Entrevista al Dr. Vicente Simón

"El mindfulness nos ahorra sufrimiento"

Silvia Díez

Al profundizar en la práctica de la meditación se puede descansar en el Ser sin necesitar nada más y desarrollar de esta manera una consciencia superior, explica Vicente Simón.

Vicente Simón es uno de los introductores y grandes referentes del mindfulness en España, una práctica que lleva años investigando como médico, psiquiatra y catedrático de Psicobiología de la Universidad de Valencia. Suyos son libros como Aprender a practicar mindfulness, Iniciación al mindfulness y Vivir con plena atención.

Su visión de los beneficios de la meditación va más allá de los discursos habituales. Según este investigador de la consciencia, no solo es una práctica que ayuda a distanciarse de los pensamientos y, con ello, a aliviar el sufrimiento de la persona. El hábito de meditar regularmente facilita el desarrollo de las capacidades que encierra la consciencia humana.

"El mindfulness es una capacidad humana universal y básica que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento. Es la práctica de la autoconsciencia", escribió en 2007.

"El mindfulness nos permite desarrollar todas las capacidades de la consciencia humana"

- ¿Sigue diciendo que el mindfulness ayuda a desarrollar la consciencia humana?
- Sí. Este es un beneficio menos divulgado, pero el mindfulness, además de ayudarnos a ser conscientes de nuestros pensamientos (es decir, de darnos cuenta de cómo es el contenido de nuestra mente), también nos ayuda a descubrir el continente en el que cual surgen. Para mí el mindfulness es una herramienta que nos permite desarrollar todas las capacidades de la consciencia humana, algo que los humanos tenemos la posibilidad de hacer, aunque no siempre lo hagamos. Como otras especies, poseemos la capacidad de darnos cuenta de las cosas que pasan, somos capaces de sentirnos vivos, de estar presentes, pero además poseemos una consciencia que nos hace posible ir más allá y, por ejemplo, dedicarnos a conocer la naturaleza de nuestra propia mente y ver cómo funciona, qué hacemos bien o qué hacemos mal.

- Podemos practicar mindfulness con este propósito, pues.
- Así es. El mindfulness o la meditación nos ayudan a conocer el funcionamiento de nuestra mente, para cambiarla y ahorrarnos sufrimiento, pero también nos hacen ser conscientes de nuestra consciencia, hasta conectarnos con un estado de dicha porque regresamos a casa. Y es muy necesario que el ser humano se vuelva hacia sí mismo para hacer autoexamen, y que se dedique a conocerse, en lugar de estar pendiente del afuera, de lograr objetivos o de competir con el otro.

-¿Sabemos exactamente qué es la consciencia?
-Los neurocientíficos están estudiando las estructuras cerebrales que son necesarias para que seamos conscientes. La consciencia apareció como tal hace unos quinientos millones de años, pero se trataba de una consciencia primaria que permitía darse cuenta del hecho de estar vivo y de lo que estaba pasando en el exterior. Poco a poco, esta consciencia primaria se fue desarrollando y, de acuerdo con los neurocientíficos, unir estas dos informaciones, es decir, las imágenes procedentes de las representaciones del mundo exterior mediante percepciones visuales, auditivas y táctiles junto a la información proporcionada por el organismo sobre cómo estoy, triunfó evolutivamente al asegurar una mayor supervivencia.

"Hay un nivel más allá en el cual somos la consciencia misma, y vivencia y consciencia son una misma cosa. Dejamos de vivir en un mundo dualista en el que están las cosas por un lado y nosotros por otro".

- ¿Este tipo de consciencia es exclusiva de los humanos?
-No. También la poseen los vertebrados y los cefalópodos. Sin embargo, nosotros somos además capaces de analizar nuestra mente. Y a esto justamente nos ayuda el mindfulness. Con la práctica de la atención plena nos anclamos al presente y podemos evitar pensamientos intrusivos que nos obsesionan. Pero, además de este nivel en el cual somos conscientes de la propia mente, hay un nivel más allá en el cual somos la consciencia misma, y vivencia y consciencia son una misma cosa. Dejamos de vivir en un mundo dualista en el que están las cosas por un lado y nosotros por otro. Te das cuenta de que todo está unido, de que todos somos uno… Las palabras "espacio", "tiempo", "silencio", "ser"... confluyen en una misma cosa. Hay muchas palabras para lo mismo, porque esta misma "cosa" presenta muchas facetas.

-El observador y lo observado se unen.
-Exactamente. Al principio de enseñar la práctica del mindfulness se trata de aprender a distanciarse de lo que sucede y de los pensamientos que tenemos, pero luego hay una fase posterior en la cual todo se une, porque nos damos cuenta de que el observador y lo observado son indisolubles. En esta fase, la consciencia se hace consciente de sí misma y ya no existe la división entre el mundo y yo. Una metáfora muy útil es la del espacio. La consciencia es el "espacio" y en este "espacio" aparecen los contenidos de la consciencia, es decir, aparecen los pensamientos, los sentimientos, las sensaciones... Y todos ellos caben en el espacio, que es la consciencia. Pero cuando profundizas te das cuenta de que no hay diferencia entre la consciencia y los contenidos que aparecen en ella.

-¿Cómo se desarrolla este nivel superior de consciencia a través del mindfulness?
-"Aparezca lo que aparezca en tu mente, simplemente obsérvalo", decía el monje tailandés Ajahn Chah. Y me gusta mucho esta frase porque en ella ya tienes el nacimiento del observador y lo observado. Cuando insistes en esa acción de observar lo que aparece en tu mente, poco a poco esta se va desplegando y empiezas a ver claro lo que pasa en ella, en la realidad y en la propia vida. Y si aún insistes más en esta acción de observar, y por tanto en la práctica del mindfulness, se desarrollan esas capacidades cerebrales infrautilizadas y florece la consciencia.

-Si le entiendo bien, ¿sería cómo disolver poco a poco el ego individual para ir más allá?
-Sí. Al insistir en la práctica del mindfulness se facilita la superación del ego y entonces puedes ir más allá de ti mismo: puedes empezar a desindentificarte con tus ingresos, con tus objetivos individuales e incluso con tu propia vida para empezar a identificarte con la propia consciencia. Y naturalmente esta superación del ego es lo que necesita la humanidad para superar los problemas en los que se encuentra y la tendencia que tenemos a confrontarnos, a luchar y a autodestruirnos. El desarrollo de la consciencia es la manera de tener metas supraegoicas y supraindividuales y desarrollar el altruismo y la compasión, lo cual incrementa no solo la felicidad, sino la salud.

-¿Existen estudios al respecto?
-En Estados Unidos se llevó a cabo uno con personas mayores. Cogieron a un grupo bastante numeroso de ancianos, a quienes fueron evaluando el nivel de estrés al que estaban sometidos. Este nivel de estrés se relacionó con la mortalidad. El grupo con menos estrés registraba menos mortalidad, mientras que los ancianos y las ancianas más estresados tenían un índice más alto de mortalidad. Sin embargo, aquellos de entre el grupo de ancianos y ancianas más estresados que se dedicaban a ayudar a los demás y llevaban a cabo actividades compasivas y de voluntariado, alcanzaban la misma esperanza de vida que el grupo sin estrés. Se demostró que actuar ayudando a los demás protege del propio estrés.

-Para tener en cuenta…
-Desarrollar la consciencia haría posible resolver los problemas de convivencia de la humanidad con mayor inteligencia y permitiría a los humanos salvarse a sí mismos. Para mí el mindfulness tiene esta función extraordinaria de potenciar la consciencia humana. Y aunque siempre ha habido meditadores, nunca antes había habido en la historia de la humanidad un número tan amplio de personas que practican meditación de una forma regular. Se trata de una gran noticia, ya que el mindfulness potencia el desarrollo de la consciencia y facilita la evolución de la humanidad.

"Y el mindfulness nos ayuda a descubrir quiénes somos realmente. Hay una frase de un monje hindú que dice: "Tú no eres lo que te pasa, eres aquel a quien le pasa". Es decir: tú eres tu consciencia".

-La popularización del mindfulness no es casual, entonces.
-Para mí la consciencia individual está conectada con la consciencia global, que es la Consciencia con mayúsculas. Y el mindfulness nos ayuda a descubrir quiénes somos realmente. Hay una frase de un monje hindú que dice: "Tú no eres lo que te pasa, eres aquel a quien le pasa". Es decir: tú eres tu consciencia. Y cuando te das cuenta de ello y descubres tu verdadero "ser" ya no tienes necesidad de seguir luchando para conseguir cosas ni de continuar en el modo "hacer". Simplemente aceptas "ser". Comprendes que eres más que tus hábitos, más que tus conductas, y que nadie te puede arrebatar tu propia consciencia, con lo que no necesitas ni deseas nada más, porque te sientes satisfecho con lo que "eres". Ya no se trata de llegar a ninguna parte, sino de "ser" lo que ya eres. Te dices "yo soy" y eso te resulta suficiente.

-Es difícil en esta sociedad que nos valora por lo que poseemos y producimos…
-Mucha gente se queda en la superficie de querer ser "algo", tener mucho dinero, lograr la fama, acumular poder… Creen que podrán llenar su vacío interior con algo que se encuentra en el exterior. Pero ese vacío interior solo se puede llenar si se dirige la mirada hacia dentro de uno mismo y se deja de estar pendiente de lo que ocurre allá afuera y lo que puede proporcionarnos.

-A esto te ayuda la práctica del mindfulness.
-Claro. Y al mirar hacia dentro encuentras el silencio y el "yo soy" que te permite descansar y dejar de ir detrás de algo. Hay personas que se acercan al mindfulness porque sufren o porque tienen problemas psicológicos. Yo soy partidario de hacerlo para cultivar la propia consciencia o para seguir un camino espiritual.

-¿De qué manera se acercó usted al mindfulness?
-Yo estaba muy interesado en la filosofía oriental, el taoísmo y el budismo. A partir del budismo empecé a practicar la meditación zen. De ahí fui evolucionando hasta que descubrí el mindfulness, que conectaba la psicología y la espiritualidad con la ciencia, que era lo más cercano a mi especialidad, la psicobiología. Ahora el mindfulness se ha ido especializando también cada vez más: unos investigan sus efectos en el cerebro, otros lo aplican en psicoterapia, otros en las empresas y también se ha introducido en las escuelas. En estas es donde más se va a desarrollar, porque es también donde es más necesario.

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