ¿Qué me lo impide? Esto pasa con la rabia, que nos cuenta que un límite importante para mí ha sido traspasado y me siento tratado injustamente. Muy bien, porque podemos poner en valor esos límites que son importantes para nosotros. Y así podemos seguir con todas y cada una de las emociones que experimentamos.

–A través del narrar historias podemos acabar definiendo nuestro propósito, definir el Ikigai, lo que te mueve, lo que te motiva y te hace feliz… ¿Cuál es tu propósito?
–Mi propósito es inspirar a los demás a través de las historias, ya sean las que yo puedo crear como enseñando cómo funcionan las historias que funcionan para que cada cuál pueda hacer funcionar la suya. Lo mágico del propósito es que te obliga, te empuja y te da aliento. Así, para vivir acorde a mi propósito, acabo de fundar mi propia escuela. Junto a dos muy buenos socios, hemos traído al mundo Fantástica Storytelling School (www.fantasticaschool.com), la primera escuela dedicada a la formación integral de storytelling orientada a la transformación de personas y negocios.

–Cuentas en tu libro el papel que juegan los arquetipos, los héroes,… ¿necesitamos referentes para descubrir nuestros talentos, a modo de poderes ocultos?
Déjame que, para contestar a esta pregunta, me apoye en un grande, Boris Cyrulnik, el creador del concepto resiliencia. En su libro Super(héroes): ¿Por qué los necesitamos?, dice Mis héroes están hechos de mi misma sangre, atravesamos las mismas pruebas: el abandono, la malevolencia de los seres humanos y la injusticia de las sociedades. Sus epopeyas me hablaban de que era posible elevarse por encima de los momentos trágicos o de una vida desgraciada. Cuando nos cuentan de sus desgracias sobre las que han triunfado, nuestros héroes nos muestran el camino."

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–Dices que la vida es un deporte en equipo, que si quieres llegar lejos, mejor acompañado… A veces protagonistas, a veces secundarios de historias de los otros… ¿también nos conocemos mejor a través de las historias de las demás?
–¡Claro que sí! Además, es una cura de humildad, creo yo. Porque sí, claro, en mi vida soy yo el protagonista, pero en la vida de los demás… ¿Qué estoy siendo? ¿Cómo me ve el otro? ¿Me estoy comportando como el héroe que quiero ser o como un villano? Al fin y al cabo, ¿no pertenecemos todos a una historia más grande? ¿Una gran historia común? A mí, estas reflexiones me hacen pensar, pensar en los demás y tratar, sobre todas las cosas, ser amable, es decir, actuar como si mereciera ser amado. Esa es, seguramente, la gran lección que he sacado del storytelling.

–Practicar el storytelling es como hacer un viaje de autodescubrimiento, emocional, físico y espiritual que nos lleva tan lejos como uno quiera. En tu libro nos das muchos ejercicios para llenar nuestra libreta nueva y hacer el viaje. ¿Nos puedes recomendar un ejercicio fácil y poderoso para empezar?
–Te diré el que más repito y practico, que tiene que ver con la conexión emocional. El secreto de las historias, de los buenos cuentos, es que conectan con nosotros a nivel emocional. Una historia te conmociona, es decir, te hace pasar de una emoción a otra. Esa la etimología de conmocionar.

Así, para conseguir ese efecto, debemos ser capaces de conectar con nuestras propias emociones.

Dicho esto, en los talleres de Storycoaching hacemos un ejercicio que siempre resulta… ¿cómo lo diría? Revelador. Muy revelador. Se trata de pensar en un acontecimiento emocionalmente significativo en tu vida. Ese. Ese que te ha venido a la cabeza. No lo esquives. No lo racionalices. No lo cambies. Ese. Escribe ese. Ya verás que cuando lo hagas, será una historia perfecta. Tendrá su introducción, nudo, desenlace, sus protagonistas, escenarios, motivaciones y trama. Ese acontecimiento emocionalmente significativo, escrito desde el corazón, llegará al corazón de los demás. ¿Por qué? Porque es sincero. Porque todos, y todas, ya somos storytellers. Lo que pasa es que no lo sabemos aún. Este ejercicio te lo va a demostrar…

–Para acabar, ¿nos puedes contar algún caso de cambio a través de las historias que te haya resultado revelador?
–Pues, sin duda, mi caso. Cuando yo descubro mi propio propósito. Cuando, como cito en el libro, veo que todas las técnicas que uso para escribir cuentos para niños las puedo usar para escribir y vivir mi propia historia de manera más significativa… Cuando veo esto, todo cambia. Toda toma sentido.

De repente ya no soy una persona que “hace muchas cosas, sino que siempre estoy haciendo lo mismo. Alentar los sueños y esperanzas de los demás a través de las historias, de los relatos, del storytelling. Ya sea como creativo, como escritor, como coach, ¡como padre! Siempre es lo mismo, tratar de inspirar a los demás a través de las historias. Eso, claro, ha cambiado mi vida.

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